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Prueba Skoda Citigo 1.0 MPI Style, un urbanita pidiendo paso entre tanto SUV

prueba Skoda Citigo

Bajo con tiempo de sobra para coger el tren. Me espera un viaje de más de una hora hasta llegar a mi destino. Cruzo la calle fijándome en los coches que están aparcados. Varios utilitarios, algún que otro compacto y SUVs, sobre todo SUVs. Tal vez el hecho de vivir a escasos veinte minutos de la Sierra Norte de Madrid tenga algo que ver. Seguro que sí. Al fin y al cabo es una decisión inteligente y a pesar de no considerarme un fiel devoto de este segmento, no seré yo quien quite la razón a sus dueños. Pero hoy no vamos a hablar de crossovers. La filosofía del coche que nos ocupa en esta prueba es bien distinta. También su tamaño y su público. Subido en el tren que me lleva hasta la capital comienzo a planificar las sesiones de fotos de nuestro protagonista: el Skoda Citigo.

Junto al Volkswagen Up! y al SEAT Mii, el Skoda Citigo forma parte de la nueva familia de pequeños utilitarios del Grupo Volkswagen

El urbanita de la firma checa fue presentado por primera vez en el Salón de Ginebra de 2012. Junto al SEAT Mii y el Volkswagen Up! forma parte de la familia de pequeños utilitarios del Grupo Volkswagen. A pesar de compartir la misma plataforma (NSF) y de mostrar evidentes similitudes, cada modelo presume de la personalidad de su fabricante. El motivo de este parentesco está directamente relacionado con su precio. La alianza entre las tres marcas permite reducir los costes de producción y, consecuentemente, el precio de sus coches. El Citigo se convierte además en la primera apuesta de Skoda para el segmento A, justo por debajo del Skoda Fabia.

Skoda Citigo

Por definición, estamos ante un coche con aire juvenil, cómodo y dinámico concebido para un uso cotidiano en ciudad. Su tamaño reducido lo convierte en un coche fácil de aparcar e idóneo para callejear por zonas céntricas. Como veremos a continuación, la etiqueta de coche pequeño no es para nada sinónimo de producto low-cost. Nos ponemos en marcha para analizar todos los detalles de este microurbano y hablar de las sensaciones que nos ha transmitido al volante.

Diseño exterior

En primer lugar nos centraremos en el apartado estético. La unidad que tenemos en nuestras manos, matriculada en 2017, recibe un ligero lavado de cara para continuar ofreciendo una imagen moderna y actual. Si bien los cambios no suponen una transformación radical, afectan ligeramente a la longitud del conjunto. El Citigo crece 34 mm hasta alcanzar los 3,56 metros de largo. Lo que no cambia es el ancho del coche que continúa siendo de 1,91 metros y el alto, de 1,47 metros. Sobre la báscula el coche da un peso de 929 kilogramos en vacío.

Skoda Citigo

En la zaga los grupos ópticos presentan el típico diseño en forma de C que podemos apreciar en el resto de la gama del fabricante checo. Sobre el portón, un pequeño spoiler acabado en el mismo azul que la carrocería con la tercera luz de freno. En posición central, justo por encima del mando de apertura, encontramos el logotipo de la marca. El conjunto ofrece unas líneas sencilla y funcionales. Si bien es cierto que a primera vista no enamoran, todo está en su sitio. El Skoda Citigo está disponible en carrocerías de 3 y 5 puertas.

Es sobre el frontal donde las novedades son más palpables. El Citigo muestra una cara que busca parecerse a la de sus hermanos mayores. Las ópticas delanteras han sido rediseñadas y pasan a incorporar iluminación diurna con tecnología LED. Los antinieblas dejan de ser redondos y adoptan una nueva forma rectangular. Ahora además incorporan la función de alumbrado en curva. La parrilla, el capó y los paragolpes delantero y trasero también han recibido pequeños retoques. Nuestra unidad de pruebas, de cinco puertas y con el acabado Style, venía pintada en color Azul Cristal. Skoda ofrece una paleta de siete tonalidades diferentes para personalizar el Citigo. Por 260 euros adicionales también es posible jugar con el color del techo y los retrovisores que en nuestro caso son blancos. Las llantas de 15 pulgadas modelo Auriga que equipa nuestra unidad, también en blanco, vienen montadas sobre un juego de neumáticos Continental de medida 185/65 R15.

Diseño Interior y equipamiento

De puertas para adentro nos llama la atención lo bien aprovechado que está el espacio. La habitabilidad es una de las principales bazas del Skoda Citigo. Sin olvidar que estamos ante una configuración 2+2, tenemos la sensación de estar a bordo de un vehículo de un segmento superior. El pequeño urbanita ofrece además una excelente visibilidad. Esto es, en parte, gracias al generoso tamaño de sus ventanillas. Al igual que ocurre en el exterior, el diseño del habitáculo es bastante sencillo. El configurador de la marca nos da la posibilidad de escoger entre tres acabados para el interior: Negro, Marfil o Dynamic. Nuestra unidad incluye el último de ellos que a su vez es el más completo. Sea cual sea la opción elegida, sobre las puertas queda a la vista parte de la carrocería. Este detalle puede llegar a gustar más o menos. A su favor podemos decir que aporta un toque de color al interior.

Skoda Citigo

Frente al puesto del conductor encontramos un pequeño volante de cuatro radios forrado en cuero y con microperforaciones. Su diseño ergonómico y ligeramente achatado en la zona baja está pensado para ofrecer la mayor comodidad posible durante las maniobras. Es regulable en altura, aunque no en profundidad. Ofrece un buen tacto. Desde un mando situado en la parte izquierda podemos controlar el sistema de sonido y el manos libres. Tras él, un cuadro de instrumentos formado por tres esferas analógicas y un pequeño display que nos da información sobre diferentes parámetros del vehículo como el consumo, la velocidad media, la distancia recorrida, la temperatura exterior o la presión de los neumáticos. La retroiluminación de los relojes es en color blanco.

Skoda Citigo

El salpicadero presenta un diseño horizontal. En general, el ajuste de los acabados, aún habiendo plásticos duros, es bueno. Lo que menos nos ha gustado es el empleo de algunas molduras en negro piano; un material que como ya sabemos resulta muy poco agradecido. En la parte central encontramos el sistema de infoentretenimiento. Básico, sin grandes pretensiones y fácil de controlar. El sistema de audio cuenta con entrada USB, lector de tarjetas de memoria SD, conexión Bluetooth y una entrada auxiliar para el Jack de 3,5 mm. Lo que menos nos ha gustado es la ubicación de la toma USB. Se encuentra en la parte superior del salpicadero, pero si no retiramos el adaptador sobre el que sostiene el teléfono móvil, jamás lo veremos. La conectividad del vehículo mejora gracias a la aplicación de Skoda Move&Fun compatible con iOS y Android. Aparte de la habitual información sobre el trayecto realizado, la app incluye un pequeño juego denominado DriveGreen que nos ayudará a conducir de manera eficiente para ahorrar combustible.

De puertas para adentro lo que más sorprende es el amplio espacio que el Citigo ofrece para el conductor y su acompañante

Los mandos del climatizador se encuentran justo encima de la radio. Aquí también están los botones encargados de accionar hasta en dos niveles los asientos delanteros calefactados. Es posible que más de uno tenga la sensación de estar a bordo de un coche poco actual por su sencillez. Estamos seguros de que las próximas apuestas de la marca recibirán una notable actualización en este sentido.

Los asientos delanteros llevan los reposacabezas integrados y son regulables en altura y profundidad. El mullido es duro y se nota que no están pensado para realizar desplazamientos largos. Es bastante lógico teniendo en cuenta la esencia del coche; aun así echamos en falta algo más de agarre para el cuerpo. A pesar de todo, su diseño es uno de los detalles que más llaman la atención del interior del Citigo. Tampoco faltan las soluciones prácticas típicas de Skoda como una pequeña malla sobre el lateral de los respaldos para guardar pequeños objetos. El puesto de conducción es bastante cómodo, incluso para usuarios que superen los 1,80 metros de altura. Uno de los apartados que Skoda debería tratar de mejorar es el del aislamiento acústico. Con el motor en frío, el ruido y las vibraciones desafortunadamente se cuelan en el interior.

La segunda fila de asientos lógicamente tiene sus limitaciones. Aún así, los pasajeros viajaran con espacio suficiente para las piernas y sin tocar sus hombros. Los usuarios de más de 1,80 metros de estatura tendrán alguna que otra dificultad a la hora de acceder a las plaza traseras. El espacio libre sobre el techo es el justo para realizar recorridos cortos. La banqueta trasera cuenta con anclajes Isofix para asegurar las sillas infantiles. Algo que no me gustó demasiado es que las ventanillas traseras no se puedan bajar, sólo se abren en forma de compás.

El maletero, de 251 litros de capacidad, se sitúa en la parte alta de su segmento. En su misma línea podemos encontrar modelos como el Hyundai i10 (252 litros) y el Kia Picanto (255 litros). Por debajo, el Citroën C1 (196 litros), el Renault Twingo (188 litros), el FIAT 500 (185 litros) o el Opel Adam (170 litros). No obstante, al abatir la banqueta trasera del Citigo se consigue una superficie plana de carga de 951 litros. Este espacio nos permite cargar un par de maletas de cabina de pie y algún que otro bulto pequeño como una bolsa que puede fijarse sobre los ganchos laterales. Como contrapunto, la boca de carga puede resultar algo estrecha y baja. Aún así, si retiramos el piso practicable accederemos a un doble fondo que nos permite arañar unos centímetros extra al maletero.

Skoda trata de marcar diferencia frente a las propuestas de Seat y Volkswagen implantando varias soluciones prácticas en el interior del Citigo. La filosofía Simply Clever del fabricante checo se hace latente con varios elementos interesante a la par que útiles como huecos portaobjetos, un soporte para el teléfono móvil junto a una toma de 12V o un enganche para colocar tickets de aparcamiento en el parabrisas. También nos percatamos de un pequeño paraguas situado bajo el asiento del copiloto. Incluso en la tapa de la guantera hay un gancho desplegable que nos permite colgar un bolso. Se nota la intención de la marca aprovechar al máximo cada rincón del coche. De manera opcional y desde el configurador podremos añadir otros elementos al equipamiento como un techo solar panorámico corredizo o los sensores de aparcamiento.

Un soporte específico para el smartphone, un enganche para los tickets de aparcamiento o un pequeño paraguas bajo el asiento del copiloto son algunas de las prácticas soluciones que propone el fabricante checo 

El equipamiento está relacionado con las tres líneas de acabado disponibles: Active, Ambition y Style. El pasado año Skoda también lanzó una edición especial con un equipamiento y decoración específicos, de corte más deportivo, bajo el nombre de Monte Carlo. La lista de precios queda de la siguiente manera:

  • Skoda Citigo 1.0 MPI 60 CV Active desde 7.460 euros
  • Skoda Citigo 1.0 MPI 60 CV Ambition desde 9.140 euros
  • Skoda Citigo 1.0 MPI 60 CV ASG Active desde 8.210 euros
  • Skoda Citigo 1.0 MPI 60 CV ASG Ambition desde 9.880 euros
  • Skoda Citigo 1.0 MPI 60 CV Monte Carlo desde 12.060 euros.
  • Skoda Citigo 1.0 MPI 75 CV Ambition desde 9.680 euros
  • Skoda Citigo 1.0 MPI 75 CV Style desde 10.170 euros.
  • Skoda Citigo 1.0 MPI 75 CV Monte Carlo desde 12.600 euros.
  • Skoda Citigo 1.0 MPI 75 CV ASG Ambition desde 10.410 euros.
  • Skoda Citigo 1.0 MPI 75 CV ASG Style desde 10.910 euros.
  • Skoda Citigo 1.0 MPI 75 CV ASG Monte Carlo desde 13.340 euros.

Si echamos un ojo al mercado y buscamos algunos modelos con un nivel equipamiento y potencia similares a los de nuestra unidad encontramos las siguientes alternativas:

  • Hyundai i10 1.0 MPI 66 CV Go Plus desde 14.315 euros.
  • Kia Picanto GT Line 1.0 CVVT desde 11.566 euros.
  • Renault Twingo Zen Energy SCe 70 CV desde 11.092 euros.
  • FIAT 500 Mirror 1.2 69 CV desde 12.844 euros.
  • Peugeot 108 Allure 1.0 VTi 68 CV desde 12.214 euros.
  • SEAT Mii Style Edition Plus 75 CV desde 11.582 euros.
  • Citroën C1 Airscape 1.2 PureTech 82 CV desde 13.190 euros.

Motor

El Skoda Citigo se comercializa con dos pequeños motores gasolina de tres cilindros 1.0 MPI capaces de generar 60 o 75 CV. Nosotros probamos la versión más potente que ofrece un par máximo de 95 Nm entre las 2.000 y la 6.000 rpm. Teniendo en cuenta la cilindra, el comportamiento del bloque es realmente bueno. También lo es, como no podría ser de otra forma, su gasto de carburante. Tras más de 1.000 kilómetros recorridos por ciudad, autopista y carreteras de montaña, el pequeño Citigo logró un consumo mixto de 5,6 litros. En conducción puramente urbana (donde más nos movimos) firmamos un registro de 5,8 litros. En carretera y circulando en todo momento a la velocidad permitida el gasto se fijó en tan sólo 4,7 litros. Una cifra excelente. Para los más curiosos añadimos que el Citigo en su versión de 75 CV es capaz de alcanzar una velocidad máxima de 171 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 13,2 segundos.

Aunque es posible elegir una transmisión robotizada ASG que reduciría aún más el consumo, nuestra unidad de pruebas montaba una caja de cambios manual de cinco velocidades. Los 35 litros de capacidad del depósito del Citigo permiten en condiciones de conducción normales superar los 500 kilómetros de autonomía. El bloque trabaja bien y ofrece una respuesta rápida aunque es cierto que tiene sus limitaciones. Flaquea en carretera donde a la hora de realizar adelantamientos se echa en falta algo más de potencia. Aquí tendremos que jugar con el cambio para exprimir las capacidades del Citigo. Aún así los 75 CV de potencia combinan a la perfección con el reducido tamaño y peso del coche.

Merece pagar los apenas quinientos euros de diferencia entre el bloque de 60 y el de 75 CV si tenemos pensado movernos ocasionalmente por autovías y carreteras secundarias. Raramente circularemos única y exclusivamente por terreno urbano. De ser así, la opción de 60 CV es suficiente. Los más entusiastas nos quedamos con la intriga de conocer una versión más radical, un posible Citigo RS, al igual que hiciese Volkswagen recientemente con el Up! GTI. La idea de conducir un coche de este tamaño con un motor de más de 100 CV se antoja cuanto menos interesante.

Comportamiento dinámico

Después de rodar durante una semana con el Skoda Citigo toca hablar de las sensaciones que nos ha transmitido en movimiento. Hemos circulado básicamente por ciudad poniendo a prueba las capacidades dinámicas de este pequeño urbanita. Aunque también es cierto que en más de una ocasión lo hemos sacado de su zona de confort realizando tramos por carreteras secundarias. En líneas generales el Citigo nos parece un coche fácil de conducir. Su tamaño compacto se convierte en una gran ventaja cuando callejeamos por zonas estrechas o a la hora de buscar aparcamiento. Sin duda uno de los puntos fuertes del coche pasa por su excelente manejabilidad. La dirección es cómoda, directa y ofrece un diámetro de giro de 9,8 metros.

La caja de cambios que monta nuestra unidad de pruebas -manual de cinco relaciones- ofrece recorridos muy cortos, sobre todo en las tres primeras marchas. El tacto de la palanca es correcto y las marchas, salvo la marcha atrás que obliga a ejecutar a la perfección la maniobra, engranan bien. El Citigo nos indicará constantemente cuando debemos subir de marcha para conseguir los consumos adecuados.

En materia de seguridad, el Skoda Citigo es el primero de la clase. Obtiene las cinco estrellas en el test EuroNCAP en seguridad activa y pasiva. El modelo checo monta de serie ESP y el interesante sistema City Safe Drive. Este último permite frenar el coche de forma autónoma ante peligro de colisión cuando se circula por debajo de 20 km/h. Si nos movemos entre esta velocidad y los 30 km/h, gracias a un láser situado en la parte central superior del parabrisas, el coche reducirá la velocidad para minimizar las consecuencias del impacto. Este sistema también incluye sensor de luz y lluvia automático.

A pesar de ofrecer únicamente dos mecánicas de gasolina, el pequeño Skoda Citigo es capaz de lograr una autonomía superior a los 500 kilómetros por depósito

Nuestra unidad equipa el opcional Paquete Sport valorado en 245 euros que, entre otros elementos, incluye una suspensión deportiva más rígida que disminuye la altura del coche en 15 mm. Esta amortiguación permite mejorar el comportamiento dinámico del coche a la hora de enlazar tramos por curvas sinuosas. No obstante, puede resultar algo tosca sobre el eje trasero cuando toca filtrar el paso por badenes en ciudad. Aún así no compromete en ningún momento la comodidad ni el comportamiento del coche.

Si hablamos del conjunto de frenos, el Skoda Citigo monta discos de freno ventilados sobre el eje delantero y de tambor sobre el trasero. El tacto del pedal es muy directo y desde el comienzo de su recorrido actúa eficazmente. El ligero peso del conjunto también ayuda a detener el coche rápidamente.

Conclusiones

Sobre el configurador de la marca nuestra unidad de pruebas tiene un precio de 12.630 € con los correspondientes impuestos y descuentos incluidos. Aquí la ficha oficial del coche.

Skoda Citigo

Su precio se sitúa en la media de su segmento aunque algo por encima del de un SEAT Mii de iguales características. Es cierto que el Citigo pierde algunos puntos por varios detalles como el reducido espacio de sus plazas traseras, un volante no regulable en profundidad, la apertura en forma de aspa de sus ventanillas traseras y un diseño puramente funcional. Sin embargo, hemos encontrado muchos más puntos positivos con los que quedarnos como su excelente consumo, la habitabilidad de las plazas delanteras, la capacidad de su maletero y su sencillo manejo. Lo que pierde a nivel estético lo gana en practicidad.

A estas alturas muchos se preguntaran si el motor 1.0 MPI de 75 CV es suficiente. La respuesta claramente es afirmativa si lo que buscamos es un coche centrado en la movilidad urbana que nos permita realizar algún que otro desplazamiento corto por carretera. Puede que una mecánica 1.0 TSI de 90 CV como la que monta el Volkswagen Up! llegase a ser la opción más atractiva y paliase esa falta de empuje que echamos en falta en determinadas ocasiones. A pesar de ello, bajo mi punto de vista el Skoda Citigo es un coche muy práctico y divertido. Lo incluiría en mi lista de posibles si buscase un microurbano. Es más, sería una excelente compra si necesitase un segundo coche.

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Sobre el Autor

Javier Jiménez

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