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¿Es esta réplica una herejía o una genial idea? 300 SL Gullwing parece, SLK es

Si hiciésemos una lista de los coches más icónicos y bellos de la historia de la automoción, por muy corta que fuese, el Mercedes-Benz 300 SL Gullwing estaría en ella. Por ello, esta joya de los años cincuenta está más que codiciada por coleccionistas y entusiastas del automóvil, con dinero, eso sí. Esto hace que también sea uno de los ejemplares más reproducidos del mundo, que no fabricados. Con sólo 1.400 coupés y poco más de 1.800 roadster fabricados entre 1954 y 1963, un Mercedes-Benz 300 SL además de ser bonito es escaso. El deseo de muchos de contar con un 300 SL Gullwing en el garaje, hace de las réplicas de este un negocio digno de agosto.

El número de réplicas que empezaron a salir a la luz unos años atrás llegó a ser un descaro del que Daimler se percató. Mercedes-Benz y su empresa matriz se mostraron fuertes ante la aparición de réplicas no autorizadas, llegando a destruir algunas de las denunciadas.

El negocio de las réplicas es un tanto turbio, ni siquiera están bien asentadas las leyes sobre él. Las hay realmente fieles, completamente falsas a kilómetros de distancia, legales, relacionadas con la droga… En cualquier caso, sean como sean, no dejan de ser un “quiero y no puedo”. Hay algunas que podrían estar justificadas (yo no justifico ninguna), como es el caso de reproducciones de modelos que, por desgracia, por más que queramos no se pueden adquirir. Véase, por ejemplo: Porsche 356 Zagato Speedster. Modelos altamente protagonistas de la historia del automóvil pero con una producción nada generosa o un destino no muy feliz.

Una réplica supone, casi siempre, destruir otro coche

La réplica que os enseñamos hoy no está realizada sobre un modelo cualquiera, como donante se ha usado un, nada más y nada menos que, Mercedes-Benz SLK 32 AMG, la versión más prestacional del revolucionario roadster que nos sorprendió en 1996.

Para hacer realidad este 300 SL Gullwing se ha sacrificado un maravilloso SLK 23 AMG de 350 CV

Esta fiel reproducción del deportivo alemán está más que bien movida por un bloque V6 de 3.2 litros y 350 CV de potencia, procedente del pequeño Mercedes-Benz SLK 32 AMG. La versión AMG del SLK llegaba al panorama en el año 2001. Un concepto que, con sus cifras y un 0-100 km/h de tan sólo 5,2 segundos, prometía ser un exponente de diversión disponible en el mercado. Y deben ser sus cifras uno de los motivos por los cuales se seleccionó en su día para engendrar al 300 SL. Además del motor se ha usado el chasis, la suspensión y la transmisión automática. El resto de piezas, dejando de un lado la masilla y la fibra de vidrio, son, aún así, originales de la marca, tal y como afirma el vendedor.

Lo que queda es un 300 SL Gulwing con potencia, aunque el original ya tiene una cifra más que suficiente e impresionante para la época (215 CV), y un interior moderno: sistema de audio estéreo, airea acondicionado, ventanas eléctricas, control de crucero…

¿Pagarías más de 125.000 euros por esta réplica del 300 SL Gullwing?

Este es el precio de salida que fijó su vendedor para una subasta de RM Shoteby’s en Santa Monica. La réplica no deja de ser curiosa, y no parece mal acabada, pero sigue siendo eso, una réplica. Yo no la compraría, y tampoco sacrificaría un SLK 32 AMG para fabricarla. ¿Y tú?

El Gullwing es de los coches más bellos que se han fabricado jamás, por ello se debe respetar su originalidad y su legado. En esta vida no se puede tener todo, y para tenerlo así… ¡Que traigan de vuelta a ese SLK!

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Sobre el Autor

Rafa Rivera

A décimas de segundo de ser Ingeniero Aeroespacial. Nací en Córdoba y me crié entre un Escort y un Fiesta SuperSport. Enfadado con el mundo desde que en mi casa se compró un Ford Ka. Mi cabeza es una base de datos de coches, y solo coches, en constante actualización y estoy aquí para compartirla contigo.

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