Menu

Prueba Subaru BRZ: pasión por las curvas

prueba Subaru BRZ

El nuevo protagonista de nuestra sección de pruebas es un coche muy especial. Se trata de un deportivo capaz ganarse rápido un hueco en el corazón de los más puristas. El invitado de esta semana es el Subaru BRZ, una de esas contadas excepciones que aún rema a contracorriente de las nuevas directrices del mercado automotriz y se mantiene fiel al tradicional concepto de deportividad.

Más allá de su exótica línea exterior, el Subaru BRZ ofrece un atractivo cóctel formado por un motor atmosférico de 200 CV, tracción trasera y una caja de cambios manual

Y es que resulta cada vez más complicado encontrar modelos que no hayan sido diseñados bajo la premisa del uso de las nuevas tecnologías. Las normativas establecidas por la administración en torno a la reducción de emisiones han hecho que incluso los fabricantes con mayor tradición en el desarrollo de vehículos deportivos se hayan visto obligados a apostar por la electrificación en sus gamas.

prueba Subaru BRZ

Sin embargo, el pequeño coupé de la firma japonesa rehuye de esa tendencia y ofrece todo aquello que la inmensa mayoría esperamos encontrar en un coche de este planteamiento. El Subaru BRZ es un vehículo desarrollado con el planteamiento de los deportivos japoneses de las décadas de los 80 y 90. Hablo de figuras tan míticas como el Toyota AE86, el Toyota Celica, el Nissan 200SX o el Mazda RX-7, entre otros.

Por poco más de 30.000 euros resulta realmente complicado encontrar alternativas en el mercado capaz de ofrecer todo lo que encontramos en el pequeño deportivo japonés

Además de presentar un diseño exótico, equipa un motor de gasolina atmosférico de 200 CV, cuenta con tracción trasera y una caja de cambios manual. Además y aunque a primera vista no lo parezca, este rebelde nipón es también un coche asequible. Tanto su coste de compra como su posterior mantenimiento no requiere grandes esfuerzos económicos en comparación con otros deportivos de marcas premium.

prueba Subaru BRZ

A nivel personal, no puedo negar que llevaba tiempo con ganas de echar el guante al BRZ. El día que me confirmaron la prueba mi cara debió esbozar una sonrisa curiosa. Lo esperaba con ganas. Es un coche de capricho que no pasa desapercibido y que despierta un cúmulo de sensaciones a quien lo conduce. Sin embargo, para muchos el BRZ continúa resultando un completo desconocido. Si tenemos en cuenta el abanico de modelos GTI de similar potencia y prestaciones que hay en el mercado, es posible que la aceptación del BRZ puede verse comprometida. Sobre todo en términos de funcionalidad.

El BRZ se presentó en el año 2012. Fue por entonces cuando Toyota y Subaru se pusieron manos a la obra para crear un deportivo a la vieja usanza cuyo filosofía girase única y exclusivamente en torno a garantizar las mejores sensaciones al volante y la diversión del conductor. Su hermano gemelo y sobre el que apenas podemos apreciar diferencias es el Toyota GT86. Desde entonces, el pequeño coupé japonés tan sólo ha sufrido un ligero lavado de cara para ofrecer una estética más moderna y alguna que otra mejora relacionada con la calidad de los acabados, el equipamiento y el apartado dinámico del coche.

En 2017 Subaru sometió al BRZ a una ligera puesta a punto para ofrecer una estética aún más deportiva, alguna novedad relacionada con el grado de equipamiento y varias mejoras que afectan al apartado dinámico del coche

Estamos ante un modelo que junto a su hermano mayor, el Subaru WRX STI, representa el lado más pasional de la firma japonesa. Como veremos a lo largo de la prueba, a pesar de su evidente corte deportivo no destaca por ser un coche de altas prestaciones. No obstante, resulta tremendamente adictivo. Entre sus rivales directos en el mercado español tenemos al Mazda MX-5 RF, el Abarth 124 GT y el Nissan 370Z Coupé. Nuestra unidad de pruebas cuenta con el acabado Executive, el más alto de la gama, y tiene un precio de partida de 31.600 euros incluyendo transporte, IVA e impuesto de matriculación. Nos ponemos en marcha para analizar todos los detalles del deportivo japonés.

Una línea exterior que atrae todas las miradas

Hemos de decir que a nivel estético el Subaru BRZ es un coche que llama muchísimo la atención. Su diseño exterior, lejos de conservador, ofrece una silueta que refleja a la perfección el carácter dinámico del deportivo japonés. Lo mires por donde lo mires es un coche que invita a pararse junto a él para apreciar su línea exterior. Dicen que te das cuenta de que te has enamorado de un coche cuando después de aparcar no puedes contener las ganas de girar el cuello para admirarlo. Y eso mismo fue lo que hice cada vez que me bajé del BRZ.

prueba Subaru BRZ

Las medidas del BRZ son de 4,24 metros de largo, 1,77 metros de ancho y 1,32 metros de alto, unas cotas que los hacen algo más largo y ancho que el nuevo Mazda MX-5. Aún así continúa siendo más corto que un Ford Focus o un Seat León, lo cual agradecemos a la hora de buscar aparcamiento o doblar por calles estrechas. Encontramos la tradicional configuración de coupé de motor delantero y tracción trasera, que da lugar a un capó alargado y a un habitáculo retrasado.

El deportivo japonés presenta la tradicional configuración de coupé de motor delantero y tracción trasera que da lugar a un capó alargado y a un habitáculo retrasado

De cara al año 2017, Subaru decidió someter al BRZ a un lavado de cara para ofrecer un look aún más agresivo. Las novedades tienen que ver con un paragolpes frontal más trabajado a nivel aerodinámico, el empleo de tecnología Full LED en todos los grupos ópticos y un spoiler trasero rediseñado que ya no es de plástico sino que está fabricado en aluminio. Si nos fijamos en el perfil, el Subaru BRZ monta unas nuevas llantas de aleación de 17″ multiradio sobre un juego de neumáticos Michelin Primacy HP de medida 215/45 del que hablaremos más adelante.

prueba Subaru BRZ

De frente el deportivo japonés ofrece una mirada desafiante cargada de personalidad. Las llantas llenan unos marcados pasos de rueda que incluso podemos apreciar desde el interior del habitáculo. Estas curvas aportan mayor presencia al coche que, como ya hemos señalado, no pasa desapercibido. Es muy bajito, tanto que su centro de gravedad es de los más bajos de todo el segmento deportivo y en ello contribuye su motor boxer del que también hablaremos más adelante.

El Subaru BRZ presenta una línea exterior muy llamativa que incluso puede llegar a eclipsar la imagen de algún que otro deportivo de marcas premium 

Personalmente la zaga es lo que más me ha gustado. El nuevo alerón, fabricado en una aleación de aluminio y acabado en color antracita, le sienta realmente bien. Su forma ayuda a dirigir el flujo de aire para aumentar la eficiencia y la carga aerodinámica, y proporcionar mayor control y estabilidad cuando circulamos a alta velocidad. La zona baja está presidida por un enorme difusor negro que alberga dos enormes salidas de escape cromadas. Y cuando digo enormes realmente lo son ya que tienen un diámetro en el que prácticamente cabe el puño de un adulto.

prueba Subaru BRZ

La firma japonesa ofrece una paleta de siete tonos de carrocería para el BRZ. Nuestra unidad de pruebas luce un color Crystal White Pearl que tiene un sobrecoste de 550 euros. Tanto el spoiler trasero como los espejos retrovisores y los embellecedores de las aletas vienen acabados en negro.

Un interior sencillo con algunos detalles retro y unos asientos brillantes

Una vez valorado el exterior me acomodo en mi asiento para descubrir qué ofrece el Subaru BRZ de puertas para adentro. El interior presenta un diseño espartano con elementos que parecen inspirados en otra época. Quizá un tiempo no tan lejano que muchos aún recuerdan en el que ni las pantallas táctiles, ni la conectividad, ni los asistentes a la conducción eran lo más importante. El BRZ hace protagonista única y exclusivamente al conductor por lo que todo parece haber sido diseñado para despertar sus emociones al volante.

prueba Subaru BRZ

El BRZ, como buen deportivo, ofrece la clásica configuración 2+2 aunque en este caso las plazas traseras resultan sencillamente anecdóticas. Aquí difícilmente podrán viajar adultos aunque es cierto que pueden resultar útiles para alguna emergencia o trayectos cortos. En nuestro caso no hemos conseguido sacarle otro partido que no sea dejar los abrigos o alguna que otra bolsa. No obstante, ambas plazas cuentan con anclajes Isofix para padres que quieran presumir de coche cuando lleven a sus hijos a clase.

Como buen deportivo, el Subaru BRZ ofrece la clásica configuración 2+2 aunque, en este caso, las plazas traseras resultan sencillamente anecdóticas

Todo lo contrario ocurre en las plazas delanteras. Aquí encontramos dos asientos que a pesar de no ser tipo baquet recogen muy bien la espalda. Los más altos rápidamente se darán cuenta de que acceder al coche no resulta tarea sencilla y eso que las puertas ofrecen un correcto ángulo de apertura. Una vez dentro, rápidamente nos sentiremos cómodos ya que contamos con espacio más que suficiente para las piernas. Aunque predomina el empleo de plásticos duros, Subaru ha dispuesto materiales acolchados blandos sobre las zonas de mayor contacto.

prueba Subaru BRZ

Los asientos, tapizados en cuero y Alcántara, son calefactables. No están pensados para realizar trayectos muy largos ya que son más bien duros. Aún así tras descansar mis posaderas en ellos durante una semana no he llegado a notar síntomas de cansancio. Sobre el respaldo de las butacas se aprecia el logotipo BRZ bordado en color rojo. En este mismo tono encontramos pespuntes sobre los asientos, las puertas, el volante, el pomo y el salpicadero. A esto se le suman unos pedales acabados en aluminio con tachuelas de goma para evitar resbalamientos.

En el interior no hay lugar para elementos sofisticados; Subaru apuesta por que fijemos nuestra atención única y exclusivamente en disfrutar de la conducción del BRZ

Se respira un ambiente deportivo con buenos ajustes de los materiales empleados. Como hemos señalado, los plásticos duros están presentes por todo el interior. A nivel visual pueden llegar a pasar desapercibidos pero una vez hechas las comprobaciones oportunas se percibe el ahorro en este apartado. El BRZ no resulta brillante, tampoco es sofisticado, su personalidad gira en torno a la idea de ofrecer la máxima conexión con el vehículo. Las miradas de admiración que despertaba el exterior pasan a ser tolerantes en el interior.

prueba Subaru BRZ

El tablero de instrumentos está formado por tres grandes esferas. La parte central está presidida por el cuentarrevoluciones. Es en este punto donde Subaru pretende centrar nuestra atención. Se trata de un vínculo más para estrechar la relación entre el conductor y el motor bóxer del coche. Es más, resulta todo un acierto si tenemos en cuenta que siempre vamos a andar pendiente de la parte alta de este indicador si queremos aprovechar todas las bondades de su mecánica. A la izquierda encontramos el velocímetro y, a la derecha, un pequeño display de 4,2 pulgadas con distintos submenús que nos mantienen al tanto del consumo, la temperatura del aceite y el líquido refrigerante, además de una gráfica de par y potencia en tiempo real, otra de fuerzas G o hasta un cronómetro para que midas tiempos en tus trackdays. Son detalles que marcan la diferencia.

El volante, ajustable en altura y profundidad, tiene un tamaño ideal y ofrece un buen tacto y manejabilidad. Además, viene forrado en cuero e incorpora botones a izquierdas y derechas para controlar el asistente de reconocimiento de voz, el control de crucero y el sistema de audio. Este último cuenta con Bluetooth, puerto USB y toma auxiliar.

prueba Subaru BRZ

La consola central presenta un diseño retro con elementos como un reloj digital propio de modelos de los años 90 y una botonera para el climatizador con mandos de tipo avión. Todo ello dispuesto sobre un fondo en símil de fibra de carbono que deja latente el ADN racing del BRZ. En la parte central y bajo lo aireadores encontramos una pantalla a color de 6,2 pulgadas con el sistema de infoentretenimiento Subaru StarLink. Su comportamiento y respuesta son buenos, aunque su resolución es mejorable.

Desde el puesto de conducción se percibe el ADN racing del BRZ, con cuero y Alcántara sobre los asientos y algunos detalles de estética retro sobre la consola central

La postura de conducción, dada la escasa altura del coche es muy deportiva, ya que literalmente te ves sentado bajo el volante. Además, tanto el pomo del cambio como el freno de estacionamiento quedan muy a mano gracias a un túnel central sobreelevado. Esto aporta seguridad cuando estas a los mandos del coche y te permite conducir cómodamente.

El maletero cuenta con 243 litros de capacidad, espacio suficiente para el equipaje de dos adultos. La boca de carga no es muy amplia por lo que será imposible cargar bultos de gran tamaño. No debemos olvidar que el coche no ha sido diseñado para este fin. Aún así, existe la posibilidad de abatir la segunda fila de asientos para conseguir un espacio extra de carga. Bajo el piso, Subaru ha dispuesto un kit antipinchazos.

prueba Subaru BRZ

En relación al equipamiento el Subaru BRZ es también un vehículo muy seguro. La firma japonesa no admite concesiones en este apartado y ha trabajado para que su pequeño deportivo aporte la tranquilidad y la confianza necesaria a sus ocupantes. Su diseño interior ofrece buena visibilidad desde todos los ángulos, ayudándonos a tener siempre controlado lo que ocurre a nuestro alrededor. Contamos con asistente de arranque en pendiente (HSA) y dos botones mágicos situados tras el cambio. El primero se trata del Modo TRACK que desconecta de forma parcial el ESP y permite derrapar hasta cierto punto. Cuando la electrónica detecta que la maniobra se nos puede ir de las manos activa inmediatamente el control de estabilidad para corregir la trayectoria. El segundo botón, situado a la izquierda, desactiva por completo el ESP.

Si echamos un ojo al mercado y buscamos algún modelo con un nivel equipamiento y motorización similar a nuestro Subaru BRZ encontramos pocas opciones:

  • El Mazda MX-5 RF con el acabado Zenith Nappa tiene un coste que parte de los 32.450 euros. Es el rival más directo del BRZ.
  • El Toyota GT86 con el único acabado disponible, el Sport, aún siendo el mismo coche que el Subaru BRZ tiene un coste de 36.490 euros, casi 5.000 euros más. Apenas encontramos diferencias entre ambos salvo algunos detalles estéticos, el tarado de las suspensiones y un nuevo conjunto de frenos firmado por Brembo que el GT86 incorpora tras su último lavado de cara.
  • El Nissan 370Z ya lleva tiempo en el mercado y además se desmarca de la filosofía de bajo peso y potencia que sí ofrecen los demás rivales. Recordemos que este deportivo monta un motor V6 de 3,7 litros y 328 CV de potencia.  Aún así su precio parte de los 34.330 euros.
  • Otra opción aún más costosa sería el Abarth 124 GT que está disponible a partir de los 40.020 euros. Hemos elegido esta opción y no el Fiat 124 Spyder convencional por incluir la opción de techo duro que se asemeja más a la configuración de nuestro BRZ.
  • Por algo menos de lo que cuesta un BRZ con el acabado básico podemos encontrar algún modelo como el nuevo Ford Fiesta ST (20.652 euros) o el Suzuki Swift Sport (19.370 euros). Aunque es cierto que ninguno de los dos cuenta con tracción trasera, ambas opciones también garantizan una experiencia de conducción deportiva.

¿Es lo suficientemente potente el motor del Subaru BRZ?

El Subaru BRZ esconde bajo el capó un motor de 2.0 litros atmosférico boxer que rinde 200 CV y ofrece un par motor de 205 Nm a 6.400 rpm. Los números dan una relación de 100 CV/litro, una cifra bastante buena. Como ya sabemos, la estructura de este tipo de bloque permite mantener el centro de gravedad del coche muy bajo ya que sitúa su masa a tan solo 46 centímetros del suelo. El bloque envía toda su potencia al eje trasero a través de una caja de cambios manual de seis relaciones que ofrece un tacto y un comportamiento excelente.

Bajo el capó, el BRZ monta un motor boxer atmosférico de dos litros capaz de entregar 200 CV de fuerza directamente sobre el tren trasero

Estamos ante un propulsor de los que hay que saber llevar. Uno de esos atmosféricos que despiertan su verdadero potencial cuando trabajamos en la parte alta del cuentavueltas. Es a partir de las 5.500 rpm cuando el cuatro cilindros bóxer hace parecer torpe a cualquier cilindros en línea gracias a su entrega libre de inercias. Y es que estamos tan acostumbrados a motores turbo que se nos olvida lo bonito que es estirar las marchas hasta las 7.500 rpm. Es allí donde un agudo pitido y una luz roja intermitente despertarán sobre el cuadro de mandos para avisarnos de que hemos llegado al corte de inyección. Es relativamente sencillo que esto nos pase muy a menudo.

prueba Subaru BRZ

Respecto a la primera generación, Subaru asegura haber revisado el bloque, árbol de levas, cigüeñal y colector de escape, entre otros, aunque sus cifras se mantienen. No es un motor que destaque por su explosividad, sobre todo a bajo régimen. Entrega potencia de manera progresiva y, una vez que encontramos el rango correcto, podremos aprovechar su par al máximo. Aún así, el BRZ da la sensación de ser menos potente de lo que dice su ficha técnica.

Las malas lenguas hablan de si sería o no interesante que el propulsor del BRZ contase con unos 40 o 50 CV más. También se dice que con un turbo el deportivo de Fuji Heavy Industries ganaría en carácter. Lo más probable es que esto no llegue a ocurrir ya que Subaru nunca ha tenido en mente lanzar una versión STI del BRZ. Probablemente nadie dijese no a este aumento de potencia. Sin embargo, hay que romper una lanza a favor de Subaru por crear un coche que exige al conductor utilizar el cerebro con la misma astucia que el pie derecho.

prueba Subaru BRZ

Sobre el papel, Subaru declara una prestaciones discretas, ya que el deportivo japonés es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 7,6 segundos y alcanza una velocidad máxima de 226 km/h. No obstante, no hay que caer en el error de juzgar al BRZ por estos números ya que no es un coche de líneas rectas, sino que ofrece su mejor car al enlazar curvas y más curvas. Quédate con eso.

Para disfrutar de todas las bondades del motor del BRZ deberemos llegar a la parte alta del cuentavueltas, entre las 5.000 y las 7.500 rpm

Cuando dejamos caer el peso del pie derecho sobre el acelerador descubrimos un sonido que, si bien no llega a resultar adictivo, invita a seguir subiendo de vueltas sin cesar. No voy a negar que resulta placentero afrontar tramos de montaña deleitándonos los oídos, pero he de añadir que el bramido se mantiene constante por encima de las 5.000 vueltas.

prueba Subaru BRZ

Dadas las características del coche, cuesta creer que podemos llegar extraer unos consumos realmente contenidos. Durante la prueba hemos obtenido un consumo mixto de entorno a los 8 litros. Si, por el contrario, optamos por una conducción virtuosa veremos cifras por encima de los 10 litros. La capacidad del tanque de combustible es de 50 litros. Esto convierte al BRZ en un deportivo apto incluso para un uso cotidiano siempre que seas capaz de aguantar tus impulsos. Pero no es precisamente el ahorro de combustible lo que se te pasa por la cabeza cuando conduces este coche, sino que más bien piensas en que llegue el fin de semana lo antes posible para exprimir todo su potencial.

¿Qué tal se comporta el Subaru BRZ?

Toca hablar de lo realmente importante, el comportamiento dinámico del coche. He de decir que para esta prueba mi compañero Diego y yo hemos recorrido cerca de 1.200 kilómetros durante una semana por ciudad, autovía y muchos, pero que muchos tramos de carretera de montaña. Este último es su hábitat natural y donde realmente se aprecia que estamos ante un coche pensado para disfrutar de la conducción deportiva en estado puro.

prueba Subaru BRZ

Una vez acomodado en mi asiento presiono el botón de arranque para ver qué nos depara el BRZ. Aunque el sonido no llega a enamorar como el de otros deportivos resulta bastante sugerente. Después de recorrer los primeros kilómetros el modelo nipón confirma lo evidente; es un coche diseñado para enlazar curvas y jugar en la parte alta del cuentavueltas. Será a partir de las 5.000 rpm cuando el propulsor del BRZ revele todas sus bondades.

Subaru afirma haber revisado el chasis del BRZ en favor de una mayor rigidez torsional. Las novedades están relacionadas con un refuerzo en los anclajes de la suspensión para ofrecer mayor tarado sin llegar a afectar al confort. Si tenemos en cuenta el planteamiento del coche, en ciudad ofrece una calidad de rodadura reseñable, ya que a velocidades bajas la capacidad de la suspensión para filtrar las irregularidades es más comparable con un hatchback convencional que con cualquier otro deportivo.

prueba Subaru BRZ

La dirección es uno de los puntos más destacables del apartado dinámico. Es rápida, precisa y nos permite llegar a abrir o cerrar la trayectoria si fuese necesario sin que llegue a interceder la electrónica. Si queremos cerrar la trazada bastará con levantar el pie y si, por el contrario, deseamos abrirla, tocará imprimir gas. Lo que no nos ha parecido tan acertado han sido sus neumáticos. El Subaru BRZ monta de serie un juego Michelin Primacy HP que queda lejos de estar a la altura del conjunto. Hubiese resultado más interesante optar por una alternativa más deportiva como unos Pilot Sport 4 S.

El Modo TRACK desactiva parcialmente el control de estabilidad permitiéndonos jugar con la zaga del BRZ sabiendo que si la maniobra se nos va de las manos la electrónica activará el ESP para corregir el error

La caja de cambios ofrece el tacto duro propio de un deportivo. Las marchas son de corto recorrido y entran bastante rápido. Esto lo agradeceremos al tratarse de un elemento que utilizaremos muy a menudo para poder mantener el motor alto de vueltas. El pedal del freno es bastante rígido y dosificable. Los frenos encuentran rápido el límite de adherencia de los neumáticos y hacen interceder antes de lo esperado al ABS.

prueba Subaru BRZ

Hay que decir que el diferencial de deslizamiento limitado Torsen, que por cierto es el mismo que monta el Subaru WRX STI, hace que el paso por curva sea magnífico. A la mínima que dejamos caer el pie con algo de peso sobre el acelerador con el volante girado veremos saltar el control de estabilidad para que la cosa no se desmadre. El BRZ es un coche donde el sobreviraje pretende transmitir al usuario un estilo de conducción propio. Su ligero peso (1.243 kg) permite solventar con relativa facilidad el nervio de la zaga.

Conclusiones: ¿por qué comprar un Subaru BRZ?

No hace falta gastar una cantidad de dinero desorbitada ni tampoco invertir los ahorros de toda una vida para comprar un deportivo que sea capaz de hacer feliz a su conductor. Por poco más de 30.000 euros, Subaru ofrece un modelo que a parte de conquistar por su línea exterior es capaz de despertar un abanico de sonrisas cada vez que nos ponemos a sus mandos. Llegaría a decir que el deportivo japonés se vuelve incluso adictivo. Sientes su llamada cuando apenas acabas de aparcarlo y te despides admirando su agresiva silueta.

prueba Subaru BRZ

Es cierto que su chasis sería capaz de aguantar más potencia de la que encontramos. También que parece casi obligatorio pasar por el taller nada más adquirirlo para cambiar de neumáticos. Además, el BRZ está bastante lejos de ser funcional ya que no es lo más indicado para viajar, hacer la compra o llevar a los niños al colegio. Pero si dejamos a un lado todas estas premisas y nos centramos en lo que debe ofrecer un vehículo de este planteamiento, este pequeño deportivo es un producto sencillamente insuperable. Divertido como pocos gracias a la combinación de un motor atmosférico de la vieja escuela, una exquisita caja de cambios manual y un tren trasero que da mucho juego. Y lo cierto es que cada día resulta más complicado encontrar alternativas que presenten esta configuración tan pura.

prueba Subaru BRZ

Si echamos un vistazo al resto de la gama de Subaru, el BRZ es el único modelo que no cuenta con tracción integral. Tampoco está dotado de un equipamiento tecnológico de última generación ni un arsenal de asistentes a la conducción. Por lo tanto, podemos decir que estamos ante un coche especial con una filosofía muy diferente a la corriente actual del mercado automotriz. El BRZ es uno de esos caprichos para románticos que disfrutan de la conducción deportiva cada fin de semana atravesando sus puertos de montaña favoritos o dentro de un circuito.

El Subaru BRZ es un deportivo que transmite mucha información al conductor por lo que podríamos considerarlo incluso un buen maestro. Es un coche para aprender a trazar, a saber dónde frenar e incluso el mejor compañero para dominar la técnica del derrape sin miedo a sufrir reacciones inesperadas. Lo suyo no es la explosividad ni la velocidad punta. Pero cuando hablamos de disfrutar al volante no necesitas un coche que te perdone recuperando en las rectas lo que has perdido en las curvas. Necesitas un coche sensacional que acompañe tus impulsos y sepa dibujar tus emociones sobre el asfalto. En este sentido, el BRZ te aportará más que cualquier compacto. Es muy divertido.

En Planeta del Motor: Prueba Skoda Octavia RS: el deporte también se juega en familia | Prueba Lexus RC F, un deportivo distinto al resto

Sobre el Autor

Javier Jiménez

Sorry no comment yet.

Deja un comentario