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Prueba Škoda Octavia RS: el deporte también se juega en familia

Octavia RS

A lo largo de nuestra vida solemos cambiar varias veces de coche. Llegado el momento y con todas las cartas sobre la mesa, la elección es cuestión de prioridades. Nos preocupan diferentes apartados como la seguridad, el diseño, las prestaciones o la habitabilidad. Las circunstancias que nos rodean también juegan un papel importante a la hora de tomar esta decisión. Si bien lo ideal sería poder encontrar todas estas características en un solo modelo, la realidad nos obliga a sacrificar unas en favor de otras.

Sin dejar de lado su tradición de crear coches funcionales y con buenas prestaciones, Škoda propone una completa actualización de su berlina más deportiva

Cualquiera que comparta mi pasión por el mundo del motor entenderá que la deportividad es una de las cualidades de las que cuesta prescindir. El carácter dinámico del coche es un factor que está directamente relacionado con el número de sonrisas que se le escapen al conductor cada vez que de un pisotón al pedal derecho. Esta máxima resulta un auténtico quebradero de cabeza cuando te conviertes en un padre de familia. Por un lado, te encuentras con la necesidad de contar con suficiente espacio para viajar con equipaje, pero por otro sientes una profunda sensación de tristeza por tener que renunciar a esas pequeñas dosis de diversión al volante de tu pequeño GTI.

Llegados a este punto presentamos al nuevo protagonista de nuestra sección de pruebas, el Škoda Octavia RS. La berlina del fabricante checo reúne todos atributos necesarios para ser considerado un miembro más de la familia. Si pensamos en Škoda rápidamente nos viene a la cabeza la imagen de una firma cuyos productos se caracterizan por estar más cerca de lo racional que de lo rompedor. Sus coches, de diseño conservador, mantienen la misma línea sensata y funcional con el paso de los años. Sin embargo, el apellido RS (‘‘Rally Sport’’) radicaliza el carácter familiar del Octavia y demuestra que la marca del Grupo Volkswagen también sabe fabricar coches de altas prestaciones. Estas siglas son siempre sinónimo de emociones fuertes.

El Octavia RS desprende deportividad por los cuatro costados pero también reúne todos los atributos necesarios para ser considerado un miembro más de la familia

Nos ponemos al volante de la variante turbodiésel con motor 2.0 litros de 184 CV, tracción 4×4 y cambio automático DSG de seis velocidades. A pesar de ser reconocido como un sedán, el Škoda Octavia RS está catalogado como segmento C por tomar como base la famosa plataforma MQB que utiliza el Volkswagen Golf. A esta estructura se le han sumado seis centímetros más de distancia entre ejes para convertir al modelo en uno de los vehículos más grandes y espaciosos de su categoría. Además, el modelo está disponible con dos carrocerías diferentes: la versión Limo tradicional y una opción ranchera denominada Combi. La segunda tiene un sobrecoste de 980 euros y se antoja como la más práctica. A nivel mecánico, Škoda propone dos variantes de gasolina aún más poderosas con un motor 2.0 TSI de 230 o 245 CV. Esta última se convierten además en la más potente de la historia de la marca.

Skoda Octavia RS

El Škoda Octavia RS compite en el mercado con modelos como el Seat León Cupra, el Volkswagen Golf GTI o el Honda Civic Type R. Nuestra unidad de pruebas tiene un precio final de 34.540 euros. A lo largo de la prueba iremos analizando al detalle cada uno de los apartados del coche pero a nivel general podemos extraer que estamos ante un vehículo polivalente que ofrece un impresionante rendimiento, un consumo excelente y un habitáculo generoso y muy bien acabado.

 

Diseño exterior

El Škoda Octavia RS recibió una completa actualización el pasado año para adaptar su imagen a la del resto de la gama. El sedán ofrece un look más moderno gracias a la revisión de algunos de sus elementos y un equipamiento tecnológico de última generación. Con respecto a un Octavia convencional, el RS luce una estética mucho más deportiva y evocadora. Las medidas de la carrocería berlina que estamos probando son de 4,69 metros de largo, 1,81 metros de ancho y 1,45 metros de alto. Frente al Octavia convencional, la versión RS reduce en 15 mm su altura. La distancia entre ejes es de 2,68 metros, algo que como veremos más adelante juega en favor de la habitabilidad y el espacio de carga.

Skoda Octavia RS

Una de las novedades que más nos llaman la atención recae sobre la mirada del coche. Los pilotos delanteros dejan de formar parte de un mismo bloque y pasan a estar divididos en dos por la carrocería. Presentan un diseño más afilado y cuentan con tecnología Full-LED y función adaptativa. La parrilla y el paragolpes también son de nueva factura. La primera viene acotada sobre un marco negro brillante mientras que el segundo presenta un diseño más agresivo y cuenta con una trama de estilo panal que mejora el flujo de aire hacia el motor. Las nervaduras que recorren la parte central del capó y los laterales aportan una imagen más dinámica al frontal del coche.

Skoda Octavia RS

Si nos fijamos en el perfil, el Octavia RS monta unas preciosas llantas de aleación de 19 pulgadas de diámetro denominadas Xtreme sobre un juego de neumáticos Pirelli P Zero de medida 225/35. Bravo por Škoda que decide montar en un sedán familiar de cinco puertas un juego de neumáticos que estamos acostumbrados a ver en un GT. El diseño de las llantas, con los cantos pulidos y acabado bitono antracita, resalta la figura del coche. Si bien es cierto que dado que parte de la filosofía del coche gira hacia lo funcional pueden resultar una apuesta algo arriesgada por estar demasiado expuestas a golpes o rozaduras. Su coste es de 1.020 euros. Sea como sea, este equipamiento es uno de los principales atractivos del coche.

La versión RS del Octavia es fácilmente reconocible a primera vista gracias a un kit de carrocería que presenta paragolpes específicos, un spoiler sobre el portón trasero o una doble salida de escape cromada, entre otros detalles

Los dos elementos que más destacan sobre la zaga son el alerón situado sobre la parte alta del portón y dos salidas de escape trapezoidales acabadas en cromo. Por el resto, los pilotos traseros también incorporan tecnología LED y al igual que el resto de modelos de la gama Škoda presentan la característica forma de C. Sobre el difusor trasero, acabado en plástico negro, destaca una banda longitudinal reflectante de color rojo.

El restyling al que ha sometido Škoda a su berlina media consigue dotar al conjunto de mayor carácter y deportividad. También es cierto que en cada renovación del Octavia se nota más la influencia del Grupo VAG. Las insignias RS, precedidas de una v de victoria, se dejan ver sobre la parrilla y el portón trasero. La firma checa ofrece una paleta de diez tonos de carrocería para el Octavia RS. Nuestra unidad de pruebas luce un llamativo color Verde Rally que no dejará indiferente a nadie. También contamos con techo solar panorámico eléctrico. Tanto este último como los espejos retrovisores vienen acabados en negro brillante.

 

Diseño interior y equipamiento

Al abrir la puerta para acceder al habitáculo, nos da la bienvenida en la parte baja un listón de umbral con las siglas RS que revelan que no estamos ante un Octavia convencional. El buen ángulo de apertura de la puertas permite acceder rápido y sin problemas al interior. Una vez dentro, me dispongo a analizar rigurosamente todos los detalles (que no son pocos) que encuentro a mi alrededor. Es innegable que se respira un notable clima de deportividad pero también lo es que no se pierde ni una sola pizca de confort. Tanto la calidad de los materiales empleados como su ajuste y tacto resulta sobresaliente. El interior del Octavia presenta un diseño horizontal y destaca por brindar un gran espacio a sus ocupantes.

En el interior predomina el color negro sobre todos los elementos. Los asientos deportivos de nuestra unidad estaban forrados en Alcántara y tela aunque también es posible sustituir este último material por el cuero. Si bien no llegan a ser unos bakets tradicionales cuentan con el reposacabezas integrado en el respaldo. Sobre éste encontramos el logo RS bordado. Las plazas delanteras, regulables en altura y profundidad, ofrecen un buen mullido resultando bastante cómodas incluso en trayectos largos. También recogen a la perfección, algo que se agradece cuando realizamos conducción deportiva por carreteras con tramos revirados. Tanto la plaza del conductor como la de su acompañante son calefactables en tres intensidades.

Entre las plazas delanteras encontramos un práctico reposabrazos que en su interior cuenta con espacio suficiente para guardar las gafas de sol, la cartera o las llaves. Haciendo gala de su filosofía Simply Clever, la firma checa reparte diferente huecos por todo el habitáculo para que no falte espacio para el almacenamiento. En el plafón del techo y junto a los mandos encargados de accionar las luces de cortesía encontramos varios botones relacionados con el paquete Care Connect. Esta funcionalidad permite llamar automáticamente a los servicios de ayuda en caso de accidente o avería, y activar el envío de datos al taller de cara a una cita. También, sin necesidad de subido al coche y a través de un dispositivo móvil, detectar si las luces, puertas o ventanillas están cerradas, la cantidad de combustible que tiene el depósito, conocer la posición de estacionamiento  y si se ha sobrepasado la velocidad máxima en algún punto. Incluso a través de una alarma antirrobo online es posible saber si el coche se ha movido de forma no autorizada.

De puertas para adentro el Octavia RS adopta el típico diseño del Grupo Volkswagen con líneas horizontales y excelente calidad y ajuste de los materiales empleados

La banca trasera cuenta con espacio suficiente para tres adultos. No obstante, la elevada altura del túnel central y el respaldo abatible de la plaza central harán que viajar en esta posición no resulte del todo cómodo y menos si se trata de distancias largas. Aún así, las plazas laterales son muy cómodas y existe espacio suficiente para las piernas y sobre la cabeza incluso para usuarios que superen los 1,80 metros de altura. Como detalle a mejorar nos gustaría contar con una banca algo más larga; algo que sin duda agradeceremos los que tenemos las piernas más largas. Aún así, queda latente la preocupación de Škoda por cuidar de los pasajeros incluso en su berlina más deportiva ofreciendo aireadores en la parte posterior, dos tomas USB e incluso una práctica e inusual toma de corriente de 230 voltios. La banca trasera cuenta con anclajes Isofix para fijar sillitas infantiles.

La posición de conducción es buena y no he encontrado ningún problema de visibilidad. Esto es gracias a la buena disposición del pilar A, la generosa luneta trasera y la cámara de visión trasera. Frente a nosotros, un volante deportivo multifunción forrado en cuero y con microperforaciones que viene achatado por la parte inferior. Su tamaño no es excesivamente grande lo cual nos permite realizar un buen agarre y además también es regulable en altura y profundidad. Contamos con varios botones que nos permiten controlar el sistema multimedia, el mano libres y los diferentes sistemas de ayuda a la conducción. Tras él, unas pequeñas levas nos permiten jugar con el cambio cuando activamos el modo secuencial.

Nos gusta mucho el pespunte rojo que se deja ver sobre el volante, el pomo, el freno de mano el reposabrazos y los asientos. Este detalle aporta un toque de contraste al habitáculo que además de sentarle muy bien le dota de un aire más deportivo. A esto se le suman unos pedales acabados en aluminio con superficie engomada para evitar resbalamientos.

El cuadro de instrumentos está formado por dos esferas analógicas y una pequeña pantalla TFT a color denominada Maxi-Dot que ocupa el centro de la consola. Este display nos muestra información relacionada con la navegación, el sistema multimedia, los asistentes de conducción o diferentes parámetros relacionados con la conducción como el consumo o la autonomía del coche. Su lectura es clara, está bien resuelto y cuenta con iluminación en color blanco. Y hablando de iluminación no podemos olvidar señalar que contamos con iluminación ambiental sobre las puertas configurable hasta en diez colores. Donde sí echamos en falta la presencia de alguna luz es sobre los parasoles.

El completo sistema de infotainment Columbus ofrece un arsenal tecnológico de última generación que nos invita a pasar tiempo dentro del coche

La consola central está comandada por el sistema de infoentretenimiento Columbus con pantalla táctil de 9,2 pulgadas, servicios en línea Škoda Connect y compatibilidad con Android Auto y Apple Car Play. La respuesta táctil de este monitor es de las mejores que he probado, y no solo eso sino que también podemos navegar por ciertos menús mediante el control por gestos. Este sistema cuenta con un puerto USB, Bluetooth, dos ranuras para tarjetas SD, entrada auxiliar y reproductor de CD y DVD. Además, existe la posibilidad de crear un punto WiFi mediante una conexión 4G/LTE por tarjeta SIM. El precio de esta opción que también pueden incluir modelos como el Volkswagen Golf o el Passat, no es precisamente barato (1.070 euros).

Bajo la pantalla se encuentran tres ruletas encargadas de gestionar el sistema de climatización aunque también podemos comandar este apartado desde la pantalla principal. Justo por debajo encontramos un pequeño pero práctico hueco para dejar el teléfono móvil. A pesar de que nuestra unidad de prensa no contaba con ello, también es posible equipar a esta pequeña guantera con carga inalámbrica y amplificador de antena. Justo por delante de la palanca de cambios encontramos una botonera desde la que podemos activar o desactivar el sistema Start/Stop, el Park Assist, el control de estabilidad, la apertura del portón, el sensor de aparcamiento o seleccionar los diferentes modos de conducción.

Por detrás de esta botonera encontraremos la palanca de cambios de la caja DSG. A diferencia de los Volkswagen, el pomo es plástico y está recubierto en cuero. Al igual que los tiradores de las puertas, este elemento podría estar mejor acabado ya que desprende cierta sensación de fragilidad.

Los 590 litros de capacidad del maletero son francamente aprovechables gracias a sus formas regulares y a una ancha boca de carga. En el caso de la versión Combi, la apertura y cierre del portón es automática. Si abatimos la banca trasera obtendremos un volumen de carga de 1.580 litros. Estos números convierten al Octavia RS en la mejor alternativa de su segmento. Por debajo, el Audi A3 Sedán (420 litros), el Volkswagen Golf GTI (380 litros), el Seat León Cupra (380 litros) o el Peugeot 308 GTI (420 litros). Sorprende el grado de equipamiento que Škoda ha dispuesto incluso en el maletero. Aquí encontramos varios ganchos para fijar la carga, una red de protección, una toma de 13 voltios e incluso una funda para guardar un juego de esquís. Bajo el suelo de carga (reversible y con base engomada) también encontramos una rueda de repuesto de uso temporal.

Con 590 litros de capacidad en su maletero el Octavia RS se posiciona como líder de su segmento por encima de modelos como el Audi A3 Sedán, el Volkswagen Golf GTI o el Seat León ST Cupra

Si nos centramos en el apartado dedicado a la seguridad el Octavia RS ofrece un alto grado de equipamiento. Este parcela es una de las que más ha evolucionado respecto a la generación anterior con la aplicación de nuevas ayudas a la conducción. Entre estos nuevos sistemas está el Front Assist que, mediante un sensor de radar ubicado en el morro del coche, identifica el riesgo de colisión o atropello, y si el conductor no actúa, ordena la detención del coche entre los 10 km/h y los 60 km/h. También contamos ahora con detector de ángulo muerto y alerta de tráfico posterior o lateral, que a través de uno sensores situados en el paragolpes trasero identifica la presencia de otros vehículos y advierte al conductor mediante una señal acústica. Otra de las ayudas es el asistente de remolque que actúa sobre la dirección del coche al dar marcha atrás cuando llevamos una carga trasera.

Skoda Octavia RS

Aparte de estos cuatro, el Octavia RS hereda todos los que ya estaban. Estos son, el famoso control de velocidad de crucero adaptativo; el Lane Assist, que nos avisa ante una salida involuntaria del carril e incluso corrige la trayectoria tomando el control de la dirección y el sistema de reconocimiento de fatiga que nos recomendará tomar un descanso si es necesario. También contamos con cámara de visión trasera, Park Assist 3.0, asistente de luces adaptativo, lector de señales de tráfico, frenado autónomo de colisión y el Crew Protect que cierra las puertas y ventanillas en caso de accidente o salida de la vía.

Si echamos un ojo al mercado y buscamos algún modelo con un nivel equipamiento y motorización similar al que monta nuestro Škoda Octavia RS 4X4 tan sólo encontramos una alternativa. Se trata del Audi A3 Sedán con el mismo motor 2.0 TDI de 184 CV, tracción integral y cambios S tronic. Añadiendo el paquete S-Line exterior e interior para que se asemeje lo máximo posible al RS estaríamos hablando de unos 42.750 euros, 7.000 euros más que la berlina checa. Si contemplamos otras opciones que se desmarcan de la carrocería berlina del Octavia podríamos hablar del Volkswagen Golf GTD o el Seat León Cupra ST. El primero parte de los 36.115 euros y el segundo, con tracción total, está disponible a partir de los 36.100 euros.

 

Motor

Nuestro unidad de pruebas monta un motor 2.0 TDI de 184 CV asociado a un cambio DSG de seis velocidades que cuenta con levas tras el volante y modo secuencial. Esta mecánica que también encontramos en otros modelos del Grupo Volkswagen como el Volkswagen Golf GTD o el Seat León FR ST desarrolla un par motor máximo de 380 Nm entre las 1.750 y las 3.250 rpm. Se trata de un un bloque bastante ágil cuya entrega de potencia se hace notar desde la parte baja del cuentavueltas.

La versión turbodiésel del Octavia RS equipa el mismo  bloque de 2.0 litros y 184 CV que encontramos en otros modelos del Grupo como el Volkswagen Golf GTD

Škoda ha decidido mantener el botón encargado del arranque en el mismo lugar que encontrábamos el hueco para introducir la llave. Esta solución no resulta del todo cómoda ya que nos obliga a tener que tantear con la mano bajo el volante hasta encontrar el mando. Quizás hubiese resultado más ergonómico disponer este botón sobre la parte baja de la consola central. Una vez en marcha y al ralentí apenas se perciben ruidos o vibraciones. Una de las virtudes de esta motorización es la buena relación que ofrece entre prestaciones y consumo. La capacidad del tanque es de 55 litros.

Según Škoda, la velocidad punta del Škoda Octavia RS 4X4 es de 228 km/h y la aceleración desde parado hasta 100 km/h queda en 7,6 segundos. Unas prestaciones realmente buenas teniendo en cuenta que estamos ante una berlina diésel. El motor mueve con soltura los 1.550 kg del coche en cualquier situación. Tenemos la sensación de conducir un vehículo rápido, capaz de reaccionar de manera inmediata cuando pisamos el pedal del acelerador. Sin embargo, cuesta llegar a experimentar la sensación de conducir lo que por concepto es un pura sangre deportivo. Para eso habrá que decantarse por la opción TSI. Eso sí, la tracción 4×4 tan solo está disponible para la variante de gasóleo.

Una vez en marcha y circulando por carretera sorprende el grave sonido del motor Diesel, lejos de lo habitual en un bloque de este tipo. En ciudad, el coche pasa bastante desapercibido gracias al cambio DSG que pretende siempre mantener el propulsor bajo de vueltas. A pesar de los 85 kg de incremento de peso que supone esta opción, las 6 relaciones combinadas con el Stop/Start nos permiten reducir unas décimas el consumo. Y es que para Škoda el hecho de tener un coche de corte deportivo no quiere decir que debamos renunciar a consumos contenidos. Esto es un punto a favor que agradeceremos en su uso diario.

Si bien es cierto que la tracción a las cuatro ruedas influye en los números, hemos logrado extraer un consumo mixto de 7,3 l/100 km, una cifra que está francamente bien para el coche que es. Aún así, este registro queda lejos de los 5,1 l/100 km que declara el fabricante checo. Durante los siete días de prueba el recorrido estuvo cerca de los 1.000 kilómetros de distancia incluyendo trayectos en autovía, carretera de montaña y ciudad. Si por el contrario buscamos sacar todo el rendimiento al motor y optamos por una conducción deportiva el gasto de carburante puede llegar a superar los 9l/100 km. Un dato que ni mucho menos chirría si tenemos en cuenta que entre la prioridades de este tipo de conducción se deja a un lado el hecho de economizar combustible.

 

Comportamiento dinámico

El Škoda Octavia RS recibe una completa revisión. La firma checa ha invertido tiempo en mejorar el apartado dinámico del coche sin olvidar el público al que va destinado. El confort continúa siendo una máxima y eso se siente gracias a una excelente calidad de rodadura. Entre los elementos que incluye la versión con tracción 4×4, encontramos una suspensión multibrazo de corte deportivo y el diferencial XDS+ con bloqueo electrónico.

Para disfrutar al máximo de las prestaciones del Octavia RS habrá que seleccionar el modo Sport que actúa directamente sobre la suspensión, el cambio y el tacto del acelerador y la dirección del coche

El Octavia RS se diferencia del modelo convencional por llevar una suspensión deportiva específica que reduce la altura del chasis en 15 milímetros. Sobre el tren delantero, el eje MacPherson se combina con una rediseñada suspensión de brazo oscilante triangular inferior. En la zaga encontramos un eje multibrazo también de nueva factura. La suspensión ofrece un tarado firme y filtra bien las irregularidades del asfalto sin llegar a resultar seca o incómoda para el uso diario.

En marcha, el Octavia RS es un coche muy versátil, fácil de conducir y con una respuesta a gusto del conductor gracias al Control Dinámico del Chasis Adaptativo (DCC), que mediante la gestión de la electrónica actúa sobre los reglajes de los amortiguadores en función del modo de conducción seleccionado: Eco, Comfort, Normal y Sport. Además, es posible escoger un quinto modo denominado Individual que nos permitirá ajustar los reglajes del coche según nuestras preferencias. Estos ajustes influyen en el tacto de los amortiguadores, la dirección, el cambio, la aceleración, el climatizador o el sonido del motor.

Puestos a hablar de los diferentes modos de conducción he de decir que si el abanico de posibilidades tan solo se redujera al modo Eco y el modo Sport Škoda no hubiese cometido ningún error. Al fin y al cabo son las dos opciones que más utilizaremos bien si preferimos realizar una conducción relajada en favor del consumo o, por el contrario, disfrutar de la deportividad y exprimir el rendimiento del coche.

El modo Sport vuelve más radical al coche. El pedal del acelerador se vuelve mucho más sensible y la caja de cambios pasa a ser más reactiva. Es como si la comunicación entre ambas se volviera más rápida. El cambio DSG estira los cambios hasta las 6.000 rpm entregando todo el potencial del corazón del coche. Al dejar caer el dedo sobre el botón RS y accionar el modo Sport, el bramido del motor del Octavia RS se vuelve descaradamente bronco. No vamos a negar que este sonido, que llega al interior amplificado a través del sistema de sonido, resulta artificial pero hemos de reconocer que mola.

La dirección va en sintonía con el carácter deportivo de la berlina checa. Sin llegar a activar el modo Sport ofrece un tacto firme transmitiendo bastante confianza cuando jugamos con diferentes cambios rápidos de dirección. Los frenos ofrecen un buen comportamiento aunque pueden llegar a acusar síntomas de fading cuando si les exigimos demasiado en descensos de carreteras de montaña.

El Octavia RS 4×4 equipa la última puesta a punto del sistema de tracción Haldex. Éste es capaz de enviar hasta el cincuenta por ciento de la potencia del motor sobre el eje trasero para hacer salir airoso al coche ante cualquier situación comprometida. Entre la adherencia que nos proporcionan los neumáticos (incluso sobre superficies mojadas) y el gran trabajo que hace el autoblocante, el Škoda Octavia RS te invita a buscarle las cosquillas en cada curva.

 

Conclusiones

Después de evaluar todos los apartados toca establecer conclusiones. En definitiva, Škoda parece haber dado en la tecla perfecta creando el Octavia RS más tecnológico y dinámico de todos lo tiempos. Se trata de un vehículo polivalente perfectamente válido para ir al trabajo, viajar o disfrutar realizando una conducción espirituosa por tramos de montaña. En conjunto no es un coche extremo, pero tampoco lo pretende. La firma checa tiene muy claro su nicho de mercado y es algo sobre lo que viene trabajando muy bien durante los últimos años.

Con el nuevo Octavia RS queda claro que, más allá de la típica imagen de coche familiar que todos tenemos en la cabeza, en Škoda también conocen la receta para fabricar coches prestacionales para disfrutar en el día a día

Si bien la versión de gasóleo no se antoja como la más dinámica y pasional, ofrece todo el carácter deportivo de la berlina checa sin renunciar a dos apartados que agradeceremos en su uso diario: el consumo y la habitabilidad. Su contenido precio en relación a su extensa lista de equipamiento es otra de las principales razones por las que decantarse por este coche.

Un pequeño pero es que la tracción integral tan solo esté disponible para la versión Diésel. Estamos seguros que el RS 4×4 con motor gasolina también tendría su público. Veremos si en un futuro Škoda decide incluir esta opción en su catálogo.

Todo aquel que esté pensando en comprar un coche con espacio suficiente para llevar pasajeros de manera habitual, realizar algún que otro viaje y que aparte de eso, conserve un carácter deportivo y ofrezca buenas prestaciones para disfrutar durante el fin de semana, debe considerar al Škoda Octavia RS como una de las mejores opciones del mercado, sino la mejor. Una compra inteligente que seguro no defraudará a nadie.

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Sobre el Autor

Javier Jiménez

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