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Prueba Peugeot 308 PureTech: ¡Que tiemblen sus rivales!

Satisfechos. Así es como deben estar en Peugeot con el trabajo que han hecho con su nuevo 308. Por nuestro Planeta ha pasado la apuesta fuerte francesa para el segmento C. Y ¡atención! Porque nos ha sorprendido gratamente. Sus rivales, si no lo están ya, deberían estar preocupados.

El Peugeot 308 aparecía en el mercado a principios de 2014 y ahora, tras este tiempo, se perfila como un claro superventas del segmento de los compactos; el segmento más demandado en España (y Europa), donde por ende se pelean por gobernar las cifras muchos de los modelos más veteranos, mimados y trabajados de las diferentes marcas. Peugeot sabía que meterse en este segmento sin una apuesta fuerte es un despropósito así que se pusieron manos a la obra y ¡voilà! 

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Un 308 que poco tiene que ver con su antecesor, y es que el salto en diseño, calidad y rendimiento es abrumador. Lo dicho, el 308 viene (y no en son de paz precisamente) para pelearse por la cabeza del arduo segmento C.

No todo se ve a simple vista, hay que hacer especial hincapié en el motor de esta unidad que hemos probado. PSA se subió al tren del downsizing allá por 2012, engendrando a los pequeños atmosféricos de 1.0 litros y 1.2 de 68 CV y 82 CV respectivamente. Más tarde hacían aparición dos más, turboalimentados, de 1.2 litros; el de 100 CV y el de 130 CV, que es este que nos ocupa. No cabe duda de la capacidad de Peugeot para comprimir potencia en bloques pequeñosvéase el 1.6 litros de 270 CV que monta el 308 GTI, pero a ver qué tal van.

Exterior

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La estética del 308 acompaña a la que estrenaba el 508 en su día. Nos encontramos con un morro caprichoso donde se combina la típica agresividad de Peugeot con líneas suaves. Sin duda las ópticas de tecnología LED, aparte de proporcionar una iluminación sobresaliente, otorgan al coche un aspecto diferente a lo común y que nos gusta. Toques cromados dan la última pincelada para obtener una delantera muy conseguida.

El perfil del 308 es limpio y simple, con las curvas exactas para estar dotado de dinamismo. La forma en la que se unen las ópticas traseras con el perfil es un detalle muy personal del coche y que gusta. Esta unidad GT Line recibe además unas taloneras.

Agresivo, deportivo, pero reservado. Un diseño sensacional apto para todos los gustos

En la parte trasera, el 308 se desvincula un poco del resto de la gama e intenta captar más miradas presentando una trasera común en el segmento. Podríamos decir que se ha optado por un trasero al más puro estilo VAG, en aspecto y por tanto en filosofía. Aspecto ancho y musculoso, pilotos a media altura… Un estilo y unas formas que suelen gustar a todo el mundo, pero con la penalización de que no enamoran. Sin embargo, no pierde personalidad; sus pilotos traseros, marcados por la garra de un león, hacen que el 308 sea único. Así mismo, los falsos escapes propios de la línea GT terminan de aderezar de buena manera toda la zaga.

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Las llantas no pasan desapercibidas. Grandes, raras, diferentes… Bitono, que son las que están de moda. Fuera de contexto pueden no gustar por su diseño atrevido, pero dentro del conjunto de esta GT Line quedan extraordinariamente bien.

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Interior

Nos adentramos en un interior diferente a todo lo visto hasta ahora. Lo más destacable es la innovadora posición del volante y la presencia de una consola central totalmente integrada en una pantalla táctil. Es fácil acostumbrarse a este puesto de conducción en el que el pequeño volante queda bajo y toda la instrumentación está elevada. Como digo, aunque es raro es cómodo y no hay problemas a la hora de hacerse a una conducción con un volante en esta posición.

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En todo el cockpit se respira aire moderno y deportivo. El volante, las salidas del aire acondicionado, incluso el estilo de lo números del cuadro. Por si no fuese suficiente, la línea GT aporta esas costuras rojas o el cuero perforado, por ejemplo.

Se nota el salto de calidad en cuanto a materiales, tejidos, plásticos y botones; aunque lo cierto es que botonería hay poca. Se ha optado por integrar toda la consola central en una pantalla táctil de 9,7 pulgadas. LHM_3653De este modo no existe más que la rueda de volumen, el botón para los warnings, luneta térmica y poco más… Esto de la pantalla táctil es otra cosa a la que acostumbrarse.

A mí personalmente no me gusta, prefiero los tradicionales botones, o al menos una combinación justa entre botones táctiles y de los normales. En el 308 todo está en la pantalla y todo es comandado desde esta, por lo que para cambiar parámetros de distintos sitios (aire acondicionado, radio, GPS…) tendremos que navegar entre los diferentes menús, que por suerte son rápidamente accesibles desde botones táctiles de acceso rápido en los laterales de la pantalla.

La pantalla está a buena altura para no generar distracciones con su uso y está bien calibrada y con la sensibilidad suficiente para que funcione bien.

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Los asientos, más propios de una berlina de lujo que de un compacto, se agradecen. Además muestran ese toque deportivo que acompaña a esta unidad. Aunque bajo un calor abrasador sevillano pueden ser un infierno, son muy, muy cómodos. Algo duros, pero no por ello dejan de ser cómodos. De todas formas, si tras muchos kilometros se nos resiente la espalda o los riñones solo tenemos que accionar la función de masaje. Permiten muchas regulaciones, todas eléctricas, y cuentan con memoria para almacenar dos posiciones.

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Abrimos la puerta trasera y nos sentamos en unas plazas traseras muy cómodas y que ofrecen un espacio superior al de muchos compañeros de segmento; hay bastante espacio para las piernas incluso con el asiento delantero totalmente en posición atrasada. Se incluye un reposabrazos central que regala aún más comodidad a los ocupantes.

El techo panorámico también se agradece, ocupa prácticamente toda la extensión del techo y aporta mucha luminosidad al habitáculo, resta unos 4 cm de altura pero merecen la pena. El maletero con 420 litros se hace con el primer puesto. Es el más aprovechable de todo el segmento. Es muy diáfano pero se echan en falta detalles como ganchos para las bolsas de la compra.

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Esta unidad no escatima en equipamiento. Cuenta con todo lo que habéis visto y además sistema de aparcamiento asistido, alerta de colisión y control de crucero adaptativo entre otras ayudas. También cuenta con el Driver Sport Pack que trae ese botón que tanto nos gusta…

En concreto, esta unidad, hasta arriba de extras, cuesta unos 27.470 euros los cuales están bien pagados. Innegablemente este Peugeot 380 está francamente bien configurado. ¿Algún voto en contra de esta afirmación?

Comportamiento

Si tenemos que destacar algo del 308 es su elevado confort de marcha, tanto en la urbe como en carretera. La suspensión es blanda y propicia un rodaje muy agradable en cualquier terreno, únicamente echo en falta un poco de sequedad en los amortiguadores, para absorber mejor badenes e irregularidades en el asfalto. Luego, esta suspensión blanda no se traduce en balanceos, el 308 goza de buen aplomo y no sufre en los cambios de peso. En líneas generales, el comportamiento es bastante refinado.

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El motor es muy, muy silencioso. Todo parece estar ajustado y engrasado a la perfección. De vibraciones típicas de los tricilindricos nos olvidamos también. Para más inri, todo el habitáculo está bastante bien aislado de ruidos externos; motor, aire, etc.

El 308 sufre un poco con rachas de viento fuerte, le cuesta circular a través de este y se siente incómodo con viento cruzado. En cuanto a ruidos internos algún que otro crujido incómodo que parece venir del techo panorámico, pero ha de ser cosa de esta unidad.

La conducta del Peugeot 308 es brillante, poco tiene que envidiar a los compactos premium 

Este 1.2 PureTech recupera muy bien y se manifiesta cómodo a la hora de adelantar y adquirir velocidad. La respuesta del motor es muy suave y aunque el par no es destacable sí es generoso. Si rueda en su ritmo cómodo, el acelerador nos obedece sin problemas. A propósito del acelerador, el pedalier de aluminio es confortable y aumenta el toque sport que tiene este 308 con linea GT. El embrague tiene algo de recorrido muerto que molesta al uso y el tacto del pedal de freno también es un poco criticable; es esponjoso, pero nada importante y que no se solucione con costumbre. La frenada no es contundente pero aporta suficiente mordida en cualquier situación; no hace falta más, y los frenos no desfallecen.

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Me esperaba tener que quejarme de una dirección excesivamente blanda y desmesuradamente asistida, pero Peugeot ha cambiado un poco en este aspecto. Me he topado con una dirección que porta una dureza y un peso adecuados tanto para un uso normal por ciudad, carretera, etc. como si buscamos sacar a relucir un poco esos 130 CV. Es cierto que la asistencia electrica no es poca pero esta está implementada de buena manera, y en definitiva tenemos una dirección agradable y que genera buenas sensaciones en conjunto con este pequeño volante. Tema distinto es si nos metemos en faena, ya no encuentro tanto halagos para la dirección; muy poco feedback y sin peso suficiente sobre el volante para dirigir bien en situaciones en las que se compromete un poco el agarre o los apoyos son acusados. Pero bueno, para esto tenemos tres siglas: GTI. Aún así se muestra preciso para trazar curvas, no necesita correcciones.

En conducción más alegre y exigente el 308 se porta. Sus 130 CV turboalimentados le permiten desmelenarse un poco. No es subvirador, aunque el morro es vivo, y aporta confianza. En cada curva que trazo se nota el inmenso potencial que tiene este chasis. El pilar A no estorba a la hora de afrontar una curva y su salida; la visibilidad del 308 es muy buena en todos los ángulos.

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Por supuesto para exprimir estos 130 CV no me olvido de pulsar el botón del modo SPORT, que al instante me produce una sonrisilla. La dirección se endurece, la suspensión también, la respuesta del acelerador se amplifica… y para amplificación la del sonido sintetizado que producen los altavoces. Tonterías de la era moderna pero que en coches así no están mal para divertirse un poco. Además, en el cuadro se nos da información instantánea de la potencia entregada, el par y la presión de soplado del turbo, así como las fuerzas G en una segunda pantalla. Este botón es todo un acierto, donde no han estado tan acertados los franceses ha sido a la hora de colorear todo el cuentarevoluciones de rojo al accionarlo. Con todo rojo no se diferencia la zona próxima al corte del rango inferior a 6000 vueltas, cosa que se agradece cuando vamos rápido y queremos echar un vistazo rápido a la aguja.

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¡Ah! Y a la peculiaridad caprichosa de la aguja de revoluciones en sentido contrario al de las agujas del reloj no es difícil acostumbrarse.

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El tacto de la palanca de cambios es agradable y evoca a lo deportivoSe llega a palpar lo mecánico de los recorridos y no estaría de más un ajuste que permitiese menos tolerancia, pero no llega a ser un problema ni genera incomodidad. Por su disposición, sus dimensiones y el pomo, es una palanca que permite, e incluso invita, al ataque cuando vamos fuerte. Un toque muy sport que se agradece a la hora de realizar cambios.

Con un chasis así la versión GTI adquiere mucho sentido

Los cambios ya son otro tema aparte, y es que la configuración de las relaciones (manual de 6 velocidades) no llega a favorecer del todo a este PureTech. Estamos ante un motor que peca de falta de linealidad y que hay que llevarlo hasta un régimen alto para que el paso a la siguiente marcha sea cómodo y no decaiga el ritmo. El turbo se hace de rogar y tarda en notarse que está funcionando. Todo esto hace que los consumos suban un poco, pero son más que aceptables para un coche de 130 CV. No me han sorprendido, pero una cifra que no llega a los 6 litros a los 100 es más que plausible dentro de este segmento, y barajando estas cifras de potencia se posiciona por encima de sus rivales con motorizaciones menos potentes pero que comparten gasto de combustible. Incluso, a mí modo de ver, el rendimiento de esta versión eclipsa por completo a la versión motorizada con el 1.6 e-HDI de 115 CV. Apuntar que estos 6l/100km fueron registrados durante una semana de muchos kilometros en carretera, otros tantos en ciudad, unos pocos en sierra y sin buscar una conducción eficiente, sino conduciendo de manera cotidiana y normal. 

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Conclusiones

Desde que el 308 se dio a conocer no ha dejado de resultarme indiferente su diseño. Me gusta y mucho, y aderezado con la estética de la línea GT ya ni hablamos. Ahora que lo he probado he de decir que se lleva mis felicitaciones.

En Planeta del Motor estamos de acuerdo en que el Peugeot 308 es un rival a tener muy en cuenta, una alternativa clara a las opciones más que conocidas del segmento. Indudablemente se ha hecho una labor formidable por situar a este coche en este punto. Ya es difícil intentar hacerse un hueco entre los compactos, más aún superar en algunos aspectos a coches como el Ford Focus, Opel Astra, Renault Megane, Seat León… Y sí, hacerle sombra al mismísimo Volkswagen Golf.

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Con un motor así no hace falta dudar mucho antes de descartar a un diésel. Potencia, suavidad, eficacia, menos mantenimiento y unos consumos muy a la par de los que se alimentan con gasoil. Va a ser verdad que Francia no quiere coches diésel.

Sin duda, el 308 es una opción correctisima dentro del grupo de los compactos. Para mí, por diseño, comportamiento y prestaciones, es además de los que encabeza esta manada. Del mismo modo, este PureTech de gasolina de 130 CV es la mejor y más polivalente opción dentro de la gama de motorizaciones que se sirven.

A la posible pregunta: “¿Te comprarías este coche?” Seguramente respondería afirmativamente. Si divagase dentro del segmento C me quedo por lo comentado con el Peugeot 308.

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Quizá sea hora de darle la oportunidad a coches como este Peugeot 308 frente a los tradicionales del segmento. Se lo merece. Quizá sea el momento de dejar de llamarlo rival de aquellos que llevan tiempo cosechando ventas y ventas en el segmento, quizá ahora los rivales empiezan a ser los otros.

Agradecimientos:
Fotografías: Luhma Martín Rábade, Manuel Fernández Ponce
Sobre el Autor

Rafa Rivera

A décimas de segundo de ser Ingeniero Aeroespacial. Nací en Córdoba y me crié entre un Escort y un Fiesta SuperSport. Enfadado con el mundo desde que en mi casa se compró un Ford Ka. Mi cabeza es una base de datos de coches, y solo coches, en constante actualización y estoy aquí para compartirla contigo.
Comment 1
  • Sergio Ruiz González

    Me gusta que introduzcan líneas deportivas en muchos modelos del mercado, puedes ir con un modelo con aspecto deportivo y con una motorización pequeña y económica para los más tranquilos. Yo he tenido la oportunidad de subirme en el 308GTi, gracias a la presentación del modelo en mi centro de formación, y la verdad que es muy bueno, tanto en aspecto exterior como en motor, viendo lo que puede llegar hacer un 1.6L con turbo. Y lo que más me gusto fue los asientos tipo baquet con tejido alcántara, cuando te sientas te dan una sensación increíble, y el pequeño volante me estoy acostumbrando a verlo ya en Peugeot. Como siempre, buena prueba Rafa, a seguir así!

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