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Prueba: Peugeot 208 GT Line — ¿El rey de la manada?

Si hace unos meses poníamos a prueba al Peugeot 508, ahora llega el turno de ponerse al volante de su hermano pequeño, el Peugeot 208. La segunda generación del utilitario galo recibe una profunda actualización para continuar siendo uno de los modelos más reconocidos de su segmento. Se trata del último modelo de Peugeot en renovarse tras el 3008, 5008 y 508. Nombrado Coche del Año en Europa de 2020, el 208 recibe el nuevo lenguaje de diseño del fabricante, la última tecnología del mercado y motorizaciones gasolina, diésel y eléctrica.

El nuevo Peugeot 208 se actualiza por completo para ser un coche más completo en todos sus apartados y continuar dando guerra en su segmento

El Peugeot 208 hereda gran parte de los rasgos de sus hermanos mayores. Y no sólo hablamos de novedades relacionadas con el apartado estético. El modelo francés disfruta de tecnología que acostumbramos a ver en vehículos de segmento superior, como la futurista instrumentación tridimensional, denominada i-Cockpit 3D o el variado repertorio de asistentes a la conducción.

Peugeot 208 GT Line

Sin embargo, es un coche completamente nuevo. Se asienta sobre la plataforma CMP del Grupo PSA, la misma que por ejemplo da soporte al DS 3 Crossback y el Opel Corsa. Esta arquitectura, además de ser más ligera que la anterior, puede dar cabida a diferentes sistemas motrices y aporta una mayor rigidez. Por primera vez, la gama 208 cuenta con una variante 100% electrificada denominada e-208 que anuncia una potencia de 136 CV y homologa una autonomía eléctrica de hasta 340 km según el ciclo WLTP

Peugeot 208 GT Line

Entre sus rivales más directos encontramos modelos como el Renault Clio, el Ford Fiesta, el SEAT Ibiza o el Hyundai i20. Nos sentamos a los mandos del Peugeot 208 con motor 1.2 PureTech de gasolina de 130 CV con cambio automático EAT8 de ocho velocidades.

Nuestra unidad de prensa cuenta con el acabado GT Line, el más alto de todos sin contar el GT, reservado exclusivamente para la versión electrificada. Esta configuración tiene un precio de partida de 22.400 euros incluyendo transporte, IVA e impuesto de matriculación. Con la extensa lista de extras que incluye la versión que nos ocupa el precio aumenta hasta los 25.750 euros. Aquí os dejamos la ficha oficial con todo el equipamiento. Nos ponemos en marcha para analizar todos los detalles del renovado utilitario de la firma del león.

El nuevo Peugeot 208 es uno de esos coches que entran por los ojos

El nuevo Peugeot 208 crece en tamaño respecto a su predecesor. Ahora, el urbano mide 4,05 metros de largo, 1,74 metros de ancho y 1,43 metros de alto. Por su parte, la distancia entre ejes es de 2,54 metros. Estamos ante un modelo que renueva su imagen por completo y luce un aire más moderno, deportivo y juvenil que antes. Se trata de uno de esos coches que entra por los ojos y que, si en las imágenes llama la atención, en directo no deja indiferente a nadie.

Peugeot 208 GT Line

Como digo, la estética es una de sus grandes bazas. Visto de frente, el nuevo Peugeot 208 presenta un frontal muy atractivo que hereda ciertos detalles del 508 como la firma lumínica LED que recuerda a los colmillos del león. La parte delantera se completa con unas ópticas pequeñas que ofrecen una mirada reptiliana y una generosa parrilla que incluye detalles cromados que contrastan con el fondo oscuro. Al igual que ocurre en la berlina, el pequeño de la firma del león hace un guiño al pasado del fabricante y presenta la denominación 208 sobre el capó.

Visto de perfil, el utilitario francés muestra unos marcados pasos de rueda en negro brillo. El acabado GT Line también presenta retrovisores acabados en la misma tonalidad y unas llantas de aleación de 17 pulgadas montadas sobre un juego de neumáticos Michelin Pilot Sport 4 205/45. La carrocería de nuestra unidad de pruebas presenta el atrevido color Amarillo Faro metalizado, una opción poco discreta pero que siente realmente bien al conjunto. Sobre el pilar C Peugeot ha implementado una solución que recoge el anagrama GT Line que da nombre a la terminación.

Peugeot 208 GT Line

En la zaga destaca una moldura negra que recorre el portón de lado a lado y que integra unos pilotos traseros tridimensionales en forma de garra con tecnología full LED. Este elemento hace un guiño a la moldura que lucía el mítico Peugeot 205 GTI. La trasera también presenta un difusor con más presencia en color negro bajo el que asoma una doble salida de escape que refuerza el aire deportivo del modelo. Un spoiler situado sobre el portón pone la guinda al diseño de uno de los utilitarios con más personalidad de los último años.

Un puesto de conducción revolucionario no apto para todos

El superventas de la firma francesa presenta un interior completamente renovado. El denominado Peugeot i-cockpit que conocimos por primera vez en la anterior generación experimenta una evolución y añade un cuadro de mandos completamente digital. La instrumentación estrena una nueva tecnología que permite proyectar información en diferentes capas creando una sensación tridimensional. 

De puertas para adentro, apreciamos un ejercicio de diseño muy trabajado con soluciones y ajustes de primer nivel

Habituarse a este sistema requiere cierto tiempo ya que, en primera instancia, resulta extraña su lectura. La primera vez que me senté frente a esta nueva instrumentación sentí cierta sensación de mareo. Pero lo cierto es que, al poco tiempo, la vista se acostumbra y no influye a la hora de conducir el coche. Además, podemos elegir diferentes vistas y configurarlas a nuestro antojo.

El interior del nuevo Peugeot 208 está lleno de detalles profundamente estudiados por parte del Peugeot Design Lab. Los franceses han dado un enorme salto de calidad en este apartado. Si en su predecesor generó división entre críticas y elogios por su ergonomía, su posterior perfeccionamiento terminó por convencer a la mayoría de los conductores. 

Una vez sentados en el puesto de conducción se respira una atmósfera sobresaliente propia de modelos de un segmento superior. Destaca el buen ajuste y disposición de los materiales empleados. Lo cierto es que da la sensación de que todos los elementos van a permanecer igual con el paso de los años.

El negro predomina sobre la mayor parte de los elementos del habitáculo. También encontramos molduras en símil de fibra de carbono sobre el salpicadero y los paneles de las puertas.  El diseño envolvente del salpicadero, que fluye hacia los paneles de las puertas combina con una iluminación ambiental personalizable a gusto del conductor. El puesto de conducción es bajo y tenemos la sensación de ir encajados debido a la prominencia del salpicadero y la consola central.

El salpicadero está presidido por una pantalla digital táctil, con diseño flotante que, según la versión escogida, puede ser de 5, 7 ó 10 pulgadas. En nuestro caso disfrutamos de la mayor. Más allá del tamaño, siempre está ligeramente orientada hacia la posición del conductor lo que permite una fácil lectura.  El sistema de infoentretenimiento es compatible con Android Auto, y Apple CarPlay. Por debajo, encontramos una botonera con teclas de tipo piano que permiten acceder de manera rápida al control de la climatización, el sistema de audio, la navegación o la lista de aplicaciones. Lo que menos me ha gustado es que sólo podemos regular el clima a través de la pantalla táctil. Esto obliga a distraer la atención de la carretera en exceso. Algo que no ocurriría si se hubiese optado por una solución más sencilla como las clásicas ruletas. 

Su volante multifunción, de sólo dos radios, tiene un tamaño bastante pequeño. Está forrado en cuero y ofrece un buen tacto, pero el hecho de que el aro esté achatado tanto en la parte superior como en la inferior resulta desconcertante. No obstante, se maneja bien.

Los plásticos duros de la consola central resultan menos agradables. Aquí sí que encontramos algún que otro crujido además de superficies en el tan poco agradecido y práctico negro piano. En este área encontramos la palanca de cambio, el selector del modos de conducción (Eco, Comfort, Normal y Sport), el freno de mano eléctrico, dos huecos portaobjetos y una toma de 12V. 

Aunque el nuevo 208 ha crecido en longitud, no lo ha hecho en batalla; y como consecuencia, el espacio destinado a los pasajeros es bastante reducido. Los más altos deberán tener precaución al acceder al interior para no golpear la cabeza con el marco de la puerta. Una vez dentro, los pasajeros que superen los 1,80 metros de altura —como es mi caso—, verán muy limitado el espacio disponible sobre la cabeza. Como viene siendo habitual en el segmento B, la plaza central resulta testimonial y tan solo está reservada para alguna emergencia. Lo bueno es que encontramos dos tomas de carga USB tras la consola central.

Además, la configuración que probamos equipa un techo panorámico Black Diamond opcional que tiene un coste de 1.000 euros. Esta solución no es habitual en el segmento y, a pesar de no ser barata, aporta luminosidad al habitáculo y la posibilidad de poder ver el cielo. La dotación de equipamiento de nuestra unidad de pruebas se completa con sistema de carga inalámbrica para teléfonos móviles —100 euros—, conexión USB tipo C, cámara de marcha atrás —200 euros— y asientos calefactados y tapizados en piel y tela —2.100 euros—.

El Peugeot 208 cuenta con un maletero de 265 litros de capacidad. No es de los más grandes de su segmento pero resulta suficiente para un uso cotidiano. Es más, podemos cargar hasta cinco maletas de cabina. Además, si abatimos la banca trasera en posición 60:40 esta medida aumenta hasta los 406 litros. Bajo el piso encontramos una rueda de repuesto de emergencia. Si echamos un vistazo a algunos de sus rivales encontramos el Renault Clio con 366 litros de capacidad, el Volkswagen Polo con 351 litros o el Hyundai i20 con 326 litros

Pero no solo eso. El Peugeot 208 también es un vehículo muy seguro gracias a un completo arsenal de asistentes a la conducción que incluye, entre otros, aviso de ángulo muerto, control de velocidad de crucero, alerta de cambio involuntario de carril ó reconocimiento de señales de tráfico.

Si echamos un ojo al mercado y buscamos algún rival con un nivel equipamiento y potencia similares a los de nuestra unidad encontramos las siguientes opciones:

  • Renault Clio TCe 130 CV EDC GPF con acabado RS Line desde los 20.357 euros.
  • Hyundai i20 1.0 TGDI 100 CV DCT con acabado TECNO desde los 20.315 euros.
  • Kia Rio 1.0 T-GDi 120 CV 7DCT con acabado GT Line desde los 17.825 euros.
  • Opel Corsa 1.2T XHT S/S 130 CV con acabado GS Line desde los 18.800 euros.
  • Volkswagen Polo 1.0 TSI 115 CV DSG 7 con acabado R-Line desde los 23.140 euros.

Motores para todos los gustos y necesidades

En relación al apartado mecánico, nuestra unidad equipa el motor 1.2 PureTech asociado a un cambio automático con convertidor de par EAT8. Sus 130 CV  y 230 Nm de par resultan más que suficientes para mover con soltura los 1.158 kg que el utilitario declara en vacío. A pesar de que posiblemente no llegue a ser la opción más vendida, es la más interesante y potente de la gama, con permiso del eléctrico. Eso sí, únicamente puede ir de la mano de la transmisión automática.

Lo más probable es que el grueso de ventas caiga a favor del PureTech de 100 CV con cambio manual de seis relaciones, más económico y suficiente para las necesidades del cliente medio. El 1.2 PureTech, como la gran mayoría de los tricilíndricos, resulta perezosos a bajas vueltas. Aún así, apenas genera vibraciones y resulta bastante ágil. Una vez en marcha, si somos poco benevolentes con el pedal del acelerador pronto percibimos más rumorosidad de la deseada en el habitáculo. Es un punto a mejorar.

El cambio automático de 8 marchas juega en favor del consumo y tiende a subir de marchas para llevar siempre el motor desahogado. El EAT8 ofrece un modo manual —apretando un botón en la propia palanca— que permite estirar la marcha seleccionada hasta llegar al corte de revoluciones. Además, Peugeot también ha dispuesto unas levas tras el volante que serán tus mejores aliadas a la hora de sacar a relucir todo el potencial del nuevo 208. Será en carreteras de curvas donde más disfrutaremos subiendo y bajando marchas sin tener que retirar las manos del volante.

La asociación del 1.2 PureTech de 130 CV con el cambio EAT8 invita a practicar una conducción deportiva para extraer al máximo todo el potencial del coche

Si hablamos de números, el 1.2 PureTech que equipa nuestra unidad permite al 208 completar el 0 a 100 km/h en 8,7 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 208 km/h. Por otro lado, contamos con tres modos de conducción (Eco, Normal y Sport). La diferencia entre uno y otro tiene que ver con la sensibilidad del pedal del acelerador, el peso de la dirección y la respuesta del cambio.

Después de la semana de prueba el recorrido estuvo cerca de los 1.000 kilómetros de distancia incluyendo trayectos en autovía, carretera de montaña y ciudad. El consumo medio obtenido fue de 7,2 litros, una cifra ligeramente superior a la homologada —5,8l/100km— pero que tampoco parece descabellada. Con modo Sport seleccionado y llevando a cabo una conducción deportiva, el gasto se dispara por encima de los 9 litros. El 208 tiene un depósito de 41 litros de capacidad y luce la etiqueta medioambiental C de la DGT.

Más allá de las opciones mecánicas mencionadas, el nuevo Peugeot 208 también puede montar un bloque de gasolina de 75 CV así como un uno diésel BlueHDI de 100 CV. El primero asociado a un cambio manual de cinco velocidades, y el segundo con cambio manual de seis relaciones.

Pero sin duda la novedad más llamativa de esta nueva generación es la nueva variante 100% eléctrica. El Peugeot e-208 utiliza un motor de 100 kW( 136 CV) que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 8,1 segundos convirtiéndose en el 208 más rápido. Un modelo que promete una autonomía eléctrica de hasta 340 km según el ciclo WLTP y que necesita tan sólo 30 minutos —siempre y cuando utilicemos un supercargador de 100 kW— para recargar el 80% de la capacidad de sus baterías. El precio de la versión electrificada supera los 34.000 euros, pero gracias a las campañas del fabricante francés y a la subvención del gobierno, se queda en poco más de 22.000 euros. Tras el DS3 Crossback E-TENSE, el e-208 es la segunda propuesta electrificada del Grupo PSA para competir con modelos como el Renault ZOE.

Dinámico, sin renunciar a su tradicional carácter urbano

Una vez en marcha nos encontramos ante un coche de reacciones nobles. El utilitario francés ofrece un buen aplomo, lo que hace que en ocasiones lleguemos a tener la falsa sensación de estar a bordo de un compacto. La correcta puesta a punto del chasis dirige bien los cambios de apoyo.

Lejos de los 208 CV del anterior 208 GTI by PSP que probamos hace tiempo, esta versión tiene una cifra de potencia que permite darse alguna que otra alegría cuando se trata de disfrutar por una carretera de curvas. Pero no podemos caer en el error de buscar sensaciones deportivas en este utilitario. Peugeot apuesta por el confort y eso se nota en desplazamientos largos por autopista.

La dirección ofrece un buen radio de giro facilitando las maniobras a la hora de movernos por las estrechas calles de la ciudad. Es rápida y directa y nos permite apuntar rápidamente hacia donde queremos dirigir el coche. Además, el hecho de contar con un volante tan pequeño refuerza la sensación de seguridad.

Por el momento ya conocemos la versión electrificada pero, ¿llegará al mercado un nuevo 208 GTI?

La visibilidad en líneas generales es buena. El único pero lo ponen unos pilares traseros demasiado anchos. Sin embargo, el sistema Full Park Assist facilita las maniobras de aparcamiento que requieren más pericia. En relación a los frenos, el nuevo 208 equipa discos de 283 mm sobre el eje delantero y de 249 mm sobre la parte trasera. El tacto del pedal ofrece buena respuesta desde el inicio del recorrido.

El esquema de suspensión es capaz de filtrar muy bien las irregularidades del terreno, además de evitar grandes inclinaciones de la carrocería a la hora de enlazar curvas cerradas. Resulta más bien firme pero para nada penaliza el confort de la marcha. Después de todo esto nos quedamos con ganas de más y nos hacemos una sola pregunta, ¿lanzará Peugeot un nuevo 208 GTI?

¿Merece la pena el nuevo Peugeot 208?

Tras analizar en profundidad el nuevo Peugeot 208 toca establecer conclusiones y ver si el utilitario francés merece la pena. Lo primero destacar el trabajo de diseño de Peugeot. Estamos ante un coche diferente, con mucha personalidad que se diferencia del resto de productos de su segmento. Esto es digno de aplaudir en un momento en el que, muchas de las propuestas que conocemos parecen más una actualización que un modelo completamente nuevo. Es cierto que el diseño es algo subjetivo que depende de los gustos del cliente, pero también lo es que la firma francesa sabe dar continuidad en toda su gama a sus rasgos identitarios.

Quizás el punto más polémico continúe siendo el puesto de conducción. A pesar de la evolución respecto a la generación anterior, aún cuesta acostumbrarse a esta disposición y encontrar una postura definitiva. Por ello, es recomendable probar el coche antes de tomar una decisión. Si eres un amante de la tecnología, el nuevo 208 es una de las mejores opciones del segmento con avanzadas soluciones como: instrumentación 3D, carga inalámbrica, conectividad, iluminación ambiental, etc. Además, el acabado GT Line cuenta con un equipamiento que acostumbramos a ver en coches premium.

Por tanto, estamos ante un 208 más maduro con una completa oferta de motorizaciones capaz de atender a las necesidades de todos los clientes. Creo que Peugeot acierta incluyendo una variante 100% eléctrica en la gama del utilitario. Estamos acostumbrados a encontrar vehiculos que atienden a este tipo de movilidad que poco o nada tienen que ver con el resto de modelos de un fabricante.

Recordemos que la unidad que probamos presenta todo el equipamiento disponible y monta la configuración mecánica más prestacional del catálogo. De ahí los más de 25.000 euros que cuesta. Sin embargo, los que finalmente den el paso se llevarán un utilitario bien cargado.

En Planeta del Motor: Prueba Peugeot 508 GT Line 2019: un león en busca de su corona | Prueba Mercedes-Benz A 250 4MATIC — antesala y tentación a la familia AMG

Sobre el Autor

Javier Jiménez

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