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Prueba Mitsubishi ASX 160 DI-D Kaiteki: Un Crossover honesto

“La moda de los crossovers como decimos muchos aficionados con tono de desdén, “esos coches que no son ni una cosa ni la otra” llegan a decir algunos y reconozcámoslo: el ASX de nuestra prueba es uno de esos vehículos que vemos aparcados en centros comerciales, supermercados o en colegios antes que dominando un terraplén o luchando contra los elementos. Es por ello que los fabricantes juegan con ellos vendiéndolos como una solución práctica, cómoda y mucho más económica que un todoterreno tradicional. Pero si la idea no es sacarlo de la ciudad o como mucho de un terreno árido, ¿qué sentido tiene un coche así frente un turismo familiar, por ejemplo?.

Daréis por hecho que dentro de ese saco -de estereotipos- debemos meter al todocamino de Mitsubishi. Os pido que no lo hagáis todavía y sigáis leyendo, porque con el Mitsubishi ASX me he dado cuenta de que hay coches que combinan la sencillez, una tecnología elemental y aquí lo más sorprendente: no renuncian a la esencia offroad.

Pero vayamos por partes, porque hay de todo.

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El Mitsubishi ASX llegó a los concesionarios en primavera del 2010, convirtiéndose en todo un éxito de ventas y un rival serio dentro del codiciado segmento de los crossover o todoterrenos compactos. El hermano pequeño del Outlander –el cual ya probamos– y el poderoso Montero recibió un acertado restyling en el año 2013 y a finales del año 2015 recibió unos últimos retoques coincidiendo con nuevas mecánicas de cara a la normativa Euro 6; en el caso de las motorizaciones diésel se cambió el 1,8 de fabricación propia por un 1,6 de origen PSA y 114 CV (nuestro sujeto). El motor “tope de gama” sigue siendo el 2.2 DI-D de 150 CV. Si pasamos del diésel a la gasolina tenemos el 1,6 MPI que desarrolla 117 CV.

El ASX es familiar directo del Peugeot 4008 y el Citroën C4 Aircross. Nuestra unidad totalmente equipada se encuentra mientras escribo ésto por 23895 €, con el descuento promofinance de 4500 € ya aplicado. Todo ello especificado en la web de Mitsubishi.

Exterior

Jet Fighter y presencia imponente

Estos 6 años de mejoras estéticas junto con el equipamiento de la versión Kaiteki hacen del ASX que hemos probado un coche de aspecto atlético y agresivo. Comenzando por su parrilla frontal, bautizada como Jet Fighter por la marca nipona, es el rasgo más llamativo del coche. Inspira fuerza, potencia y lo mejor: está pensada para evocar al poderoso (y por desgracia extinto) Lancer Evolution X. Con esto deja claro que se trata del vehículo que dibuja el límite entre asfalto y tierra dentro de la gama.

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Siguiendo con el frontal, vemos que el conjunto de faros de xenón, diurnos y antiniebla se ven sofisticados, máxime junto con los cromados de la calandra. Inmediatamente después la vista se desvía a unas llantas de aleación ligera de 18 pulgadas que no pasan desapercibidas ante nadie. Puede que estas llantas “choquen” con el enfoque offroad del ASX, pero lucen geniales.

El resto de la carrocería sigue la estética buscando practicidad y aportando un aire robusto. El perfil queda marcado con una línea que nace de la aleta delantera y sigue la forma de los faros. Las ventanillas además también siguen este mismo trazo por su parte inferior y por la superior imitan a la forma de las barras portaequipajes, perfectamente integradas en la carrocería. Mención a sus enormes espejos retrovisores que nos hacen ganar seguridad durante la conducción, aspecto que veremos más adelante.

La trasera es la zona más discreta del ASX, donde los pilotos de dos partes continúan el estilo de las ópticas delanteras y el portón trasero gana mucha altura respecto al suelo, restándose ésta a la luneta trasera que en conjunto parece diminuta.

Y para terminar con el exterior hay que matizar que el acabado Kaiteki nos ha brindado las llantas, las ópticas delanteras de xenón con haz de luz ampliado, los antinieblas delanteros, las llantas de 18″ y las barras superiores (y sin entrar en lo que nos aguarda dentro…).

Interior

Pasamos a subirnos en el ASX y automáticamente se vienen dos palabras a la cabeza: sencillez y sobriedad. En el habitáculo reina una atmósfera seria acompañada de una sensación de recogimiento. No encontraremos artificios ni fornituras excesivas en el salpicadero, sino una distribución limpia, clara y visible de toda la instrumentación. Esta austeridad queda suavizada con aristas cromadas por todos los mandos y un gran panel color negro “glossy” en la consola central.

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La calidad de los materiales es algo contradictoria. La versión Kaiteki que tenemos nos ofrece unos elegantes asientos de cuero en todas las plazas a juego con el volante, la palanca de cambios y los reposabrazos (todo ello del mismo material) y los mandos de las puertas están rodeados de un plástico acolchado de tacto suave. En cambio en el resto del salpicadero, paneles y elementos del interior solo encontramos plástico duro con distinta terminación, por lo que notamos mucho contraste en según qué zonas del habitáculo.

Filosofía Mitsubishi para el ASX: “Un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio”

Para mí los mandos son un aspecto a destacar positivamente por buscar la accesibilidad a través de la sencillez; uno se hace a la interfaz del ASX durante la marcha. Encontramos una clara diferenciación de zonas entre los controles del vehículo y el sistema de ocio y navegación. Los primeros se gestionan desde el ordenador de viaje situado entre el velocímetro y cuentarrevoluciones y todo lo demás desde la consola central. No obstante desde el volante es posible acceder al sistema Bluetooth y al menú, aparte del control de crucero. El climatizador destaca por regularse con sólo tres ruedas donde vienen indicadas todas las variables posibles. En definitiva, la instrumentación del ASX me parece “justa y necesaria”: una distribución ergonómica y lógica, sin adornos ni experimentos superfluos.

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En otro orden de cosas, la visibilidad es buena desde prácticamente todos los ángulos: las formas rectas del capó hacen muy sencillo adivinar dónde empieza el morro del coche. Los retrovisores laterales de gran tamaño nos dan una clara visión lateral, las ventanillas del pilar C se notan pequeñas pero la luneta trasera trasera sí que nos orienta con mucha facilidad (cabe entera dentro del retrovisor central). A todo ésto se le puede sumar como extra la cámara de visión trasera con radar de aproximación, que a mi criterio deja demasiada distancia cuando comienza a indicar el máximo.

Exprimiendo un espacio justo

Nuestro ASX cuenta con una gran variedad de rincones de mayor o menor espacio para dejar enseres, sobretodo en las plazas delanteras. Todo ello sin contar con el maletero.

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La guantera del salpicadero está refrigerada, iluminada y tiene espacio suficiente para un botellín y toda la documentación, por ejemplo. Desde el puesto de conducción encontramos varios huecos bajo el climatizador y en el tunel de transmisión. Presidiendo queda el reposabrazos central, que esconde una repisa y otra guantera de mayor tamaño con un conector USB y una toma auxiliar de 12V. Ahí encontré una pega: el cierre de dicho conjunto central tiene un acabado mejorable. En las puertas delanteras tenemos más espacio para objetos y un hueco destinado a bebidas. La zona trasera cuenta únicamente con una funda en el asiento del copiloto y con dos portabebidas si abatimos la baqueta central.

Los asientos se adaptan perfectamente, pero no son excesivamente mullidos -en la frontera con lo duro al gusto de un servidor-; recogen al ocupante evitando que deslice y al tratarse de fundas de cuero su limpieza es fácil. Como añadido, los delanteros están equipados con calefacción propia y el del conductor además cuenta con regulación electrónica (Kaiteki); en la zona delantera hay espacio de sobra para viajar completamente a gusto, no se puede decir otra cosa.

¿Seguridad? El ASX ofrece de serie doble airbag delantero con función de desconexión para el pasajero, airbags laterales delanteros, airbag de cortina y de rodilla para el conductor

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Incluso con las plazas delanteras echadas hacia atrás tenemos espacio de sobra para las piernas en las traseras, pero si te acercas a los 2 metros de estatura acariciarás el techo. Respecto al asiento central tenemos el clásico inconveniente de ser más estrecho y con menos espacio para las piernas debido al túnel central (suficientemente ancho para colocar los pies juntos sobre él). Lo que resulta sorprendente es que el respaldo central se nota suficientemente cómodo para viajar. Si nos ubicamos atrás podemos apreciar que las ventanillas traseras quedan altas respecto al ocupante; a mí dicha posición me gustó por ofrecer una sensación de protección e intimidad y opino que Mitsubishi pensó igual.

El maletero está dentro del estándar del segmento, acercándose más a la capacidad de una berlina: 442 litros de espacio útil y 1219 si abatimos los asientos traseros hasta dejarlos completamente horizontales. La boca de carga queda a 76 cm respecto al suelo y una anchura de 108 cm, medidas ideales para alguien de estatura media como yo. También cabe destacar que han pensando en todo: contamos con un pequeño hueco para guardar objetos, 4 enganches en los asientos para asegurar las cargas y un doble fondo con algún hueco más, donde se aloja el kit antipinchazos que trae de serie. Si este kit no nos convence -como es mi caso- podemos optar como extra a un kit de rueda provisional con un valor de 277,44 €.

Conectividad y entretenimiento

La versión Kaiteki nos brinda además otros extras que mejoran notablemente la experiencia de viaje, pantalla de 7″ inclusive: sistema de navegación multifunción MMCS (Mitsubishi Multi Communication System) y un equipo de sonido marca Rockford Fosgate, de 9 altavoces incluyendo un subwoofer en el maletero -más propio de la era Maxi Tuning- que suena contundentemente bien. El techo panorámico mejora la iluminación interior de día y crea una atmósfera envidiable de noche gracias a su retroiluminación LED regulable.

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El sistema de navegación es intuitivo y dispone de teclas físicas para acceder directamente a las funciones principales a los lados de la consola. Los ajustes avanzados y los submenús quedan integrados en la pantalla táctil cuyas únicas pegas son una sensibilidad baja y una respuesta lenta. El sistema Bluetooth Link System antes mencionado reconoce los números almacenados en nuestro móvil y permite interactuar con ellos desde la consola, desde el volante o incluso con nuestra propia voz. La recepción es clara aun estando el micrófono situado entre las luces de cortesía del techo.

Sensaciones

La facilidad es una premisa de la conducción del ASX; sin sacar la llave del bolsillo podemos entrar en él (gracias a un pulsador situado en las manetas delanteras) y arrancarlo con un botón. Además un pitido nos avisa si nos dejamos el coche abierto y nos alejamos o incluso si por descuido nos dejamos la llave dentro. Tras el arranque encontramos un motor silencioso a ralentí y que genera pocas vibraciones.

El ruido del motor se mantiene sosegado hasta regímenes superiores a 3000 R.P.M, y llegar a los mismos no es en absoluto necesario como veremos a continuación. No obstante debo apuntar una ligera vibración que se oía provenir del volante, a velocidades sobre 90 km/h. La insonorización de elementos externos como el viento o la rodadura a alta velocidad cumple aunque no aísla de manera total. El pedalier permite reposar el pie izquierdo e incluso hacer punta-tacón con facilidad -hábitos que tiene uno- gracias a la adecuada posición de los pedales, si bien el embrague puede fatigarnos por su dureza tras un uso intenso -como un atasco o una sobredosis de semáforos-. La mordida de los frenos es eficaz y detiene sin vibraciones ni sacudidas los más de 1400 Kg del crossover (1380 en vacío).

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El freno de mano es mecánico. Sí, tal cual. Nada de botones ni de pisar pedales: un freno de mano de tirador de toda la vida. Puede que algunos os sorprendáis con este elemento jurásico, pero esta pincelada de todoterreno “de la vieja escuela” me gustó mucho.

La palanca de cambios es muy precisa, sin holguras, situada en buena posición respecto al conductor y permite notar el movimiento mecánico al engranar (cosa que me encanta). Asimismo la dirección eléctrica no deja de transmitirte en ningún momento lo que ocurre en las ruedas directrices. Me explico: las direcciones que buscan practicidad y confort “filtran” demasiado los elementos externos y se pierde el contacto directo con la carretera, “aislándote” de la misma. En el ASX se tiene el punto justo entre la comodidad y la firmeza. Curiosamente la suspensión tiene exactamente el mismo planteamiento que la dirección, pero la balanza se inclina más hacia la dureza como veremos a continuación.

¿Esencia Mitsubishi?

La suspensión dura del ASX tiene dos caras: la parte negativa es que en carretera transmite cualquier irregularidad del firme, en mayor o menor grado. Es un detalle a tener en cuenta, en especial para viajes largos, pero en la otra cara tenemos un vehículo que en curva se inclina lo justo; si no fuera por el subviraje acusador, su velocidad de paso por curva aumentaría y no tendría que actuar el control de estabilidad (aunque se puede desconectar a placer). El ASX apenas se balancea a pesar de su altura y dinámicamente se percibe como un vehículo muy estable y seguro. Dicha estabilidad se muestra más patente que la agilidad; ante los giros bruscos responde con firmeza pero de forma gradual (sin sacudidas). Otro punto positivo de la suspensión firme es que te hace perder miedo si de hacer offroad se trata.

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Y así fue: tengo que admitir que el ASX por caminos abruptos de tierra y socavones se defiende con gran soltura si no te importa notar las piedras y los baches; donde un turismo tendría que ir a punta de gas y haciendo surcos para no masacrar los amortiguadores, el ASX avanza tranquilamente a 50 km/h. Esa suspensión tan firme, combinada con su adecuada altura le da un plus para avanzar sin rozar los bajos (aunque su ángulo de ataque frontal también sea una limitación). A la hora de aumentar la intensidad con pendientes escalonadas el ASX comienza a flaquear por motivos predecibles: la tracción delantera y un motor modesto no son suficientes para que este todocamino obtenga el título de todoterreno, aunque tal vez pueda combatir en la categoría SUV.

Derrota digna para un coche de asfalto que me sorprendió por su inesperada soltura en tierra; os confieso que tras alcanzar los límites de nuestra unidad, me paré y pensé: “Si la tracción a dos ruedas ha sido capaz de defenderse hasta este punto, ¿de qué será capaz el modelo de 150 CV y tracción total?“. Meter las llantas de 18” en gravilla ya depende del atrevimiento del conductor…

¡Qué lejos quedan aquellas orgullosas pegatinas de “3.0L Intercooler Turbo 4×4” que se veían en los laterales de los primeros Montero!

Nuestro ASX lleva el pequeño y más reciente motor de la gama: el 160 DI-D que genera 114 CV y 270 Nm de par. Es cumplidor y tiene una respuesta suave, pero inevitablemente lo noto justo si le exigimos más de lo normal. Su aceleración hasta los 80 km/h es rápida, continúa a menor intensidad y se disipa al pasar los 120 km/h; a partir de ahí ganar velocidad se vuelve una tarea ardua (e ilegal…). Las recuperaciones se pueden hacer eternas si no jugamos con las marchas debido a que a bajos regímenes el turbo no actúa, sino que trabaja a partir de las 1750 R.P.M. El turbocompresor por otra parte funciona de manera progresiva y eficaz, dejando constancia de lo vital que resulta la sobrealimentación con esta tendencia al downsizing, incluso para los diésel.

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Lo podemos resumir como un motor notable para un uso cotidiano y suficiente para largos recorridos. Todo lo que se salga de estos márgenes ya debe ser estudiado aparte. Si viajamos cargados debemos de ser pacientes con él y no pedirle el empaque de sus hermanos mayores con motores más grandes.

Hablemos de la tecnología ClearTec

La clave del downsizing son las pequeñas cilindradas. Mitsubishi ondea esta bandera en el ASX y utiliza un sistema bautizado por ellos mismos como ClearTec: un conjunto de medidas y mecánicas que trabajan conjuntamente con el único fin de aprovechar al máximo el combustible. Estas medidas van desde una interfaz que informa en todo momento del rendimiento que le estamos sacando al motor hasta una mecánica enfocada a lo mismo.

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dsc_01062Dentro del mismo apartado tengo que afirmar que la caja de cambios ha sido el aspecto que más me ha gustado, ya que el aprovechamiento del motor es sobresaliente debido a unas relaciones de cambio cortas. Las 6 marchas están repartidas para ofrecer la máxima aceleración sin medrar en el consumo, no teniendo que pasar prácticamente nunca -ni siquiera a 120 km/h- de las 2500 R.P.M. Cuando nos detenemos, el sistema AutoStop & Go (AS&G) apaga el motor nada más soltar el embrague y todo queda monitorizado en la pantalla central del cuadro de manos, en la cual tenemos todos los datos de funcionamiento: gráfico del consumo a tiempo real y consumo medio, autonomía, indicador de cambio y aviso de mantenimiento (cada 15000 km o 1 año). La información se recoge en varios menús por los que debemos desplazarnos manualmente.

Realmente se nota que la mecánica del ASX trabaja como un todo y aquí viene lo más importante: necesita una participación concienzuda por parte del conductor para lograr los consumos que homologa. Aun siendo consciente de ello, yo no he sido capaz de llegar a unas cifras tan redondas; Mitsubishi asegura que con nuestro motor se pueden lograr 5,2 litros a los 100 Km en ciudad y 4,2 en carretera.

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En ciudad, sin pasar nunca de las 2500 R.P.M, con el AS&G activado y huyendo de cualquier brusquedad no he logrado bajar de los 6,5 litros y os aseguro que para llegar a esta cifra tuve que ser excepcionalmente cuidadoso, sin tomarme ninguna libertad con el acelerador. Si utilizamos el ASX a un ritmo más natural (con algún adelantamiento o salida animada) se mueve en los 7,5. Para terminar, si nuestro estilo es agresivo y estiramos las marchas, de los 10 litros no nos baja nadie y subiendo… Con el 160 DI-D la implicación es contínua y totalmente proporcional al estilo de conducción.

En carretera sí es mucho más fácil acercarnos a la cifra homologada. Por autovía nos movemos fácilmente en los 5 litros y teniendo en cuenta que en nuestro trayecto había subidas, debería ser tarea sencilla bajar de esa cifra.

Conclusiones

Es hora de explicar la afirmación con la que he decidido titular mi prueba del Mitsubishi ASX, llamándolo “honesto”.

Entendemos que los crossover, o todoterrenos compactos -¡o como se quieran llamar!- son la fusión, en principio, de un turismo y “algo” de todoterreno. ASX significa Active Sport Crossover y aunque de sport solo tenga su apariencia dinámica, sí se identifica fácilmente con el concepto crossover por méritos propios; en ciudad es tan práctico como un turismo de tamaño medio, fácil de conducir y con tecnología enfocada al consumo.

¿Pero es cómodo? Lo es siempre y cuando asimilemos que su otra mitad verdaderamente quiere ser un todoterreno: contamos con una suspensión dura que en ciudad notaremos, pero que nos aporta soltura en tierra. Sus acabados son suficientes aunque no destacan tanto como en otras alternativas; un aspecto que también se puede interpretar como un interior práctico, de fácil limpieza y austero en ornamentos… algo que recuerda a -¡tachán!- un todoterreno.

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Los crossover actuales son, para hacernos una idea, un 70% turismo y un 30% todoterreno (o hasta menos…). Lo verdaderamente interesante del ASX es que la proporción tal vez cambie a 60-40%, recordándonos que Mitsubishi tiene una exitosa tradición offroad desde hace décadas que ha sabido imprimir en su pequeño todocamino. Nunca será un todoterreno “de raza” por estar en una escala inferior, pero el ASX se convierte en una opción muy interesante si entiendes el crossover para lo que en teoría fueron ideados, como yo.

Pero ten una cosa clara: si quieres aventura, ve directo a las opciones con tracción total y decide su motorización según lo difícil que vaya a ser su tarea.

Sobre el Autor

Agustín Martínez

Mecánico de camino a ser Ingeniero Mecánico. Amante de los coches desde la infancia; todo comenzó con un Citroën ZX y en algún momento seguirá con un Porsche 911. Otra gran afición que tengo son los videojuegos de conducción, por lo que también podéis verme escribiendo sobre ellos aquí o jugándolos como Gustingorriz

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