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Prueba KIA Niro 1.6 HEV “Drive”: Curso acelerado de ahorro

KIA está haciendo sus deberes y los está haciendo muy bien en España. El KIA Niro llegó al mercado el pasado año y es el último modelo de la marca coreana en llegar a producción, ofreciendo con él una gama que ofrece cubrir todas las necesidades con una calidad a medida, un buen nivel de equipamiento y la practicidad como principal objetivo. Prueba de ello es el Sportage, que es un rival de peso en el segmento de todoterrenos compactos, luchando cara a cara contra el Nissan Qashqai o el Mitsubishi ASX, entre otros.

El KIA Niro es la perfecta demostración del enfoque de su marca: tecnología y calidad. El crossover mezcla un buen nivel de acabados, un amplio habitáculo interior y tecnología híbrida de bajo consumo que lo hacen idóneo para el día a día

Su actual gama y su nueva filosofía le han valido sus ocho años de crecimiento ininterrumpido en Europa, disipando dudas sobre su calidad con una aplastante garantía y el testimonio de cualquiera de sus propietarios. ¿Qué pasa si nos vamos a las mecánicas alternativas? El Niro es el primer KIA híbrido, pero no es el primer KIA eléctrico: El Soul EV ya fue el encargado de mostrar un futuro 100% eléctrico y no de una forma abstracta sino con un tiempo recarga básica de 33 minutos, por ejemplo. Todo lo aprendido de él queda patente en el Niro.

Creado desde cero

El KIA Niro también ha sido creado para abrir la puerta a otras versiones híbridas de modelos ya existentes en la marca, como podría ser el Optima Hybrid para este mismo año. Por otra parte, no descartan tampoco ampliar su gama con una versión híbrida enchufable, dotando así al motor eléctrico de mayor capacidad e independencia respecto al gasolina.

Volviendo al presente, el KIA Niro de nuestra prueba -y cualquier otro, actualmente- cuenta con un motor de inyección directa de gasolina (GDi) de 1,6 litros y aspiración natural, que produce 105 CV a 5700 RPM y un par motor de 265 Nm. Su otro corazón es un motor eléctrico que genera 32 kW y 170 Nm de par con un 95,3% de eficiencia. Ambos trabajan en perfecta armonía de forma separada o conjunta, siendo el último caso en el que el KIA Niro entrega 141 CV llenos de eficiencia a través de una caja automática de doble embrague.

Nuestra unidad en concreto es el Niro Drive, fijada con un precio de 21836 €, incluyendo pintura metalizada “Silky Silver” y el descuento de KIA. Todo ello gestionable desde su configurador web. Dicha versión Drive se sitúa justo en el punto medio entre la versión básica (Confort) y la tope de gama (Emotion). Equipa, no obstante, elementos como sensores de aparcamiento asistido y cámara de visión trasera, barras en el techo para equipaje, navegador con sistema Tomtom y compatibilidad con Android Auto. De haber probado la versión Emotion contaríamos con otro completo surtido de extras para hacer al KIA Niro -todavía- más puntero: llave inteligente, llantas de aleación de 18″, sistema de asistencia a la frenada…

¿Todos los extras según versión? Aquí la ficha de KIA.

EXTERIOR

KIA, crossover y familiar. En ese orden

El estilo propio de KIA queda patente en nuestro vehículo; debemos de tener en cuenta que el KIA Niro fue fabricado desde cero debido a los problemas que conllevaría adaptar una mecánica híbrida al Sportage, por lo que debe encajar perfectamente dentro de la gama: tecnología, rasgos distintivos con algo de músculo crossover y una configuración que busca ser práctica.

Os soy sincero: Si nos saltamos sus rasgos offroad, su configuración me recuerda a la de un monovolumen aun teniendo la configuración propia de su segmento. Culpa de ello la pueden tener sus 4,35 m de largo, 1,8 de ancho y 1,53 de alto. ¿Otro motivo? Una distancia entre ejes de 1,70 m, señal de un gran espacio interior como veremos más adelante.

El frontal no deja duda de que estamos ante un KIA de nueva generación: Las modernas ópticas sumergidas en la parte superior del capó y su prominente parrilla delantera característica crean la “Tiger Nose” de nuestro Niro, que es tal y como la llama su marca. Abajo tenemos otra gran entrada de aire que se abre según la necesidad aerodinámica y térmica del vehículo, protegida por dos generosos faros antiniebla. El conjunto desemboca en dos tomas de aire laterales de corte deportivo, orientadas a enfriar los neumáticos. Comentar que versión Emotion además remata el frontal con adornos cromados en la toma baja y faros Bi-xenón.

“Continuísta como KIA, novedoso como crossover”

Nuestra vista se desvía ahora hacia las ruedas, que equipan unos neumáticos Michelin Energy-Saver y unas llantas con tapacubos de 16″; aunque cumplen con la línea del coche, no tienen nada que hacer contra las elegantes llantas de aleación de 18″ que calzaría con el acabado Emotion. Mirándolo por el lado bueno, a mayor tamaño de llantas, mayor peso… y mayor consumo.

Su perfil se muestra robusto, recordándonos que se trata de un crossover: suspensión elevada, curvas sencillas y protectores en los pasos de rueda y los bajos, además de uno central que protege las puertas y queda situado bajo un nervio que llega a la rueda trasera. Solo vemos un discreto cromado en la ventanilla del pilar C, indicativo de nuestra versión intermedia. La zona trasera adopta más carácter con un acertado spoiler color negro en la parte superior que remata la zaga y aporta un aspecto dinámico. Los pilotos traseros cobran mucho protagonismo, uniendo la línea de las puertas con la del maletero y situándose por ello justo donde comienza la luneta. Terminamos con el pliegue de la tapa que orienta hacia el difusor trasero, con un protector central en color gris que contrasta sobre el plástico negro que lo rodea y los catadióptricos elevados.

Su estética es continuísta dentro de KIA, aunque sí resulta novedosa dentro del -tan poblado- segmento crossover.

INTERIOR

Nos montamos en nuestro KIA Niro y nos encontramos una atmósfera confortable, moderna y espaciosa. Tiene la misma configuración que el Sportage, pero adaptada a la mecánica híbrida. El habitáculo goza de buena iluminación gracias al techo en tonos muy claros y nos resulta muy diáfano y ergonómico; los asientos de tela son en tonos grises al igual que los guarnecidos y el salpicadero. Además las zonas más vistosas cuentan con embellecedores emulando al metal pulido, y el salpicadero queda dividido por un elegante panel de igual acabado. En el centro del mismo queda la consola central dentro de un estético marco color “Piano Black” y acabado glossy.

La visibilidad por lo general es amplia. Tanto el parabrisas como las ventanillas son de generosas dimensiones, aunque la ventanilla del pilar C apenas proporcione campo de visión. La luneta trasera queda algo elevada a la hora de aparcar aunque no dificulta excesivamente la tarea. En cualquier caso siempre contaremos con la cámara de visión trasera, de gran calidad de imagen.

El material predominante es el plástico, exceptuando asientos de tela y el conjunto volante y palanca de cambios forrados en piel sintética. A pesar de ello tengo que admitir que la calidad de todos los acabados es muy buena; no hay vibraciones, no hay ruidos, ni soluciones pobres o mal terminadas.

La tecnología viene conforme giramos la llave; tras la sintonía de KIA -¡la que suena en el anuncio!- el motor queda encendido y sin soltar el volante tenemos acceso a todos los aspectos de marcha, quedando la navegación y el infoentretenimiento en la consola central. El aspecto a destacar es el moderno cuadro de mandos tras el volante: Dos indicadores y una pantalla que invade el centro del reloj izquierdo, donde comúnmente se ubicaría el cuentarrevoluciones. En el lugar del mismo tenemos un indicador con los tres modos de funcionamiento del KIA Niro: CHARGE, ECO y POWER.

Para el KIA Niro, los cuentarrevoluciones ya no se llevan

CHARGE es el modo de recarga de baterías del motor eléctrico: se activa en bajadas, aprovechando la inercia de las ruedas o en las frenadas. ECO es el modo de funcionamiento estándar, donde es el coche el que administra los dos motores para lograr un consumo óptimo. Conforme pisemos más el gas el modo ECO dejará paso al modo POWER, donde ambos motores trabajan juntos para darlo todo; bien cuando le pisemos a fondo o en reducciones cuesta arriba.

Debajo nos aparecerá el indicador EV siempre que circulemos solo en modo eléctrico.  La pantalla engloba todos los demás aspectos que al conductor le puedan interesar: A la izquierda tenemos la autonomía y los niveles de combustible y de batería utilizable. En el centro tenemos todo un grupo de menús con opciones de conducción, estadísticas y un gráfico a tiempo real de cómo nuestro KIA administra la energía. Estos dos últimos resultan verdaderamente atractivos durante la conducción por los motivos que abarcaremos en el apartado de consumo.

Dichos menús se pueden seleccionar desde el volante y sus submenús se amplían desde el joystick que acompaña al regulador del control de crucero, por lo que la interacción es sencilla e intuitiva una vez te familiarizas. A pesar de todo este arsenal tecnológico, he echado un falta un indicador para las revoluciones del motor a gasolina; da la impresión de que KIA se esfuerza en que te olvides de cualquier aspecto de la mecánica tradicional y sólo te concentres en el rango ECO de su indicador, sin más.

Para terminar con los mandos, en el lado izquierdo del volante disponemos de los botones para activar o desactivar el control de estabilidad, modificar la intensidad de las luces del cuadro, regular los faros antiniebla delanteros y activar el sistema LKAS; un asistente a la conducción que mantiene al Niro entre las líneas de la carretera, siempre bajo la supervisión del conductor.

A efectos prácticos, un monovolumen

Sus amplias puertas y su altura elevada permiten entrar y salir del KIA Niro con facilidad. Una vez dentro, los asientos se sienten confortables y lo demuestran sobre la marcha, recogiéndonos debidamente y evitando el entumecimiento en largos trayectos; la regulación de los mismos es total aunque deba accionarse de forma manual y sea como sea la posición en la que los coloquemos, no molestaremos a los pasajeros de atrás.

En la zona trasera es donde mi afirmación sobre su aires de monovolumen cobra toda su forma; hay espacio de sobra para estirar las piernas y su altura es muy buena, quedando el techo a varios centímetros de una persona que mide cerca de 2 metros. En el centro tenemos la plaza central, con el respaldo algo más duro que el resto por convertirse en reposabrazos, pero con los añadidos de ser ancho y tener el túnel de transmisión muy bajo; podríamos viajar en ella sin mayores molestias. Otro genial aspecto es que las plazas traseras también cuentan con elevalunas eléctricos, siendo guarnecidos y botonería de la misma terminación que la delantera.

En cambio si hablamos del espacio para los enseres de mano del habitáculo me quedo algo más frio, máxime tratándose de un coche tan espacioso en todo lo anterior. En la zona de la palanca de cambios tenemos varios huecos para dejar llaves o el móvil -si es pequeño-, con buen acabado. Si abrimos la guantera encontramos espacio para guardar toda la documentación y algún pequeño objeto más, sin contar con luz ni estar refrigerada. En las puertas delanteras encontramos hueco para una botella pequeña (quedaos con ésto…) y quizá algún libro u objeto plano. El mayor hueco lo encontraremos entre los asientos delanteros abriendo el reposabrazos central y no puedo pasar a la zona trasera sin mencionar antes el cajón para las gafas situado junto con las luces de cortesía: chapó.

Contraste de espacios

Miramos atrás y disponemos del reposabrazos trasero abatible con dos huecos para botellas, una sencilla red tras el asiento del copiloto y en las puertas un resquicio pensado para guardar… -¡Sorpresa!- más botellas; que todos los huecos utilizables del Niro sean cilíndricos me dan la sensación de que en KIA no quieren que te deshidrates bajo ningún pretexto. Dejando aparte los chistes fáciles -y malos- diré que contrasta mucho contar con espacios tan reducidos para equipaje de mano teniendo tanto espacio en el interior.

Llegamos al maletero, abrimos el portón que queda a la altura suficiente para que no nos moleste y nos damos cuenta que la boca de carga está a buena altura, pero queda a unos 10 cm del fondo del maletero creándose un escalón que nos puede dificultar la descarga si llevamos equipaje pesado. Aparte de eso encontramos un espacio de 427 litros y un doble fondo para la rueda de uso temporal. En un pequeño cajón, junto a la rueda derecha, tenemos el acceso a la batería del motor de gasolina. Siempre podemos abatir los asientos traseros en dos partes para obtener los 1399 litros de hueco que nos puede ofrecer el KIA Niro.

Como apunte: en la web de KIA aseguran que el Niro posee fondo plano una vez reclinados los asientos. Tal vez sea por la versión, pero nosotros nos hemos encontrado con un escalón al situarse el suelo del maletero más bajo que el del modelo que se anuncia en la web.

Infoentretenimiento y tecnología

Ahora nos desviamos a la consola central, con una interfaz sencilla y una respuesta rápida donde encontramos un navegador intuitivo, fácil de configurar y personalizar: tenemos todas las opciones propias del modo multimedia -incluído un visualizador de fotos-, el panel de climatizador bizona, opciones de conectividad Bluetooth y todo un menú dedicado al modo híbrido.

El sistema de 4 altavoces tiene calidad suficiente, siendo la versión Emotion la que cuenta con el sistema de audio Premium. El sistema de telecomunicaciones es notable tanto en su uso como en las calidad de las llamadas. Nuestro KIA Niro ofrece la compatibilidad con Android Auto, una aplicación móvil que dotaría al Niro de recepción de voz. El menú híbrido muestra con más detalle lo mismo que se muestra al conductor en el cuadro de mandos: el flujo continuo de energía a través de nuestro híbrido. Pero además, KIA nos deja un bonito árbol virtual que florece más mientras más económica sea nuestra conducción -“El desafío del arbolito” me gusta llamarlo-.

Bajo la consola tenemos los clásicos controles en cascada de la radio y el climatizador para que no haya necesidad de estar moviéndonos entre los menús de la consola durante la marcha, todos con buen acabado y tacto. Más abajo, escondido en una pequeña repisa frente a la palanca de cambios tenemos el conector USB, una toma auxiliar de 3,5 mm y dos tomas de 12 V las cuales que me parecieron un punto a favor para KIA, ya que nunca están de más, sobretodo para viajar.

SENSACIONES

Su comportamiento procura adaptarse a cualquier situación, siempre en base al confort en ruta. El Niro calcula cuánta potencia vas a necesitar según pisemos el acelerador y te la entrega con diligencia, alternando entre el propulsor eléctrico únicamente o ambos combinados. Mientras gestiona lo anterior decide cuándo recargar las baterías de su corazón de 32 kW. Si nuestra conducción es calmada, el KIA Niro buscará siempre el modo eléctrico hasta que necesite la ayuda del gasolina según ganemos velocidad.

La entrada del mismo es suave, muy suave, llegando al punto de no tener claro cuál funciona en ciertas ocasiones. Sí, efectivamente: a bajos regímenes el 1.6 GDi es muy silencioso (junto a un habitáculo bien insonorizado) y siempre que se sale de este margen es debido a alguna reducción brusca, bien sea por pisar a fondo o por una cuesta elevada. No es la situación ideal del motor aunque es frecuente si viajamos por carretera.

¿Suficiente motor?

Aquí viene el único punto en el que el KIA Niro no me ha convencido respecto a su mecánica; hablamos de un coche híbrido de tamaño medio, con dos motores y un total de 1512 Kg en orden de marcha (1425 en vacío). Nuestra versión “Drive” está más enfocada al consumo, por lo que no sumaremos los 130 Kg de las llantas de 18″ -pero tampoco los Michelin Pilot que llevarían-; inevitablemente noto que el motor de gasolina va justo para sacarlo de ciudad, o mejor dicho, va justo siempre que no le apoye el motor eléctrico de 40 CV.

En carretera, tras más de una hora cuesta arriba, noté que al Niro le costaba aguantar el tipo; llegó un momento en el que las baterías del motor eléctrico se quedaron sin reservas (que es, en realidad al 30%) y quedé a merced únicamente del motor de gasolina, notándolo insuficiente. No perdí velocidad, pero tampoco era capaz de ganarla. No obstante, al llegar a terreno llano las baterías comenzaron a reponerse sin problemas. Es por esto por lo que no me cabe duda de que el KIA Niro está indudablemente concebido para ciudad, donde su comportamiento y eficiencia es superior, sin tener que matizar más.

Charge, Eco, Power… y ¿Sport?

A pesar de que no es un modo de funcionamiento del KIA Niro, nuestro crossover tiene la opción de pasar del modo automático a modo secuencial con cambio en la propia palanca. La transmisión de doble embrague es sobresaliente en modo automático, realizando los cambios a mayor o menor régimen según las condiciones de marcha y sin brusquedades. Si conectamos el modo secuencial el testigo “ECO” del cuadro de mandos pasará a indicar “SPORT”, el motor de gasolina funcionará desde bajas velocidades y el KIA Niro nos entregará toda la potencia, sin gestionar ni analizar nada más. No obstante el indicador de cambio óptimo se iluminará por si todavía deseamos ser eficientes.

El modo secuencial funciona bien y ni pisando a fondo notaremos tirones violentos, aunque me da la sensación de que la palabra “SPORT” le viene grande; no es un coche para conducción deportiva y, honestamente, no necesita serlo; una conducción agresiva solo servirá para dispararle el consumo sin obtener más potencia de la que ya entrega en modo ECO de forma gradual. Tal vez la versión Emotion con sus gomas más deportivas sí pueda exprimir más al crossover en el apartado de prestaciones. Dejemos la palabra SPORT, por lo tanto, en algo orientativo para indicar únicamente el modo manual.

“Notamos más presencia ECO que SPORT en las sensaciones de nuestro coreano”

La suspensión se nota firme en el KIA Niro, buscando el agarre sin sacrificar el confort de marcha, incluso cuando tomamos curvas a cierta velocidad. Los baches y badenes del entorno quedan atenuados, haciendo que se noten sin molestar -dentro de lo que cabe- lo cual a mi parecer es bastante positivo, ya que no aíslan totalmente. Esta calidad se hace patente tras viajes de varias horas, donde puedo salir del Niro sin apenas notar entumecimiento.

La dirección asistida electrónica busca sin lugar a dudas la mayor comodidad a la hora de maniobrar y circular, ofreciéndonos una gran suavidad al girar el volante y endureciéndose según ganemos velocidad. Su respuesta ante movimientos rápidos y bruscos queda filtrada, por lo que la respuesta de la misma es más progresiva que directa; de nuevo notamos más presencia “ECO” que “SPORT” en las sensaciones de nuestro coreano. Su radio de giro es alto, animándome por ello a meter el KIA Niro por huecos difíciles y a aparcarlo apurando el espacio.

Si hablamos sobre los frenos quiero resaltar un aspecto que me pilló por sorpresa: el sistema de frenos del KIA Niro es regenerativo; parte de la energía que se disiparía al frenar se logra almacenar para recargar las baterías del motor eléctrico. Puede que por ello, desde el punto de vista práctico, notase los frenos muy esponjosos frenar con suavidad. A medida que hundo el pedal, éste se va endureciendo y la frenada se hace más intensa.

Por lo tanto, los frenos tienen una mordida eficaz, pero no debemos asustarnos si comenzamos a frenar de manera progresiva (por ejemplo llegando a un semáforo) y notamos el pedal inconsistente; conforme vayamos pisando ganará solidez, y frenará a tiempo. Por cierto: el freno “de mano” está en un pedal escondido a la izquierda, estilo americano y bastante desquiciante si utilizas el Niro de noche.

¿Y cómo se comporta el chasis? Pues, dentro de sus limitaciones, me gustó. Que KIA decidiera poner las baterías bajo los asientos traseros es decisivo en la respuesta tras giros bruscos. Si forzamos nuestro crossover el subviraje no tardará en aparecer; entonces el control de estabilidad acudirá raudo y nos limitará a la zona segura. Con el control de estabilidad apagado, el subviraje se hace más patente y nos limita peligrosamente el giro; lo interesante es que al dejar de acelerar toda la inercia del peso en la zona trasera de las baterías contrarresta al de la delantera, sobrevirando levemente y pudiendo recuperar el control mucho antes. De todas formas, aunque el KIA Niro resuelva la papeleta con gracia,  no es ni recomendable ni sensato apagar el control de estabilidad.

Consumo de Récord Guinness

Para empezar quiero resaltar su mejor baza: actualmente posee el Récord Guinness por el promedio de consumo más bajo registrado con un coche híbrido. Este reconocimiento lo logró a finales del pasado año, recorriendo 6000 kilómetros con 4 depósitos del gasolina y marcando así un consumo medio de 3,07 l/100 km. Por supuesto dicho récord lo consiguió con todas las ayudas de conducción posibles y las condiciones de marcha más idóneas.

Por lo que, ¿dista mucho de nuestra experiencia?

Realmente no. La versión Drive es la más enfocada al consumo, quitando algunos sistemas de ayuda que solo incluye la Emotion, como el control de crucero adaptativo; aún así nos ha dejado una clara muestra de su enorme eficiencia y aprovechamiento del combustible.

En ciudad, a un ritmo normal y sobretodo cuidándome de aceleraciones bruscas -aprovechando el motor eléctrico siempre que sea posible- me situé en 3,4 litros/100 Km y siendo consciente de que aún tenía margen de mejora estoy seguro de que todavía podía bajar esa cifra. Si nuestra conducción es más enérgica, el 1.6 GDi funcionará más a menudo y en el peor de los casos rondaremos a los 4,9 litros. Estas cifras para ciudad, con sus atascos, semáforos y retenciones son el argumento más solido que nos pueda ofrecer KIA para demostrar la eficacia de su Niro.

Si nos salimos a carretera lo dicho sobre el motor en el apartado anterior pasa factura; a velocidades altas el motor de gasolina pasa al primer plano, quedando el eléctrico como -necesario- apoyo y los consumos se asemejan más a los de un gasolina convencional, aunque sin ser abusivos. A velocidad de crucero, entre 90 y 120 km/h y con pendientes durante el viaje, el KIA Niro parece acomodarse en los 6 litros/100 km.

El KIA Niro es un coche que consume menos en ciudad que en carretera, rompiendo con la dualidad clásica carretera/ciudad, y más tratándose de motores gasolina. Mientras que a velocidades bajas el motor eléctrico se basta, en carretera debemos usar necesariamente ambos (aunque el eléctrico pueda acelerar hasta los 120 km/h de manera independiente) ¡El otro motivo por el que el Niro me parece un urbanita ideal!

CONCLUSIONES

“El desafío del arbolito”

 Al poco tiempo de conducir el KIA Niro me doy cuenta de que es un coche con dos objetivos bien definidos: El primero es hacer que te olvides de que se trata de un híbrido y el segundo es optimizar todos sus recursos, y eso me incluye a mí como su conductor. Puede sonar radical, pero es la única forma con la que se puede descubrir su verdadero potencial; todo lo que se salga de ese esquema resulta  antinatural en su conducción.

Explico eso último: El coche trae tecnología puntera, demostrando lo que es capaz de hacer KIA para crear un automóvil moderno, de calidad y que cuida el ahorro. El único elemento que queda fuera del control del coche es quien lo conduce; por eso mismo el KIA Niro insiste con delicadeza a que seas lo más eficiente posible. Y no lo hace solo con el consumo (aunque es el mejor argumento), sino con estadísticas que te retan a ser económico e incluso un árbol en la pantalla central que florece según lo provechosa que sea tu conducción. Con ese juego es con el que el Niro intenta convertirte en un conductor a su medida.

En resumidas cuentas, las aceleraciones bruscas, estirar marchas y una conducción agresiva harán que el consumo se dispare, que el árbol de la pantalla se apague y que el coche se sienta fuera de su elemento, forzado, sin entender su propia filosofía y por tanto desaprovechando sus características.

Un crossover que cumple sobradamente en espacio, seguridad, confort y cuyo equipamiento facilita la vida dentro de él. Lo único reprochable podría ser un propulsor justo para viajar, siendo no obstante sobresaliente para pequeños desplazamientos. Su tecnología híbrida está integrada a la perfección y pone a tu alcance los mejores consumos del mercado, demostrados. Si no eres tan eficiente como el KIA Niro espera de tí no te preocupes; él te enseña.

Porque… ¿quién es tan cruel de no cuidar un árbol?

Agradecimientos: 
Fotografías dinámicas: Luhma Martín Rábade

Sobre el Autor

Agustín Martínez

Mecánico de camino a ser Ingeniero Mecánico. Amante de los coches desde la infancia; todo comenzó con un Citroën ZX y en algún momento seguirá con un Porsche 911. Otra gran afición que tengo son los videojuegos de conducción, por lo que también podéis verme escribiendo sobre ellos aquí o jugándolos como Gustingorriz

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