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A Prueba: Jaguar F-Type, imperfecto V6 coupé de perfecto sonido

38 años es el tiempo que ha tenido que pasar para que Jaguar se decidiera de nuevo a lanzar un deportivo que sucediera en espíritu al mítico E-Type. El Jaguar F-Type llegó en 2013, con múltiples guiños estéticos a su predecesor y enamorando al mundo de la automoción a golpe de diseño.

El F-Type ha sido el encargado de devolver a Jaguar ese carisma, esa garra, que tanto le había faltado en los últimos 40 años, y con ello ha sentado las bases de diseño que ahora sigue el resto de la gama, desde el XE hasta el nuevo E-Pace. Ian Callum, jefe de diseño de Jaguar, lo bordó en el papel.

En 2013 el Jaguar F-Type recibió el premio a mejor diseño del año por un jurado conformado por periodistas de todo el mundo que lo eligieron de entre 43 coches

La versión que tenemos la suerte de tener entre manos se corresponde a la V6 S. El Jaguar F-Type V6 S es el modelo más equilibrado de la gama del F-Type, no llega a ser tan salvaje como los V8 y no cae en la convencionalidad de los motores de cuatro cilindros, además es el V6 intermedio, no es el más potente ni el que menos. Esta unidad goza del cambio automático ZF de 8 relaciones, que además es el que hay que elegir, olvídate del F-Type manual (o de cualquier Jaguar manual).

Llevo días esperando este momento, de hecho durante la mañana día de coger el F-Type tengo un nerviosismo que no se me quita. Me he ido a recogerlo una hora antes de lo previsto, no podía aguantar más. Metros antes de llegar a verlo, entre las plazas de aparcamiento de Sixt, no me resisto a abrirlo y ver la línea que dibujan los led traseros, un guiño inequívoco al mítico E-Type.

Con sus 380 CV y 460 Nm este V6 de tres litros de cilindrada lleva al Jaguar F-Type a alcanzar los 100 km/h en 4,9 segundos y los 275 km/h de punta. Parte desde 95.200 € y la unidad probada apenas tenía 3.000 euros en extras, pero no echamos en falta absolutamente nada (bueno sí, sensores de aparcamiento delanteros, que cuestan 552€).

El Jaguar F-Type V6 S parte de 95.200 € y la unidad probada que nos cedió Sixt está cifrada en 98.297 €

En total nuestra unidad estaba cifrada, según la web de Jaguar, en 98.297 €. Si se escapa a tu presupuesto no tienes por qué pensar que nunca podrás conducirlo, ya que por mucho, mucho menos puedes alquilártelo unos días gracias a Sixt.

Exterior: basándose en el pasado para dar forma al presente

En términos de diseño exterior tenemos que ser sinceros, Ian Callum (director de diseño de Jaguar) lo bordó en el papel mientras esgrimía los trazos de lo que más tarde se convertiría en el F-Type. La parrilla delantera oval la hereda, al igual que sus hermanos de gama actuales, de su sucesor espiritual, el E-Type. También de él hereda las rasgadas ópticas traseras y la caída del techo.

Se ve condicionado por la clásica configuración de coupé de motor delantero y tracción trasera, lo que da lugar a un largo capó y a un habitáculo retrasado. Desde fuera se ve musculoso y agresivo a la vez que se muestra suave, pocos coches logran conjugar ambas facetas. No hay nervios marcados que realcen esa agresividad, pero los faros tanto delanteros como traseros dan ese toque de carácter que pide un coche así, que complementan a los musculosos pasos de rueda y cortos voladizos.

Irremediablemente la gente lo mira por la calle, y eso que la configuración de este F-Type en concreto es bastante básica, color blanco y llantas que aunque fueran de 19 pulgadas no eran negras ni bitono, de hecho son las más básicas a las que puede optar este V6 S. Tal vez en otro color como los llamados Rojo Caldera (sin sobrecoste) o Azul Ultra (1.285€) harían que el coche llamase tanto la atención como el Nissan 370Z Nismo que tuvimos anteriormente.

Interior: Ergonomía, la mejor aliada de la deportividad

El interior del F-Type dista bastante de lo que podemos esperar en cualquier Jaguar de hoy en día, cosa que me sorprendió (para bien). Mientras que en los XE y XF podemos encontrar plásticos duros y malos ajustes en varias partes del salpicadero, en el F-Type sólo encontramos plásticos duros en la tapa del portavasos y en las botoneras de las puertas, donde están situados los elevalunas y botones de los espejos, aquí sí se nota el ahorro. El resto de plásticos son acolchados de buena calidad, y lo que no es plástico acolchado es cuero.

La ergonomía es uno de los aspectos más conseguidos de todo el coche, con una postura de conducción muy deportiva pero sin ser incómoda en absoluto. Es fácil, muy fácil, encontrar una postura de conducción idónea, conjugando volante y asiento, y estar más que cómodos a la vez que nos sentimos preparados para atacar curvas.

Todos los mandos de la consola central quedan a un alcance ideal para el conductor, y aunque no lo parezca para el copiloto también, ya que la barra de sujeción no tapa la vista ni está en la trayectoria de la pantalla ni de los mandos de la climatización. Sobre los mandos de la climatización, son un elemento que dan un toque minimalista al habitáculo, redondos, de muy buen tacto tanto al pulsarlos como al girarlos, y al activarlos emergen silenciosamente los aireadores centrales del salpicadero. La fila de botones dispuesta bajo estos mandos redondos tiene diseño inspirado en la aviación, y de nuevo le reconocemos el buen acabado y tacto de estos mandos. Jaguar se ha gastado el dinero donde de verdad importa (aunque tal vez se olvidaron de la tapa del posavasos).

Por  establecer una comparación, los mandos de la consola central presentan un mejor tacto que los que podemos encontrar en un Mercedes-AMG C63, de similar precio, aunque este está basado en una berlina del segmento D más asequible. Por contra el interior de un Porsche 911 básico, o de incluso un 718, está mejor acabado que el del Jaguar F-Type en todos los aspectos.

Con el Nissan 370Z, otro coupé de similar tamaño y dos plazas, teníamos la sensación de ir mucho más hundidos en el asiento y encerrados en el habitáculo, mientras que con el F-Type, aunque tengamos las piernas muy estiradas (no deja de ser un coupé) la sensación no es claustrofóbica en absoluto, por lo general tenemos buena visibilidad de la carretera, excepto si miramos por el retrovisor interior.

Sin duda la ergonomía es el aspecto en el que más destaca el interior del Jaguar F-Type, seguida por el diseño del salpicadero

Los asientos que probamos son los más básicos de todos cuantos ofrece Jaguar para el F-Type, y hemos de decir que cumplen su propósito con creces, si bien es cierto que sólo cuando estamos atacando curvas muy a cuchillo echamos en falta algo más de agarre lateral, sacrificado por el confort que ofrecen. Estos estaban parcialmente forrados en cuero con la parte central en Suedecloth, como Jaguar llama a la alcántara, si los queremos enteros en cuero podremos elegir entre cuero negro o blanco por 2.513 € más.

Si el agarre que nos ofrezcan los asientos está entre nuestras prioridades podremos dar el salto a los asientos Performance, más envolventes, con un sobrecoste que parte desde 5.364 € pudiendo elegir entre varios tipos de cuero, combinaciones e incluso forrados en alcántara si queremos.

Sólo un elemento del F-Type me consternaba cada vez que intentaba manejarlo, el sistema de infoentretenimiento, tanto en la pantalla central como en el cuadro de instrumentos. En los tres días que duró la prueba no pude hacerme a él. En el GPS es complicado programar una dirección, la radio es un tanto complicada de manejar y moverte entre los menús del display que hay en el cuadro de relojes se hace imposible cuando vas en marcha, que además no puede hacerse todo desde el volante, hay dos botones que sirven para cambiar de menú en el volante y luego hay un tercer botón en el mando de la intermitencia para cambiar de temperatura exterior a parcial de kilómetros, autonomía y poco más… Las funciones del ordenador de a bordo eran muy limitadas, lo que al final propició que acabara centrando mi atención en otros aspectos del F-Type en lugar de entender cómo funcionaba todo, no es intuitivo en absoluto.

¿Será tan bueno dinámicamente como atractivo a la vista?

Hasta aquí casi todo bien, pero es cuando arrancamos el F-Type cuando comprendemos el cariño que se le tiene a este felino en el mundo de la automoción. Gracias a una estética más que agraciada y a un sonido de escape de los mejores del mercado, el F-Type se ha ganado el respeto de aficionados y profesionales del sector.

Al sentarte a los mandos del F-Type sientes que te estás montando en algo especial, no por ser caro, sino porque denota cierto carisma, sin llegar al nivel de un Porsche 911, al menos parado y entre el tráfico, pero no he tenido la oportunidad de poner un 911 contra las cuerdas para saber cómo se siente, y cómo te hace sentir exprimiéndolo. Ya desde que arrancas el motor, el tono del escape te dice que algo serio va a pasar, desprende carácter.

Engranas la D con la palanca (o mejor dicho, seleccionas) y te dispones a salir. La comodidad del habitáculo se ve complementada por una calidad de marcha a la altura de muchas berlinas del segmento D, y pensaréis que qué menos, pero no olvidemos que el Jaguar F-Type es un deportivo y por ello tiene excusas para perdonarle cierta incomodidad, pero no es así.

En ciudad la suspensión tolera baches, resaltos, badenes y demás entresijos urbanos con total normalidad, sin dejar que los pasajeros lo sufran, aunque se den cuenta de que los van pasando, ya que tampoco vas en una nube de aislamiento.

Sobre la caja de cambios tiene unos desarrollos acertados, y aunque brusca a velocidades bajas es rápida y es de las más obedientes que he tenido la oportunidad de probar, y aún siendo de un sólo embrague la rapidez con la que actúa deja en entredicho la efectividad de algunos cambios de doble embrague. Cuando la dejamos trabajar por su cuenta sí que alguna vez nos ha colado una marcha de más, dejando el coche un poco muerto.

La dirección no es especialmente directa, y a pesar de ser ligera no está asistida en exceso

El motor desde las 2.000 rpm sube rápido y constante de vueltas, aunque no es de los que más me haya gustado en cuanto a entrega de potencia y elasticidad. Por ejemplo el 3.7 V6 del 370Z Nismo era más elástico y cortaba a 7.500 vueltas, casi 1.000 más que el F-Type, y se mostraba más vivo en un régimen alto. El F-Type tiene más fuerza en bajas pero en la parte alta del tacómetro no es especialmente vivo.

Si de exprimir el conjunto se trata, el F-Type se presta a ello, aunque no se sentirá cómodo en absoluto exprimiéndolo al 100% y buscando la efectividad. No está pensado para tal propósito, y tampoco nosotros iremos cómodos llevándolo hasta tal punto, ya que tanto el chasis como la dirección son bastante fieles al conductor y te van contando cómo se siente el coche en cada instante, totalmente opuesto al 370Z Nismo. Mientras que el británico muestra su mejor faceta al 80% de sus posibilidades, el japonés tiene que ser llevado totalmente al límite para que se sienta a gusto, lo que provoca que el conductor tenga que estar en constante alerta.

Hay un maridaje muy conseguido entre caja de cambios, chasis y motor, que además se ve complementado por el feedback y el sonido del escape retumbando entre las paredes de piedra de mis carreteras preferidas de la provincia de Málaga. Cuando entre curvas exigimos cambios de marcha a altas vueltas pidiendo al motor que de lo mejor de sí estamos apurando el chasis al mismo nivel. No hay ningún elemento de la cadena cinématica ni de la parte ciclo que se quede atrás.

Hay concordancia entre caja de cambios, chasis y motor, y es por ello que yendo a cualquier ritmo no tendremos sensación de carencia en ninguno estos aspectos

Y es ahí donde reside el encanto del Jaguar F-Type, apurándolo, digamos al 50% de sus posibilidades, ya te divierte porque te exige lo justo como para estar centrado en la conducción pero sin ir alerta,  y si le pedimos ese 30% extra todo el conjunto se presta a ello sin sufrir carencia en algunos de los campos mencionados, caja de cambios, motor o chasis.

Esta concordancia me hace pensar que el V8 de 550 CV tal vez esté ligeramente por encima del resto de componentes principales del F-Type. Aunque tendríamos que probarlo para sacar conclusiones, al chasis le venían justos los 380 CV y 460 Nm del V6 a la hora de traccionar, por lo que no sabríamos si casi 200 CV de potencia más le harían mucha gracia, al menos si entrega toda al eje trasero, puede que esta haya sido la razón principal para que el F-Type SVR sólo esté disponible con tracción total.

En curvas el Jaguar F-Type queda lejos de ser ‘una tabla’, pero muestra poco balanceo de carrocería 

¿Pero qué pasa cuando la efectividad pasa a un segundo plano y buscamos los límites de la adherencia? Al F-Type no le importa que le sobrepasen y dejarlo todo en manos del conductor y teniendo ese feedback tan conseguido tenemos muy presente hasta dónde podemos apurar cada curva y cuánto ceden los neumáticos en cada momento.

El modo de conducción Dynamic es conjugable con un segundo programa del control de tracción llamado TracDSC, perfecto para atacar las curvas a ese 80% que hemos mencionado sintiendo que la trasera se insinúa a la mínima que hundes el acelerador a la salida de la curva, exigiéndote ligeros y constantes contravolantes.

Cuando está totalmente desactivado podemos forzar el tren trasero con un golpe de volante y un toque severo al gas, y el coche se presta a dejarlo todo en tus manos sin forzar la maniobra demasiado y sin tener la sensación de que todo se va de madre. Desde el vértice de la curva puedes provocar ese sobreviraje y salir airoso mientras picas el gas y controlas con la dirección, y muchas veces en mitad de ese deslizamiento sabes que puedes apurarlo un poco más, sientes que si le pides más no te va a dar un zarpazo, con el consecuente acelerón y contravolante de más.

Destaco de nuevo la sensación de que todo está bajo control cuando se le buscan las cosquillas al Jaguar F-Type y la suavidad con la que todo se sucede. El tarado del diferencial es mucho más deportivo en el F-Type que en el 370Z Nismo, cualquiera lo diría…

Llegados a este punto los asientos Performance y su costoso precio nos parecen una buena opción si eres de los que tienen poco respeto a las fuerzas G.

Y de nuevo tenemos que mencionar el sonido del motor y del escape, ¡¡ese sonido!! Entre cambios de marcha y aceleraciones te va dejando una serie de petardeos que acompañan al bonito y áspero tono que te brinda el V6. Tanto nos gustó que no pudimos resistir a escribir un artículo dedicado sólo a ello. Estos petardeos se dejan sentir no sólo porque los escuchas, sino también porque los sientes a través de todo coche en forma de vibraciones que llegan a tus manos.

Parece que todo es perfecto  y que el Jaguar F-Type es el coche ideal, pero tiene carencias, por supuesto, varias de hecho. Es el primer deportivo en la gama de Jaguar en mucho tiempo y se nota en algunos aspectos en los que sus rivales están mucho más depurados.

Entre otras cosas nos hubiese gustado que el motor se dejase llevar más cerca de las 7.000 vueltas, ya que a poco más de 6.500 pide clemencia cortando encendido, es lo que tiene la sobrealimentación… Siempre te quedas con la sensación de que parecía que había algo más de régimen aprovechable. Por otra parte la caja de cambios  ZF resulta poco refinada en un uso urbano, es brusca si no se lleva al F-Type con alegría, y además hace que el coche no parezca que tenga casi 400 CV, el par motor que devora le hace perder esa sensación de velocidad que sí tienes con cualquier otro coche de 300 CV y cambio manual.

Y como hemos comentado, no es un prodigio de la tracción, se las ve y se las desea para aprovechar toda la potencia del V6 a la salida de cada curva. A causa de la tracción que pierde, además de los neumáticos también habrá que cambiar pronto la bombillita del control de tracción en el cuadro de instrumentos, ya que interviene constantemente si está activado.

¿Contra quién compite el Jaguar F-Type?

Jaguar supo jugar con el planteamiento del F-Type y lo situó a medio camino entre los 718 y 911 de Porsche, y ello supuso ponerlo en mitad del mercado, no en tierra de nadie, pero sí entre varios segmentos, abarcando muchos tipos de compradores.

Dependiendo del motor que elijamos tendremos que compararlo con unos rivales u otros. No podemos compararlo con un GT al uso, aunque tenga cierto punto de GT en su personalidad, ni tampoco con un roadster puro como podrían ser los SLC o Z4, aunque los compradores de ambos conceptos seguramente se planteen el F-Type entre sus opciones.

Si optamos por el V8 su rival más directo podría ser el AMG-GT Coupé pero a igualdad de potencia entre las distintas versiones de ambos coupés la diferencia es de casi 25.000 euros. Y si elegimos el V6 de 340 CV bien podría compararse por prestaciones con el 370Z Nismo pero el coupé nipón nos cuesta 30.000 euros menos.

Por precio se compararía directamente al 718 Cayman GTS pero este sólo está disponible en versiones de cuatro cilindros, y ahora el F-Type también tiene motores de cuatro cilindros turbo, pero por planteamiento el 718 es mucho más ‘ratonero’ que el Jaguar F-Type, más señorial y GT que el pequeño de Stuttgart.

La gama del Jaguar F-Type parte desde 63.500 euros para la versión 2.0, de cuatro cilindros turboalimentada de 300 CV, y la parte alta la corona el F-Type SVR, con tracción total y 585 CV extraídos de su V8. Por tanto tenemos variedad (un total de 10 combinaciones entre motor, caja de cambios y tracción).

El maletero es suficientemente grande como para albergar dos maletas de mano y dos/tres mochilas o bolsos más (blandos que se adapten a las formas del las paredes del maletero), por lo tanto también tiene un punto práctico. Además por comodidad y ergonomía nos ha parecido completamente apto en el día a día, siendo los únicos inconvenientes el consumo y las dos plazas (sí, al V6 de 3 litros le gusta tragar). Llegamos a ver 8,5 litros de media entre la carretera que une Marbella y Málaga, con tramos de 80 y 120 y pendientes compensadas a lo largo del recorrido, pero lo cierto es que en un uso normal la media de consumo oscilará los 12,5 litros y si nos proponemos estirar las piernas del Jaguar F-Type lo mejor será no mirar el ordenador de a bordo.

Es obvio que la compra de un coche así tiene un componente principalmente emocional, y a no ser que se trate de una persona soltera, sin hijos ni obligaciones a la vista, te hará falta un segundo coche más práctico.

El Jaguar F-Type V6 S tal vez esté en mi top 3 de coches de fin de semana perfectos, no lo voy a negar. Es práctico (aunque tenga dos plazas), cómodo, con 380 CV tiene potencia de sobra, es muy juguetón con la trasera, y además es bonito hasta decir basta. Sólo me plantearía dudas en su contra si en mi lista de candidatos figurasen un 718 Cayman GTS o un 911 con algunos kilómetros, pero probablemente el Jaguar F-Type sería el que finalmente aparcaría en mi garaje.

Agradecimientos:

David Román por la fotografía

Sixt Rent a Car por la cesión del Jaguar F-Type

En Planeta del Motor: Prueba Nissan 370Z Nismo, el deportivo inadaptado que se Zafa del downsizing | Jaguar fabricará los últimos 9 Jaguar XKSS

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Sobre el Autor

Álex González

Ya de chico todo el mundo sabía que de regalarme algo, tenía que ser relacionado con coches. Y unos veinte años más tarde la cosa no ha cambiado. Siempre a la última en actualidad del motor y las nuevas tecnologías que lo rodean.

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