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A Prueba: Audi TT quattro, 230 CV con mucho agarre

Por fin ha llegado el día. Tras más de un mes de planificación y quebraderos de cabeza, he conseguido ponerme a los mandos del coche que quería. Es un coche que, sin ser un superdeportivo, muchos soñáis tener. Se trata del Audi TT, el deportivo de acceso de la marca de Ingolstadt. Un deportivo que en su tercera generación se consolida en el mercado con una estética y personalidad propias. Y  esta versión que tengo entre manos viene aderezada con casi la mejor insignia que un Audi puede portar: quattro. Esto promete diversión, ¿arrancamos?

Exterior

Fijándonos en la carrocería del TT, parece que Audi ha logrado exactamente lo que buscaba. Habrá mucha gente que, sin saber de coches, sabrá que está ante un Audi TT. Es fruto del continuismo del que hace gala la marca germana, les gusta dotar a sus coches de una imagen propia. La primera generación nació como un concept car, y fue comercializado como tal. La segunda quiso continuar con la estética de la primera retocándola con los últimos rasgos de aquella época. Y en esta, Audi también ha querido imprimir la estética de sus últimos productos, pero poniéndole cara de TT. El resultado es un mini R8 en toda regla, y nos encanta.

prueba-tt-ext-8Las proporciones se han mantenido con respecto a sus antecesores. En cambio sus cotas han aumentado levemente, aunque no deja de ser un coche de dimensiones contenidas. Mide 4,17 metros de largo, por 1,83 de ancho y 1,35 de alto. Es corto, ancho y bajo. Su imagen unida a sus proporciones hace que la gente se fije en él. Esta versión luce el paquete deportivo S-Line exterior, conjugado con unas llantas de 18 pulgadas que a priori pueden parecer pequeñas dado el tamaño de los pasos de rueda, pero en persona pasan desapercibidas.

Diseño exterior

Empecemos por su morro, simple y agresivo. La parrilla, acabada en negro brillante, (típica de Audi) reside el frontal con su forma hexagonal. De ella emergen dos nervios, que dan forma a los faros por su parte superior, y marcan todo el lateral de la carrocería hasta la zaga. No me acaba de convencer el paso de este nervio por la aleta delantera, en fotos parece que el capó se haya quedado mal cerrado (en persona apenas se aprecia).

prueba-tt-ext-9El nervio recorre todo el lateral del coche, llega a la zaga donde muere dando forma al interior de los grupos ópticos traseros, con unas líneas led muy logradas. Dos salidas de escape a cada lado del falso difusor son las protagonistas de esta estampa. Un detalle que no ha de pasar desapercibido es el del alerón despegable; se despliega automáticamente a partir de 120 Km/h o mediante un botón en el salpicadero.

Interior

Abrimos la puerta del conductor, sin marco para las ventanillas, como todo coupé que se precie, y nos disponemos a entrar a su habitáculo. No es una entrada complicada para tratarse de un coche tan bajo, pero sí tendremos que hacer alguna que otra floritura si no tenemos espacio para abrir la puerta lo suficiente. Una vez sentados, el sonido sordo al cerrar la pesada puerta nos da impresión de que está bien aislado. Y si bien en el exterior los cambios han sido tan sutiles como efectivos a la hora de la renovación, en el interior tiraron la casa por la ventana.

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Diseño interior

El diseño del salpicadero es muy horizontal, ya que no hay pantalla ni botones que condicionen su forma, por lo que la vista se nos va directamente al volante, achatado por la parte inferior y de un tacto y calidad que otras marcas premium ya quisieran. La sorpresa de aquel que no se haya montado antes en este TT será la instrumentación que reside detrás del volante. No hay relojes físicos, una pantalla LCD de serie hará las delicias de los amantes de los gadgets electrónicos. Aquí toca elogiar dicha pantalla, de un funcionamiento impecable y muy intuitivo. La podemos manejar con los botones del volante, o bien con el joystick situado en la consola central, al que tendremos que recurrir para escribir, por ejemplo, un destino en el navegador; su superficie táctil nos ayudará a garabatear las letras hasta que nos sugiera lo que buscamos. La pantalla no dio signos de fatiga en todo el fin de semana, y quise ponerla a prueba tocando todos los botones una y otra vez durante mucho tiempo, usando distintas funciones y con una intensidad acusada, pero mantuvo el tipo las veces que lo intenté. Cualquiera lo diría sabiendo que el sistema operativo es BlackBerry, ¿os acordáis de cómo funcionaban aquellos teléfonos y su sistema operativo? Aquí no hay rastro de aquel mal rendimiento.

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Podemos elegir entre varios tipos de visualización, dando preferencia al mapa del navegador por encima de la información del viaje, por ejemplo.

 

Ergonomía y comodidad

Una vez logramos quitar la vista de la instrumentación, nos fijamos en el resto del habitáculo. Los botones de los elevalunas y volante rezuman buen tacto. Así como los controles de la climatización, dispuestos en el centro de cada una de las tres salidas de aire centrales del salpicadero, de uso muy intuitivo y con buen tacto; cada click que suena al girar un mando o pulsar un botón nos deja clara la calidad de los mandos. Bien por Audi aquí otra vez, tanto en diseño como en ejecución.

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En el momento de acomodarnos es fácil adaptar la posición de conducción a nuestra manera y antojo; el volante es regulable en altura y profundidad, al igual que los asientos, cómodos a la par que deportivos (más abajo abordamos este aspecto), y aguantaremos sin problemas viajes largos en ellos. En el trayecto que hicimos en nuestro primer día, de unos 600 km por autovía, nos sentimos muy a gusto en el TT; es cómodo para distancias largas, y sólo al final del trayecto teníamos la espalda un poco resentida por la zona lumbar, aunque nada raro con tal kilometraje recorrido sin apenas descanso.

La pega como en todo deportivo, va a residir en las plazas traseras, de las que sólo podremos hacer un uso ocasional o para niños (gozan de anclaje iso-fix). Sólo viajó una persona detrás en un trayecto de unos 20 kilómetros y no salió muy contenta tras pegarse con la cabeza en el cristal del portón del maletero al rebasar un badén (sí, el cristal). Además, lo peor es el espacio para las piernas; para poder sentar a alguien detrás tienes que reposicionar los asientos delanteros. Yo no soy alto, mido 1’70, y tras de mí apenas había unos cinco centímetros de espacio longitudinal para las piernas. Pero si estamos dispuestos a comprar un deportivo, ¿a quién le importan los asientos traseros? Aun así insistimos en que no son completamente inútiles, sirven para situaciones puntuales y niños.

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Equipamiento

Su precio base es de 36.640 euros para el motor 1.8 TSI de 180 CV, con tracción delantera y cambio manual. Esta unidad es la 2.0 TFSI de 230 CV con cambio automático S Tronic y tracción quattro, lo que supone partir de los 47.415 € de precio base de esta versión. Habrá que sumar los 1.830 € que supone el paquete exterior S Line y 1.440 € de las llantas de 18 pulgadas de diseño ‘Dynamic’. Y con esto dejamos de sumar opcionales en el exterior, ya que el tono blanco de la pintura de la unidad probada, llamado Blanco Ibis, corresponde a la gama básica de colores que no supondrán un sobrecoste en la factura.

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Saltamos al interior, donde encontramos pocos opcionales, los justos; uno es el sistema MMI de navegación de Audi, nos costará 3.040 €, pero a cambio decimos que apenas nos falló en los casi 2.000 km de recorrido. También el sistema de aparcamiento trasero por 490 € (importante debido a las formas de la carrocería), el Audi Sound System por 310 €, la radio DAB digital por 390 €, suspensión deportiva S Line por 690 €, el Audi Phone Box (compartimento donde colocamos nuestro teléfono y es reconocido por el coche) por 355 €, apoyabrazos central delantero por 195 € y el Audi Drive Select por 310 €. Este último muy recomendable en nuestra opinión si optamos por equipar también el cambio S Tronic.

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En total, el presupuesto de esta unidad del Audi TT 2.0 TFSI S Tronic asciende a los 54.490 €. No echamos nada en falta en el equipamiento de esta unidad. Tal vez, por este precio queramos unos asientos de cuero, lo que aumentaría el precio final en unos 2.000 euros, ya que el cuero ha de ser equipado con los asientos deportivos S Line.

¿Cómo se conduce este Audi TT quattro?

Llega el momento de salir hacia Madrid desde Marbella. Por delante más de 500 Km en los que podré conocer en profundidad el confort de marcha del TT y cómo es el consumo en su uso más favorable. En los primeros kilómetros por autovía percibo una buena calidad de rodadura, unido a una buena insonorización tanto del ruido exterior como aerodinámicas. La suspensión muestra un buen compromiso entre confort y deportividad, y absorbe bien los baches e irregularidades del asfalto, sobre todo en modo Confort, configurable desde el Audi Drive Select. Los neumáticos, con un perfil generoso para tratarse de un coche de estas características, ayudan a mejorar el confort de marcha. En el trayecto de autovía/autopista de Marbella-Madrid, manteniendo velocidades de crucero legales, el consumo que obtuve fue de 6’7 litros a los 100 Km, una media que creemos bastante buena teniendo en cuenta los 230 CV a los que hay que dar de beber. Eso sí, en el modo Efficiency (ahorrador) y usando el control de velocidad.

prueba-tt-ext-4Durante el viaje eché en falta una séptima marcha que a velocidades de crucero sobre 120 Km/h bajase el motor un poco por debajo de las 2.000 RPM y así reducir el consumo levemente, pero como ya decimos, conseguimos bajarlo de los 7 litros, y podría bajarse aun más.

Una vez en Madrid, por ciudad, el TT no es tan amable con nosotros como lo ha sido en autovía. La visibilidad trasera, debido a la inclinación de la puerta del maletero, no es sobresaliente. Además la superficie acristalada es escasa; en intersecciones concurridas debemos andar con ojo. La visibilidad frontal es sustancialmente mejor que la del resto del coche, a pesar de tener un pilar ‘A’ muy inclinado que no es grueso en exceso, por lo que no molesta más que el de cualquier otro coche. A la hora de aparcar, no hay que olvidar que las formas de los deportivos son muy caprichosas. Las llantas son muy bordilleras y es muy ancho, pero la dirección (blanda en parado) y los sensores de aparcamiento (casi obligatorios) son unos buenos aliados en la tarea. La media de consumo en ciudad, sensiblemente más alta que en carretera, finalmente fue de 8’9 litros sin ser especialmente cuidadosos con el acelerador.

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Llega el momento más emocionante de toda la prueba. Nos levantamos temprano y dispuestos marcamos como primer destino del día en el GPS Navalperal de Pinares, para acabar en Villacastín, una sinuosa carretera une ambos destinos. Arrancamos el motor mediante el botón de encendido situado en la consola central (bien acabado y de buen tacto) y el sonido del motor en frío nos arranca una sonrisilla. Durante la ruta no estamos solos, nos acompañan varios coches más que veréis pasar por nuestra portada.

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Empezamos a afrontar las primeras curvas y con ello a hundir el pedal del gas. Nos gusta cómo suena el 2.0 TFSI de 230 CV, sobre todo a partir de las 4000 RPM. El motor sube muy rápido de vueltas, empuja con fuerza desde las 2.500 y está perfectamente coordinado con el cambio S Tronic, que obedece sin rechistar nuestras órdenes mediante las levas de cambio. Lo único que hace sin que nosotros lo pidamos es cambiar de marcha al llegar a las 7.000 vueltas para evitar un posible sobre régimen. Lo idóneo en una conducción deportiva es cambiar entre las 4.500 y justo antes de las 7.000, y cuando lo hacemos… ¡PRRAP!, un petardazo muy parecido a una pedorreta resuena en el habitáculo y con más fuerza aún fuera del coche. Cuanto más cerca del corte de inyección cambiemos de marcha, más fuerte será el petardazo. Yendo rápido, la sensación de velocidad está presente desde el primer momento en el que pisamos a fondo el acelerador; acelera de 0 a 100 en 5’3 segundos y no dejará de subir hasta topar con los 250 Km/h (limitados electrónicamente). Está claro que Audi ha conseguido sacar todo el jugo al conjunto; el cambio S-Tronic, la tracción total y el motor de 230 CV son el cóctel casi perfecto. Estamos sentados muy cerca del suelo y el sonido del motor nos llega con contundencia pasadas las 4.000 vueltas. Todo ayuda a que nos sintamos como que estamos sentados en un coche especial, y desde luego lo estamos.

El feeling de conducción que nos brinda este TT no dista mucho de lo que es un coche de categoría premium. El feedback de la dirección es artificial (asistida eléctricamente) y filtra casi todo lo que sucede bajo las ruedas, pero en contrapartida es rápida y precisa, y al ser ajustable la dureza mediante los modos de conducción sí te brinda un feeling deportivo al que ayudan las formas del volante. Toda la información que llegue a nosotros será a través del chasis, por ejemplo, en un tramo de bajada de puerto de montaña, a causa del desgaste de los neumáticos el chasis nos dejaba saber perfectamente cuánto deslizábamos en curvas cerradas.

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Seguimos exprimiendo el TT, y no podemos estar en mitad del convoy, si quiero exprimirlo al 100% tengo que estar el primero. En los tramos en los que estaba a la cabeza del pelotón, a los demás coches les costaba seguir el ritmo, y cuando me empleaba a fondo, directamente no podían seguir al TT. Te hace mejor conductor de lo que realmente eres. La tracción quattro encaja a la perfección en la filosofía de este TT.

Está hecho para ir sobre raíles, es una lapa pegada a la carretera. En curvas muy cerradas, llegas apurando la frenada lo máximo posible, te pegas al vértice de la curva, y a mitad de ésta abres gas a fondo y… ¡voilá! Ni una pizca de sobreviraje ni de subviraje (aunque si lo buscas lo encuentras). El control de tracción no hizo acto de presencia en todo el fin de semana, ni tan siquiera tras las primeras gotas de lluvia que dejan la carretera algo resbaladiza. La tracción total se encarga de llevar el coche como si de un tren se tratase, no se sale de la trayectoria que buscamos.

Llegados a este nivel de prestaciones y agarre, tenemos que mencionar los asientos. Pensamos que los del paquete S-Line interior son los adecuados para este TT, y nuestra unidad no los equipaba. El diseño de estos asientos ayudarían a mantenernos pegados al respaldo sin que nuestro cuerpo baile de una orejera a otra, como pasa con los asientos normales que equipaba nuestra unidad. En cualquier otro coche de similar potencia, los asientos normales serían perfectos, pero es tal la efectividad en curva que necesitamos un plus de agarre.

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¿Conclusiones?

Sabemos que es un deportivo, y no un compacto, y como tal trae consigo unos defectos que tenemos que asumir (plazas traseras, visibilidad, …). Una vez hemos asumido esto nuestro veredicto es muy bueno. Tras casi 2.000 Km con él, ¿recomendaríamos el TT a alguien que dudase si comprarlo o no? Sí, por supuesto.

El motor cumple con creces y en ningún momento pensamos que nos faltase potencia. Es cómodo para el día a día, tiene un buen maletero y no nos va a vaciar el bolsillo cada vez que haya que repostarlo; nos brinda un nivel muy alto de prestaciones a cambio del consumo de un compacto deportivo. Es perfecto como segundo coche, o para aquel que no necesita mucho espacio a diario y le gusta salir a practicar una conducción deportiva en sus días libres.

Galería

Vehículo propiedad de Sixt Rent a Car
Sobre el Autor

Álex González

Ya de chico todo el mundo sabía que de regalarme algo, tenía que ser relacionado con coches. Y unos veinte años más tarde la cosa no ha cambiado. Siempre a la última en actualidad del motor y las nuevas tecnologías que lo rodean.
Comments (4)
  • arribi

    muy interesante la prueba Álex (inserte pulgar hacia arriba).
    la verdad es que no es un coche que me enamore y que diga, necesito comprármelo. no sé muy bien por qué; es muy bueno, pero para mí le falta algo, llámalo X que le dé ese punto de locura. en cuanto a la conducción en sí, que el coche vaya sobre raíles, aunque muy efectivo (y seguro), hace que no tengas que trabajártelo. llamadme loco, pero me gustan los coches que te hacen sudar para ir rápido (sé que soy muy raro XD).

    • Fernando Poveda

      Soy de los tuyos 😉

    • Rafa Rivera

      Opino como tú, tanto en una cosa como en la otra. Es cierto que es la primera generación del TT que me gusta pero aún así no es un coche que me enamore como para tenerlo en una lista si tuviese que elegir entre varios.
      Luego, con respecto a la conducción… Dentro de poco publicaremos la prueba del GTE, con él tuve que hacer manos y a veces incluso no podía ir tan rápido como quería (y menos tan rápido como el TT) pero aún así disfruté muchísimo, por eso, porque no iba sobre raíles.

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