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Prueba: Audi A1 Sportback 1.6 TDI S tronic | Muy capaz, sofisticado… ¿Caro?

El Audi A2 se lanzó al mercado en el año 1999 y fue un adelantado a su tiempo. Era un pequeño –sólo 3,83 metros– prodigio de la ingeniería que pese a sus contenidas dimensiones ofrecía una habitabilidad notable, hacía gala de una excelente aerodinámica y era muy ligero gracias al empleo masivo de aluminio en su fabricación. Su buen paso a través del aire y su ligereza hacían que el A2 no necesitase grandes motores para moverse con soltura, lo que a su vez derivaba en unos consumos contenidos. A pesar de sus buenos atributos, el A2 no consiguió el éxito esperado por culpa de un precio bastante elevado (debido al coste de su fabricación en aluminio). Audi aprendió de los errores en su incursión en el mundo de los utilitarios y su propuesta actual es el Audi A1, del que hemos probado su versión A1 Sportback 1.6 TDI con cambio S-tronic y el paquete Active Kit.

Exterior: paquete Active Kit para un Audi A1 Sportback más resultón

El Audi A1 Sportback (carrocería de 5 puertas) hace gala de un diseño apto para todos los públicos, me explico: es juvenil pero sobrio; puede configurarse de la manera más elegante o de forma bastante llamativa; encaja en el cliente joven y también en los de edad más avanzada. En ese sentido, el diseño del A1 me parece un acierto, si bien el apartado estético es el más subjetivo.

De dimensiones contenidas, no alcanza los cuatro metros de longitud y se queda en 3.973 mm de longitud, por 1.746 mm de ancho y 1.422 mm de alto, mientras que su distancia entre ejes alcanza los 2,47 metros. Sus formas poco o nada tienen que ver con su antepasado, el A2, y ni falta que hace. El A1 es menos arriesgado, menos controvertido, pero no por ello carece de personalidad. Menos aún con el paquete estético Active Kit (1.520 euros más que el acabado Attraction) que equipaba nuestra unidad, y que desde el exterior se diferencia por tener los parachoques delantero y trasero, las molduras de los pasos de rueda y los faldones laterales en gris platino, el techo en color de contraste y las llantas de 17 pulgadas.

Nuestra unidad equipaba el paquete Active Kit, con parachoques, molduras de los pasos de rueda y faldones laterales en gris platino y el techo en color de contraste

En nuestro caso, no eran de 17 pulgadas ya que montaba las llantas opcionales de Audi Sport, de 18” de diámetro (1.635 euros) calzadas sobre gomas 225/35. A lo anterior hay que sumar el spoiler trasero opcional, que tiene un sobrecoste de 590 euros. Una mirada cara a cara con nuestro Audi A1 Sportback nos deja ver los faros xenón y LEDs opcionales (1.085 €) que equipa nuestra unidad y que ponen la guinda a un coche bastante resultón, con cierta apariencia aventurera gracias a las molduras de los pasos de rueda y un tamaño de llantas que lo hacen parecer más alto. Pero, por favor, no vayáis a pensar que este A1 tiene aspiraciones fuera del asfalto.

Interior: una muy buena calidad de acabados que hay que pagar

Abrir la puerta y entrar al interior del Audi A1, sin necesidad de sacar la llave gracias al sistema de llave confort (835 euros junto a la alarma antirrobo), significa descubrir un habitáculo de buena calidad, superior a lo que cabría esperar en un coche de este segmento. Después vemos la insignia de los cuatro aros en el volante y, sobre todo, lo que cuesta nuestra unidad y todo empieza a cobrar una lógica distinta: este A1 está obligado a ser el mejor de su categoría. ¿Lo es realmente?

Desde la posición de conducción de nuestra unidad me gusta lo que veo: la tapicería de cuero y Alcantara no sólo se limita a los asientos, sino que el tejido aterciopelado se extiende también a los reposabrazos de las puertas. Además, los asientos deportivos opcionales son comodísimos (lo mismo opinaron varias personas que se subieron al coche durante el trascurso de la prueba) y el espacio en las plazas delanteras es bueno en todas las cotas, algo que no se puede decir de las traseras. En esas sólo pueden viajar cómodamente dos personas porque la anchura no da para más; el espacio para las rodillas es justo (pero correcto en un coche de este tamaño) y para alguien con mi altura (1,83 m) sobran apenas un par de centímetros hasta el techo.

El habitáculo tiene -y transmite- una calidad muy alta; el espacio en las plazas delanteras es bueno, pero bastante justo detrás

Más allá de la simple vista, toqueteando todo descubrimos que la parte superior del salpicadero está cubierta por un plástico acolchado que llega hasta media altura, justo por encima del climatizador, algo difícil de encontrar en otros modelos de este segmento.

En el climatizador, los plásticos circundantes ya son duros aunque de buena calidad, y regular los parámetros de la climatización es una maravilla tanto por cómo se sienten los botones al tacto (de aluminio y un acabado sobresaliente) cómo por la forma de funcionar del sistema, de lo más sencilla, sin complicaciones innecesarias.

Seguimos manoseando el interior y me reafirmo en que todo tiene una calidad soberbia para ser un coche pequeño, y sólo buena si tenemos presente –una vez más- su precio. Los botones de plástico del climatizador o el sistema multimedia, por ejemplo, tienen una sensación al tacto dentro de la media (tirando al alza) del segmento; se nota buena calidad pero no los considero mejores que los del actual KIA Rio, por ejemplo. Después de un rato toqueteando quiero vaciarme los bolsillos y encuentro huecos para dejar el móvil, las llaves, la cartera… Incluso una botella de medio litro encaja idealmente en cada puerta. Perfecto.

En las partes bajas encontramos plásticos duros por donde miremos, pero los ajustes son dignos de un Audi: forzando un poco el asidero de las puertas, los reposavasos de la consola o las molduras del hueco portaobjetos de las puertas, la holgura es mínima y los crujidos inexistentes. Sobresaliente en este apartado. Estamos en una cabina que mima a sus ocupantes con una calidad de materiales y acabados. ¿Es el mejor del segmento en este apartado? Si no lo es, lo parece. Eso sí, un recordatorio: nuestra unidad va hasta arriba de extras, y eso hace mucho en la calidad percibida.

Sistema multimedia: un MMI plus que cumple, pero que pide un relevo

La ergonomía, tanto del puesto de conducción como de todos los mandos, es propia de Audi: de lo mejor entre la competencia. Sin embargo, y aunque su interior está muy bien resuelto, hay detalles que empiezan a achacar el paso del tiempo. El que peor lo lleva es el sistema de infoentretenimiento, algo cada día más importante para el cliente en un mundo cada vez más conectado, cuya interfaz y resolución de la pantalla (de 6,5 pulgadas) se notan ya con unos añitos encima y no están a altura de las más modernas.

Que el MMI plus tenga ya unos añitos encima es inconveniente y ventaja a la vez. Tiene multitud de soluciones y cumple con su función

Ese ligero desfase temporal es precisamente lo que le hace equipar algunas soluciones que van desapareciendo en modelos más nuevos, pero que hacen del MMI plus un sistema muy completo: lector de DVDs, dos lectores de tarjetas SDHC o el disco duro (20 GB) para almacenar nuestra música vienen incluidos en el mismo paquete que el navegador GPS, que a pesar de no ser el más moderno tiene modelos de ciudad en 3D. En la pantalla del navegador se muestra una información bastante completa, pero el mapa a veces se mueve con lentitud y si hay varias salidas muy seguidas puede provocar que te confundas con facilidad y acabes tomando la incorrecta. Esto último y acostumbrarse a navegar entre los menús del sistema con el pulsador giratorio del centro son los puntos negativos de un sistema que cumple, pero que pide un relevo para estar a la altura de los mejores. Eso sí, nuestra unidad carecía de puerto USB en pro de una clavija iPhone (hay que elegir entre una de las dos opciones).

Conducción y dinámica: urbanita por vocación, polivalente por convicción

Por su tamaño, por el espacio en las plazas traseras y por la capacidad de su maletero (270 litros), el A1 Sportback no es evidentemente un coche para viajar con toda la familia y sus respectivas maletas. Sin embargo, no hay que concebirlo como coche exclusivamente urbanita porque se desenvuelve bien en cualquier circunstancia, especialmente con el motor 1.6 TDI de 116 CV que hemos probado (la opción diésel más potente de la gama y sólo por detrás del 1.4 TFSI de 125 CV). Este bloque es mucho más refinado que aquellos 1.9 TDI que tenía Audi hasta hace no tanto, y en condiciones normales escucharemos la rodadura o el aire más que el motor. O ni siquiera eso, pues el equipo de audio BOSE® con 14 altavoces y 465 W de potencia (815 euros) es una delicia. Sea como fuere, el motor solamente sólo se nota áspero al arrancar en frío, y ni siquiera así transmite malas sensaciones al interior.

Este 1.6 TDI de 116 CV responde bien y mueve al A1 Sportback con mucha solvencia en cualquier circunstancia

Con 250 Nm de par disponibles entre las 1.500 y las 3.000 rpm, este 1.6 TDI responde bien cuando se lo solicitamos, aunque hace falta superar la barrera de las 1600-1700 rpm para que empiece a entregar todo su potencial. En cualquier caso, este motor mueve al A1 Sportback con solvencia en cualquier circunstancia, y esto incluye adelantamientos rápidos en carretera secundaria o afrontar una pendiente pronunciada (algo que a veces puede ser frustrante en coches pequeños justitos de potencia).

La respuesta del motor la podemos variar mediante el Audi drive select, pudiendo elegir entre Auto (modo por defecto, el mejor para un uso cotidiano), Dynamic (apura más los cambios de marcha, ideal para una conducción espirituosa) y Efficiency, enfocado a ahorrar combustible. Con el modo Efficiency se reduce la potencia del aire acondicionado, la gestión del cambio S tronic de doble embrague se optimiza para ir circulando siempre en la marcha más larga posible, y la respuesta del motor se adormece. Si bien se nota en la reducción del consumo, no lo recomiendo si de vez en cuando aceleramos con alegría: entre pisar el acelerador y la señal de respuesta (potencia), el sistema se toma un tiempo demasiado prolongado.

El buen rendimiento del motor también tiene que ver con el buen aprovechamiento que hace de él la caja de cambios. Este S tronic de siete velocidades funciona muy suave cuando circulamos en Auto o Dynamic (este último se selecciona automáticamente cuando ponemos la palanca en posición S), con unas subidas de marcha muy rápidas (las reducciones no tanto) y apenas perceptibles. Sin embargo tiene dos peros importantes. Por un lado, en el modo de conducción Efficiency los cambios de marcha son más bruscos; no sólo eso, sino que cuando soltamos el acelerador y circulamos a vela –desacopla la transmisión del motor–, al volver a acelerar y engranar una marcha el proceso no es todo lo suave que debería.

El cambio S tronic de doble embrague funciona rápida y suavemente en modo automático, pero la gestión electrónica en manual es muy mejorable

Por otra parte, la gestión del cambio en su modo manual es muy mejorable, sobre todo en las reducciones. Nuestra unidad equipaba levas en el volante (aunque se puede cambiar manualmente con la palanca), y como muchos otros coches racionales, sin aspiraciones deportivas, en modo manual la caja acaba subiendo de marcha si no lo hacemos nosotros tras un tiempo con rpm altas. Que el A1 Sportback haga esto mismo es normal; sin embargo, en las reducciones, y especialmente en el modo Efficiency, este S-tronic tiene su mayor carencia: cuando reducimos velocidad soltando el acelerador, el cambio no sabe leer bien la situación y baja demasiado pronto una velocidad en el mejor de los casos; otras veces provoca la reducción de dos marchas de golpe si precisamente coincide con tu toque a la leva. Unas levas, por cierto, que no siempre obedecen con la mayor de las rapideces. En resumen: el modo manual es muy poco manual y, aun dejándole con la última palabra a la hora de cambiar, Audi debería hacerlo un poco más permisivo.

Así las cosas, lo mejor es confiar en el modo automático y dejar que el S tronic haga su trabajo sin intervención nuestra. De esa forma, este cambio es realmente una gozada y nos hace olvidar la alternativa de la caja manual de seis velocidades.

¿Qué tal se comporta dinámicamente? Este Audi A1 Sportback utiliza la plataforma PQ25 del Grupo VAG, que estrenó el SEAT Ibiza de cuarta generación, y que también empleaba el Polo de la generación anterior y el Skoda Fabia. En entornos urbanos y a bajas velocidades el coche se desenvuelve como pez en el agua gracias a sus reducidas dimensiones y a una dirección que tiene una asistencia notable sin pecar de excesiva. La suspensión deportiva opcional de nuestra unidad (235 euros), equipamiento obligatorio si elegimos estas llantas, es más firme que la de serie pero en ningún caso es incómoda. Badenes y baches no son plato de gusto principalmente por el bajo perfil de los neumáticos, pero los muelles no llegan a ser tan secos como en un MINI Cooper de serie.

Un peso contenido (y bien repartido) y la suspensión deportiva -algo más firme- hacen del A1 Sportback un coche muy válido dinámicamente

La dirección tiene asistencia variable con la velocidad y adquiere resistencia al giro cuando circulamos por carretera, pero sigue siendo blandita. El A1 Sportback no es un coche hecho para salir a divertirse tomando curvas, pero tampoco está hecho para eso. La dirección filtra absolutamente todo y tampoco es precisamente rápida ejecutando nuestras órdenes. Sin embargo, el coche cumple dinámicamente. Se me podría achacar que lo siguiente es una perogrullada, pero es lo que ocurre con el A1 Sportback: si vas un poco pasado antes de la curva, subvirará –moderadamente, siempre mantiene la compostura-, pero en condiciones normales su contenido peso (1.275 kg), un reparto de pesos bastante conseguido para un tracción delantera y la suspensión deportiva algo más firme hacen de este A1 un coche muy válido dinámicamente para el usuario medio. ¿Ágil? Ágil es el Peugeot 208 GTI by PSP.

La suspensión intenta por todos los medios filtrar lo que va afrontando pero con firme bacheado la física se acaba imponiendo, llegando al interior algunas vibraciones mecánicas más de las que cabría esperar con otro esquema llantas/suspensión. Esto deja a este A1 con cierta desventaja respecto a algunos modelos de la competencia, no todos, si bien sigue siendo cómodo para viajar. Aquí tienen mucho que decir también los asientos, sobresalientemente confortables (y con buen agarre), y con los que tras recorrer 600 km de autovía y carretera secundaria con una sola parada a boxes (ya me entendéis), mi espalda no tenía nada de lo que resentirse.

La suspensión deportiva es la mejor opción de las tres posibles si te gusta salir a tomar curvas pero quieres mantener buen equilibrio dinámica/confort

En definitiva, la opción de la suspensión deportiva es la mejor de las tres posibles si te gusta salir de vez en cuando a tomar curvas pero quieres mantener buen equilibrio dinámica/confort. Con buen asfalto, el A1 Sportback recompensa al conductor con una rodadura firme, compacta y con buen aplomo. En este último sentido, la diferencia con su hermano A3 es abismal pero desde luego es más por mérito del hermano mayor que por demérito del A1.

Para acabar este apartado, mencionar dos puntos: el consumo de combustible y la circulación de noche. El sistema de alumbrado con xenón es potente y tiene una luz bastante blanca que ayuda a que la vista se fatigue menos. No tan ideal es el funcionamiento del sistema Smart beam con cambio automático de cortas a largas (y viceversa), que debería tardar menos en cambiar a cortas (más aún con los xenón, que deslumbran fácilmente debido a su potencia). Un detalle curioso es que a veces cambia a cortas, sin venir coches de frente, cuando refleja luz de algunas señales; algo bueno cuando se trata de carteles grandes (que reflejan mucho) pero no tanto con las señales indicando la dirección de la curva.

En cuanto a consumos, nuestro Audi A1 Sportback 1.6 TDI acabó nuestra prueba con una media global de 6.0 litros/100 km. Esto incluye todo tipo de situaciones, incluyendo circulación urbana en frío o conducción deportiva en dos puertos de montaña. En las mediciones parciales que hicimos, por autovía se conformó con 5,6 litros/100 km. Por ciudad, el frío de pleno diciembre obligaba a usar la calefacción y al motor le costaba coger su temperatura de eficiencia óptima. En estas circunstancias, era normal ver consumos en la frontera de los 7 litros/100 km (6,8-6,9), si bien es fácil rondar los 5 litros/100 km, e incluso bajar, conduciendo sosegadamente y con el motor en su temperatura óptima.

Conclusiones: ¿merece la pena por lo que cuesta este A1 Sportback?

Tras una intensa semana con el A1 Sportback 1.6 TDI, tengo claras ciertas ideas y otras están algo más difusas. Tengo claro que es un coche ideal para ciudad y muy válido en cualquier circunstancia en carretera, especialmente con este 1.6 TDI. Tan claro como que hoy en día equipamientos como el control de crucero debería venir de serie en un coche así (cuesta 235 euros y el nuestro no lo llevaba ni como opción).

La gama del Audi A1 Sportback arranca en 18.950 euros, un precio superior a todos los modelos de este tamaño excepto el MINI Cooper D. ¿Es caro? Depende de lo que valore cada cliente o clienta: el A1 Sportback no es de los más amplios de su categoría pero, al otro lado de la balanza, Audi lo recompensa con una calidad de acabados y materiales que están un escalón (muy) por encima de lo que se suele ver en este segmento.

Sin embargo no tengo claro que sea posible justificar lo que cuesta nuestra unidad.  pero una larga lista de opciones (llantas de 18 pulgadas, MMI plus, Audi parking system plus, techo panorámico retráctil, tapicería de Alcantara y cuero, faros xenón, asistente de luces de carretera “smart beam”, climatizador automático, entrada y arranque sin llave, alarma…) hacen de nuestro A1 Sportback Active Kit 1.6 TDI S tronic un coche muy resultón, sí, pero muy, muy caro.

Concretamente 37.475 euros que, insisto, se me hacen difíciles de justificar en un coche de este tamaño. Por esa cantidad puedes comprar un compacto generalista del segmento C completamente equipado y con buen motor, o un S1 de tres puertas y 231 CV. También una berlina grande o un SUV, aunque estos no creo que entren en la ecuación de quien se plantea un Audi A1. Sólo el perfil de cada cliente determinará si merece la pena desembolsar tal cantidad en busca de ese plus en la calidad de acabados, o si por el contrario se conforma con una opción más asequible.

Sobre el Autor

Diego Gutiérrez

Aprendí a leer con los nombres de los coches que veía por la calle. A los 6 días de sacarme el carné, rompí un diésel atmosférico. Disfruto conduciendo cualquier cosa con motor y ruedas y en mis ratos libres estudio cosas ingenieriles.

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