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Las carreras legendarias de Ayrton Senna (II)

Tras la la primera parte de las carreras legendarias de Senna, hoy os traemos esta segunda edición en la que recordamos el resto de sus hazañas sobre el asfalto. Sin duda, la mejor manera de recordar a esta leyenda del automovilismo. Quién sabe hasta dónde hubiera llegado de no haber perdido la vida en el aquel Gran Premio de San Marino de 1994 tan duro de olvidar.

Gran Premio de Japón de 1990

Ojo por ojo…

Suzuka, Senna y Prost. Por tercera vez consecutiva ambos pilotos, con Prost ahora en la Scuderia Ferrari, llegaban de nuevo al circuito nipón con opciones de ganar el campeonato y con lo ocurrido el año anterior muy presente. Ya los líos y la tensión comenzaron antes de la sesión de clasificación. La FIA introdujo en ese gran premio la novedad de mover la primera posición de la parrilla de salida del lado izquierdo al derecho, que a pesar de contar con el interior de cara la la primera curva, estaba sucio y sin goma. El piloto de Mclaren, que había logrado su novena pole de la temporada, reclamó para que se volviera a la configuración de salida del año anterior. En un principio la FIA dio marcha atrás y atendió la reclamación de Senna, pero más tarde, Jean-Marie Balestre (presidente de la FIA) decidió revocar la decisión y mantener el nuevo orden de la parrilla. La polémica estaba servida de nuevo. Perplejo ante estos hechos, Senna advirtió muy enfadado, que si perdía la primera posición, no cedería el interior de la primera curva. Lo que pasó al día siguiente ya lo conocemos todos y lo hemos visto muchas veces. Se apagó el semáforo y el Ferrari de Prost salió mejor, Senna y su Mclaren se pususieron detrás recuperando algunos metros gracias al rebufo. El brasileño se tiró de nuevo al interior e hizo lo que advirtió que haría, no ceder ese espacio. Instantes después ambos coches se encontraban destrozados y fuera de la pista. Con aquella maniobra, catalogada por Prost de “repugante”, Senna se vengó por lo ocurrido un año antes y logró su segundo campeonato de pilotos. Claramente el duelo entre estos dos pilotos siempre estuvo más allá de la pista.

Gran Premio de Brasil de 1991

 Exhausto pero, por fin, había ganado en casa

A pesar de su extenso palmarés, Senna todavía tenía algo pendiente: ganar en casa. La suerte no le había sonreído nunca en Interlagos. Tan sólo había logrado puntuar en dos ocasiones tras su debut en F1 en 1984, pero eso iba a cambiar. Llegó a Sao Paulo con la motivación por las nubes, tras haber ganado en Estados Unidos, y en la clasificación dejó claras sus intenciones imponiéndose a sus rivales consiguiendo su pole número 54. Pero ganar ante su público no iba a ser nada, nada sencillo. En la salida Senna no falló, sin embargo, Nigel Mansell no se dio por vencido y comenzó a recortar la distancia vuelta a vuelta. Pero un mal pit stop y un posterior pinchazo le hicieron perder el terreno que había ganado. Justo en ese momento, a once vueltas del final, la caja de cambios de Senna comenzó a fallar. Sin la cuarta velocidad y con Mansell haciendo vuelta rápida tras vuelta rápida, el piloto brasileño se temía lo peor. Aún así, la suerte le sonrió y un inesperado trompo del piloto británico con rotura de la transmisión incluida le dieron un pequeño respiro a Senna y su maltrecho Mclaren. Aunque no podía relajarse, Riccardo Patrese a bordo de su Williams, tomaba la segunda posición recuperándole tiempo a marchas forzadas. A dos vueltas para ver la bandera a cuadros, la transmisión de Senna dice basta y se queda sólo con tres marchas operativas: primera, segunda y sexta. Pero no se iba a rendir y menos antes su público. Comenzó a rezar y a conducir llevando a cabo un esfuerzo físico y mental casi sobrehumanos. Finalmente logró ver la bandera a cuadros tras una carrera que lo había llevado a los límites de su fortaleza humana. Tuvo que salir del coche con ayuda, con espasmos musculares en cuello y hombros y sufriendo un tremendo dolor. Aquella fue su victoria más heroica, recordada por sus lágrimas en un podio en el que no le quedaban fuerzas ni para levantar el trofeo.

Gran Premio de Mónaco de 1992

La carrera en la que Senna se convirtió en un muro

En 1992 el Mclaren-Honda del piloto brasileño se encontraba por debajo del rendimiento de los Williams-Renault de Mansell y Riccardo Pratrese. Los monoplazas de Sir Frank habían ganado todas las carreras de la temporada, pero Senna era el rey de Mónaco y lo iba a demostrar de nuevo. Tras la clasificación, la primera línea fue para los Williams con Mansell en la pole. Senna saldría tercero, cuarto Jean Alesi a bordo de un Ferrari de rendimiento muy pobre y quinto el otro Mclaren con Gerhard Berger a los mandos. En la salida Senna mostró su calidad colocándose en segunda posición por delante de Patrese, sin embargo, Mansell echó a volar desde el primer momento por las calles del Principado. La carrera estuvo plagada de incidentes y abandonos, uno de ellos casi le cuesta la carrera a Senna. En la vuelta 60 Michele Alboreto trompeó justo delante de él, teniendo que realizar una maniobra evasiva que le costó un preciado tiempo. A esas alturas de la carrera Senna lo daba ya todo por perdido, pero no era así. Poco después una tuerca que estaba floja obliga a Mansell a pasar por la calle de boxes, con tan mala suerte de que la parada para solucionar el problema se alargó más de lo esperado. El británico se reincorporó segundo por detrás de Senna con neumáticos nuevos, el depósito casi vacío y rondando dos segundos más rápidos que su rival. Las tres últimas vueltas fueron un ataque continuo de Mansell. Parecía que fueran un único coche. La distancia del morro del Williams a la caja de cambios del Mclaren en ocasiones era de solamente centímetros. Tres vueltas interminables a un nivel de conducción altísimo, algo increíble. Senna logró defenderse y ganar así su quinta victoria en Mónaco, tras él cruzó la meta un Nigell Mansell agotado que apenas se sujetaba en pie por sí mismo debido al gran esfuerzo de conducir a tan alto nivel durante tantas vueltas, sin duda, una de las carreras que pasaran a la historia de este deporte.

Nota: El vídeo al ser propiedad de la F1 debe visualizarse en YouTube, sentimos las molestias.

Gran Premio de Europa de 1993

Senna seguía siendo el maestro bajo la lluvia

1993 no fue el mejor año de Mclaren. Honda dejó la F1 al terminar la temporada anterior y la escudería británica se vio obligada a recurrir a los motores V8 de Cosworth, muy por debajo en prestaciones a los Renault V10 y Ferrari V12. Ante esta situación, Senna llegó al acuerdo con la escudería de que firmaría un contrato por carrera, algo que a Ron Dennis no le hizo ni pizca de gracia pero no podía arriesgarse a perder al piloto brasileño. Tras lograr un segundo puesto en Sudáfrica y una victoria en Brasil, favorecida por la lluvia y el abandono de Prost, Senna llegaba a Inglaterra para disputar la cuarta edición del Gran Premio de Europa. La clasificación fue monopolizada por los Williams, tercero saldría Schumacher con el Benetton y cuarto Senna con el Mclaren. Pero como en F1 todo puede ocurrir, el día de la carrera diluvió. Gracias a estas condiciones, Senna nos deleitó con una primera vuelta y una carrera espectaculares. El inicio de la prueba se ve marcado por una lenta salida de Schumacher. Senna se protege, pero al llegar a la primera curva, el Sauber de Wendlinger aparece de la nada y se coloca tercero. Es a partir de esa curva cuando Senna hace gala de su calidad tras el volante y comienza adelantar rivales, uno tras otros, haciendo que parezca fácil. El brasileño antes de volver a pasar por la línea de meta ya rueda primero. Fue un Gran Premio de Europa que tuvo de todo. La lluvia iba y venía cada cierto tiempo, lo que dejó anécdotas como las siete paradas de Alain Prost para cambiar neumáticos o la única vuelta rápida completada por el pit lane, logro conseguido por Senna debido a que la entrada al mismo acortaba recorrido y al ver que sus mecánicos no estaban preparados continuó sin detenerse. Esta carrera loca finalizó con Senna en primera posición, Hill segundo y Prost tercero.

Nota: El vídeo al ser propiedad de la F1 debe visualizarse en YouTube, sentimos las molestias.

Bonus: Vuelta al circuito de Mónaco 

Desde su debut en 1984, Senna demostró que Mónaco era uno de sus trazados estrella. Con dos podios (1984, su primera participación y 1986), seis victorias (1987, 1988, 1990, 1992 y 1993) y solamente dos abandonos (1985 y 1988), a Ayrton Senna podríamos calificarlo como el Rey de Mónaco. Nadie ha logrado superar su número de victorias. Lo único que no posee el brasileño es la vuelta rápida, que la logró Schumacher en 2004. Por ello, y como final a este homenaje, os invitamos a que disfrutéis de una a bordo del Mclaren MP4/5 durante la clasificación del Gran Premio de Mónaco de 1989.

Sobre el Autor

Álvaro Pereda Aguilar

Vivo y estudio el doble Grado en Ingeniería Eléctrica y Mecánica en Sevilla. Soy un apasionado de los coches, desde siempre, y aspiro a pilotar aviones comerciales algún día, ya que ambas cosas no son incompatibles. Siempre leyendo las últimas noticias del mundo del automóvil y preparado para contártelas.

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