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El F-Type y su repercusión en los sistemas de escape, o cómo hirió a sus rivales a base de carácter

En Planeta del Motor somos muy fans de todos aquellos coches que al arrancarlos despiden una melodía característica, que los define como deportivos, o que simplemente les caracteriza

Al principio de nuestra existencia dediqué unas líneas a la tendencia de exagerar el sonido del motor, mediante un par de métodos, con tal de ensalzar las sensaciones dinámicas para aquellos que nos gusta conducir de manera espirituosa, y puse como ejemplo (para bien) al Jaguar F-Type. Y lo cierto es que ya ha pasado un tiempo desde que el F-Type llegase al mercado, y con ello hemos podido hacer una breve lectura de cómo han repercutido sus sistemas de escape en sus competidores.

Sin duda alguna, el F-Type ha supuesto un punto de inflexión en el desarrollo de los sistemas de escape del siglo XXI

El Jaguar F-Type llegó al mercado con muy buenas bazas, que supusieron abrir la batalla en un segmento en el que aún no había apostado nadie contra el Porsche 911. Una estética agresiva a la par que sutil, con toques retro que rememoran al mítico Jaguar E-Type, una oferta de motores con carácter y un sonido embriagador en cualquiera de estas versiones hicieron que el F-Type ocupara rápidamente un puesto que llevaba vacante desde que el clásico E-Type abandonara el mercado allá por mediados de los 70.

Y es este sonido el que hirió a los demás contendientes que aún estaban por llegar. El F-Type suena muy, muy bien. En cualquiera de los V6 y especialmente bien en los V8 R y SVR. Un sonido que en los V6 es más fino y lineal y que en los V8 surge un regurgitar con cierto aire americano, muy a lo muscle car. La fiesta viene cuando pisas a fondo el pedal del gas, y surge un ruido tan bueno como en cualquier V6 o V8 de cualquier otro deportivo. Pero es al levantar el pie del acelerador cuando vienen los cracks, pops y demás petardeos provenientes de las válvulas de escape. Estas válvulas han hecho mucho daño.

Y no ha sido casualidad este sonido. Los ingenieros de Jaguar-Land Rover han probado en total más de 100 diseños de escape distintos antes de llegar a las melodías de escape definitivas en cada uno de los modelos. Tenían claro que el F-Type no sólo debía sonar bien, sino también que esto fuera una seña de identidad.

Mercedes-amg-gts

Después del inglés ha llegado un tal Mercedes-AMG GT a la categoría, una flecha directa al corazón del 911 y el F-Type. El sucesor espiritual del SLS iba a perder carácter a causa del cambio de motor; pasaría a montar un V8, 4.0 turboalimentado en lugar del ya veterano y laureado V8 de 6.3 litros atmosférico. Algo tenían que hacer los ingenieros de Affalterbach, por lo que tuvieron que acudir a un sistema de escape repleto de petardeos y un gorgoteo también muy americano, buscando estar lo más cerca posible del SLS, pero también queriendo hacer daño al F-Type.

Ya con unos F-Type y AMG-GT en plena pelea, el Porsche 911 con sus motores atmosféricos de seis cilindros estaba pendiente de una renovación, con la que llegarían, al igual que al AMG-GT, los motores turboalimentados y con ellos la pérdida de carácter en el sonido. ¿La solución? Pues hasta el mismo 911 ha tenido que recurrir a estos petardeos en su sistema de escape deportivo para dotar de un mínimo de personalidad al sonido del mítico deportivo de Stuttgart.

Aún está por llegar un contendiente más a esta categoría, de manos que ni más ni menos que del grupo FCA, en forma de Maserati Alfieri o Alfa Romeo 6C, esta semana abriremos el debate. ¿Recurrirán los italianos al petardeo de los escapes? Si el motor es el mismo de origen Ferrari que se encarga de dar vida al Giulia QV, tenemos que agradecer que no ha sido el camino a seguir.

No sólo los grandes GT deportivos han caído

Al afirmar que el F-Type ha supuesto un punto de inflexión en el desarrollo de los sistemas de escape del siglo XXI no nos referimos únicamente a la categoría en la que nos encontramos al deportivo inglés. Coches tan dispares como un Lamborghini Huracán un un Mercedes-AMG A45 han sucumbido al encanto de los petardeos. Sí, todo un Lamborghini con un motor de diez cilindros y 5.2 litros (¡!) ha recurrido a las válvulas de escape para tener más caracter. En nuestra opinión falta no le hacía.

 

Sobre el Autor

Álex González

Ya de chico todo el mundo sabía que de regalarme algo, tenía que ser relacionado con coches. Y unos veinte años más tarde la cosa no ha cambiado. Siempre a la última en actualidad del motor y las nuevas tecnologías que lo rodean.

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