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Historias del Grupo B: óxido nitroso a través del chasis tubular y otras teorías turbias sobre la muerte de Toivonen y Cresto

Supongo que si estás por aquí has visto la película de Senna al menos una vez, si no, te recomiendo encarecidamente que la veas. En ella se puede ver perfectamente el carácter arrogante de Jean-Marie Balestre, el que fue durante muchos años presidente de la FISA (Fédération Internationale du Sport Automobile). Balestre protagonizó muchas actuaciones polémicas durante el mandato del automovilismo mundial, algunas de las cuales cambiarían para siempre el devenir de la historia. Una de ellas tuvo lugar en mayo del 86, en el Tour de Corse, ¿me seguís?

Los pilotos del Grupo B son unos cobardes

¿Qué? No era la primera vez que Balestre hacía semejante afirmación, totalmente inapropiada, y más tratándose de los rallies de los años 80. El Grupo B supuso una época en la que hacía falta un sentimiento mucho más grande que el valor para enfrentarse a un tramo. Las máquinas que conformaban la parrilla no eran aptas para cualquier piloto, ni para cualquier ser humano. Tras la tragedia del Rally de Portugal de 1986, el presidente de la FISA declaró que los pilotos que se negaron a correr carecían de valentía y por tanto estaban ensuciando al deporte. Balestre además amenazó con retirar las licencias de los pilotos que se negasen a correr en otras ocasiones.

Lo del público en aquella época era algo demencial. Sobre todo en el país vecino, donde algunas imágenes de los aficionados invadiendo los tramos son aún difíciles de creer. El control los espectadores debía ser algo prácticamente imposible -lo sigue siendo ahora, incluso con un completo control- y Balestre prefería arremeter contra los pilotos antes que presionar a los organizadores para modificar rallies o tramos. El accidente de Joaquim Santos en aquel Rally de Portugal a lomos de un Ford RS200 fue, y según todos los pilotos, debido a sus intentos de esquivar al inconsciente publico apostado en la trazada a la espera de los coches. Es fácil ver hoy día fotos de cómo los pilotos debían de pilotar entre autenticas mareas de personas. Este público era un claro handicap más a las sumamente complicadas exigencias del Grupo B. Era como un añadido con el que tenían que contar los pilotos y copilotos en cada rally, con la correspondiente precisión de concentración. En cualquier caso, lo que ahora puede parecer una enajenación, y más para gente no aficionada a la competición, antes era algo normal. Algo que acompañaba a la locura que también desprendían las marcas, y a la falta de seguridad. Si los fabricantes fabricaban con materiales compuestos inflamables depósitos de combustible, ¿iban a presenciar los espectadores unas pruebas con una consciencia total? Todo pertenece a una época dorada del automovilismo y que no podemos condenar, la seguridad estaba en otro plano. Ahora es incluso bonito ver como aquellos forofos combinaban sus huidas y recortes con el danzar de las bestias.

El peligro del Grupo B no solo era a causa de la desmesurada potencia y el uso de materiales compuestos, también lo era del público inconsciente de aquella época

De igual modo que pasó en Portugal, muchos pilotos pidieron la modificación del Rally de Córcega y la negativa de Balestre volvió a brillar. Se pidió, antes de iniciar el rally, la anulación de algunos tramos o la supresión de los recorridos que pasaban por lugares poblados, pero Balestre dijo que no y alego que la mayoría de los equipos estaban dispuestos a correr. Por lo que los pilotos debían lidiar de nuevo con un público casi igual de inconsciente que el luso.

Tramo 18

Que hubiese que correr sí o sí era una presión sobre los pilotos, la obligación no solo la imponía la FISA sino también los diferentes equipos. Henri Toivonen padecía de la locura que acompañaba a los pilotos y copilotos de esta época, pero era una persona que valoraba el peligro.

“Este rally es una locura, aunque por el momento todo está yendo bien. Si hay algún problema, estoy muerto”

Toivonen sabía de la peligrosidad del Tour de Corse y de sus tramos, del público instalado a las orillas de las trazadas, pero no podía renunciar al rally. Cesare Fiorio, el director deportivo del equipo, era muy exigente. Toivonen se retiró de aquel fatídico Rally de Portugal y recibió una carta del equipo Martini Lancia en un tono para nada amigable. El equipo, tal y como dictaba la carta, consideraba a Henri como un empleado más, cuyo deber era pilotar, cumplir las órdenes de equipo y ganar. En la misma se le avisaba de que si esto volvía a repetirse Lancia emprendería medidas contra él y su salario. Sin duda esta reprimenda y amenaza condicionó mucho el comportamiento y el estado de ánimo del finés, que seguro se vio sometido a un estado de estrés nada recomendado frente a un rally de estas características.

A la dificultad del Tour de Corse, al publico y al estrés de Toivonen hay que añadir su estado físico. Durante aquel fin de semana el malestar del piloto era muy alto. Mostraba un estado febril y se estaba medicando.

A pesar de esto, el as del Grupo B acababa la primera jornada como líder, con casi dos minutos sobre Bruno Saby. Bruno era su máximo rival aquel fin de semana de mayo y Henri no iba a dejar que él y su Peugeot 205 Turbo 16 se hiciesen con la victoria. Al día siguiente Henri y Sergio Cresto llegaban al inicio del tramo Corte – Taverna con una ventaja de 2′ 45” sobre Saby. La victoria de Lancia era el resultado esperado, pero Toivonen se salía en una curva a izquierdas en el kilómetro 7 de la decimoctava etapa. El Lancia Delta S4 se precipitaba por una desnivel de 5 metros, impactaba con unos árboles y estallaba en llamas.

Fiebre, tolueno, un testamento el día antes del rally…

El primer factor que se considera causante de la muerte del piloto y el copiloto es el humano, aunque en este caso condicionado a lo que hemos explicado líneas arriba. En las pocas fotos y vídeos a las que hay acceso de puede ver a un Toivonen afectado por su estado de salud. Se le ve resfriado y con lo que parece una gripe. El piloto se estaba medicando para paliar estos síntomas, ambas cosas pueden ser un claro factor causante del accidente. En una prueba en la que se requiere una concentración de niveles casi sobre humanos, un simple catarro puede ser un problema muy grande. Hay quienes dicen que la salida en aquella curva pudo darse a causa de un despiste provocado por un estornudo, aunque yo pienso que en tal situación de descarga de adrenalina es complicado que se de un estornudo. En cualquier caso, el malestar y los efectos secundarios de los medicamentos sí que pudieron ser un factor que provocase una pérdida sustancial de la concentración del finlandés. Además, su S4 llevaba slicks, y una leve llovizna empezó a mojar el tramo un poco antes. Esto último hacía que se requiriese una concentración mayor, si cabe.

Henri Toivonen se enfrentó al rally en un estado de salud pésimo, pero con una motivación extraordinaria

Toivonen estaba tan mermado que llega incluso a subirse a otro coche en el parque cerrado. Los mecánicos tenía que avisar a Henri de que se estaba abrochando los arneses del Lancia de Markku Alén y no del suyo. ¿Por qué siguió corriendo entonces? Pues además de la presión latente del equipo italiano, Henri estaba a rebosar de motivación y quería ganar a toda costa a Saby.

A esta teoría sobre su estado de salud se suma otra menos probable sobre un posible tipo de epilepsia. Durante el Rally de Costa Smeralda de 1985 Toivonen y su copiloto, Juha Piironen, sufrieron un accidente. Toivonen no reaccionó ante una curva cantada con suficiente antelación por Piironen. El piloto reconoció, tras el accidente, que había escuchado perfectamente la nota de su compañero… Sin embargo, esto nunca fue probado y aunque Toivonen podría haberlo ocultado en el caso de ser verdad, parece poco probable.

Lo que sí puede ser una teoría más soportable es que el piloto sufriese una pérdida repentina de conocimiento justo en el giro de aquel tramo de Córcega. En el accidente de la supuesta epilepsia, Toivonen se lesionó gravemente la espalda, lesión que le producía mareos tiempo después. Fue Malcom Wilson quien declaró años después en una entrevista a ‘Motorsport News’ lo de los desmayos momentáneos, y que Henri no dijo nada para no perder su volante en Lancia. Esta teoría podría explicar el porqué no se hallaron marcas de frenada en el lugar del accidente, algo que siempre ha inquietado. Aunque esta ausencia de marcas de frenada y una posible pérdida de conocimiento puede ser explicada con otra teoría que veremos unas líneas más abajo.

En 1985 Henri Toivonen sufre un accidente que casi lo deja paralítico, con secuelas y debe apartarse un tiempo de la competición

El accidente también pudo deberse a una error de Sergio Cresto. Aunque cualquier copiloto, por muy experimentado que sea, puede fallar al cantar una curva, en un rally tan complicado como era el de Corse la inexperiencia de Cresto podía pasar factura. Pauli Toivonen contaba como su hijo le contaba lo complicado que era hacer unas notas correctas en el Rally de Corse, y que esperaba que su copiloto no cometiese ningún error. Pauli en ningún momento culpa a Sergio Cresto del accidente, pero puede ser otra teoría que explique la inexistencia de marcas en la curva del tramo 18. Algo que me produce escalofríos es lo que cuenta de la noche antes del inicio del rally. Sergio Cresto redacto de su puño y letra un testamento, donde supuestamente expresaba su miedo a morir en un accidente. Este miedo pudo estar motivado por el hecho de que justo un año antes, en ese mismo rally, había sufrido un accidente otro Lancia de dorsal 4, en el que murió el piloto Attilio Bettega.

Teniendo en cuenta el mal estado físico de Toivonen, se pueden seguir añadiendo otras teorías que circulan por libros o Internet. El accidente pudo ser debido a factores mecánicos. Evidentemente, el alto potencial del Lancia Delta S4 fue determinante en el suceso; era un chasis nervioso y sin bien no era el coche más potente de la parrilla gozaba de una potencia difícilmente digerible. Además, el hecho de usar materiales compuestos muy inflamables, incluso para la fabricación de los depósitos de gasolina, hicieron que el desenlace del accidente fuese el peor de todos.

Pero hay quien cree que el acelerador pudo bloquearse, cosa que ya ocurrió durante los desarrollos del S4. El suelo, fabricado en fibra de poliéster, se deformaba con el calor y la presión del acelerador, y podía hacer que el pedal se atascase. Sin embargo con defecto con tal fácil solución, ¿por qué no iba a ser solucionado durante los tests?

Existen varias teorías acerca de factores mecánicos que también podrían explicar la salida de pista del Lancia de Toivonen

Siguiendo con las teorías relacionadas con la culpabilidad que pudo tener el Lancia, hay quien dice que el S4 montaba un sistema de refrigeración de frenos ilegal que funcionaba con nitrógeno líquido. Este gas hubiese provocado la extraña explosión del coche tras el impacto, que se dice que hubo. Del mismo modo, otra teoría igual de turbia dice que la explosión fue causada por óxido nitroso que se almacenaba en el chasis tubular del Delta S4. ¿De verdad era necesario un combustible así? El óxido nitroso hubiese producido bastantes caballos más a los ya suficientes del S4. Esta teoría va de la mano de otra que intenta explicar porque Saby no paró en el lugar del accidente para ayudar al piloto y copiloto. Según puede leerse por ahí, los extintores del coche de Bruno Saby portaban algún tipo de combustible ilegal, por lo que el francés no hubiese podido apagar el fuego y la ilegalidad hubiese sido descubierta. Para mí esto es, si cabe, más oscuro aún.

Quizá la teoría más soportable en relación a lo mecánico, y que podría explicar un posible desmayo de Toivonen, e incluso de su copiloto, está recogida en el libro ‘Group B: the rise and fall of rallying’s wildest cars’. Al igual que opina un bloguero con el que me he topado recavando información sobre este tema tan opaco, la opción que plantea Davenport, uno de los autores de este libro, puede ser la más razonable. Según Davenport, el accidente pudo ser causado por la inhalación de vapores de tolueno. El tolueno es un hidrocarburo con poder antidetonante y que podría ser interesante añadir a los combustibles de alto octanaje que se usaban para los coches del Grupo B. El uso del tolueno era común y aunque estaba prohibido, en las inspecciones de los combustibles no se analizaban los aditivos. En el libro, Davenport recoge que durante los entrenamientos, los pilotos de Lancia se quejaban de que en el interior del coche olía fuertemente a gasolina. Para el autor y ex-copiloto, es posible que se produjera una fuga de vapores de tolueno que Henri y Sergio habrían inhalado durante los entrenamientos.

Los pilotos podrían haber inhalado una gran cantidad de gases procedentes del tolueno durante los entrenamientos. El tolueno es difícil de limar con la orina y el sudor lo que significaría que piloto y copiloto podrían estar afectados durante todo el fin de semana, aunque solo hubiesen estado expuestos a estos gases durante los entrenamientos. Lo que parecía una gripe de Toivonen podrían ser síntomas de una inhalación excesiva del vapor de tolueno; mareos, nauseas, etc. Esta teoría explica el intenso fuego que devoró el coche pero no tiene porque explicar que se produjese una explosión como algunos dicen que hubo. Los hechos nunca se han llegado a esclarecer y hay numerosas conjeturas en torno a la muerte de Henri Toivonen y Sergio Cresto. Justo un día después Balestre prohibía el Grupo B y con ello Lancia intentaba echar tierra sobre algo que no parecían querer esclarecer. Treinta y un años después aún no se sabe, ni se sabrá con claridad, qué paso realmente, pero siempre perdurará aquel Lancia Delta S4 con el dorsal número 4 escuchandose llegar desde kilometros de distancia. Incluso entre los que no vivimos aquella maravillosa época…

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Sobre el Autor

Rafa Rivera

A décimas de segundo de ser Ingeniero Aeroespacial. Nací en Córdoba y me crié entre un Escort y un Fiesta SuperSport. Enfadado con el mundo desde que en mi casa se compró un Ford Ka. Mi cabeza es una base de datos de coches, y solo coches, en constante actualización y estoy aquí para compartirla contigo.
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