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Conducir un Ferrari, ¿la experiencia de tu vida?

Te gusten o no los coches, conducir un Ferrari es algo que a todo el mundo le llama la atención. Os voy a dar una buena noticia: por un precio que a priori puede parecer razonable (unos 50 euros por vuelta en circuito) puedes hacer tu sueño realidad. Hace unos meses me regalaron una de estas ‘experiencias’, y os explicaré brevemente qué es lo que me encontré.

¿Es todo tan bonito como parece?

Los preliminares son muy normales: lo primero es elegir coche y el número de vueltas que queréis dar. En mi caso, podía elegir entre un Ferrari F430, Lamborghini Gallardo de primera generación o un monoplaza. Después de elegir y que te asignen grupo, hay un pequeño briefing en el que explican la dinámica de la actividad y dan indicaciones sobre el trazado. Sin perder mucho más tiempo, comienza la actividad en pista.

Cuando llegó mi turno, ya sentado en el coche y listo para salir me percaté de que el Manettino estaba en el modo más restrictivo, ideado para situaciones de baja adherencia.   Pregunté si podía cambiar el modo de conducción, con respuesta negativa. Tampoco me preocupó mucho, ya que no pensaba acercarme a los límites del coche.

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Pero vamos a lo que de verdad importa: ¿se puede ir rápido? Y aquí es donde empiezan las decepciones y los desengaños. He tenido la suerte de rodar varias veces en el Jarama, y con el Ferrari fue la vez que más lento he ido. Más lento incluso que con un Peugeot 308 1.6 e-HDi.

Irás con un monitor de copiloto, menos en el caso del monoplaza, que va siguiendo a un coche liebre. Monitor que amablemente te pedirá que cambies a la marcha siguiente sin haber llegado a las 4500 revoluciones por minuto, además de inventarse puntos de frenada que llegan a ser ridículos. Siempre puedes no hacerle caso, pero tendrá la posibilidad de mandarte a boxes. Además, hay casos en los que la recta del circuito no puede hacerse a fondo, ya que ponen una chicane a mitad de recta.

“El 308 que susurraba a los Ferrari”. Imagen de motor.es

Conclusión

Te bajarás del coche con el único placer de poder chulear diciendo que has conducido un Ferrari. No sabrás cómo va el coche, ni habrás aprendido nada, simplemente habrás dado un paseo de unos minutos con un coche molón en circuito. Para mí, una experiencia decepcionante.

La alternativa: cursos de conducción

Voy a daros un consejo. Si tenéis en mente realizar (o regalar) alguna actividad similar a ésta, os animo que invirtáis ese dinero en un curso de conducción. Un curso de verdad. Llevaréis, por decir algo, un Golf III destrozado, pero os aseguro que lo pasaréis mucho mejor que paseando el Ferrari, y además os formaréis como conductores.

Hay una gran variedad de cursos de conducción segura. Tanto el RACE como el RACC son apuestas seguras

En estos cursos, normalmente denominados ‘de conducción segura’ (sí, suena aburrido, pero te aseguro que de aburrido tiene sólo el nombre), aprenderás a enfrentarte a diferentes situaciones de riesgo. Dependiendo de la duración del curso profundizaréis más o menos, pero los puntos en común suelen ser los mismos: control de sub y sobreviraje, práctica de frenadas de emergencia y control del coche en superficies deslizantes.

Escribiendo este artículo he caído en algo que detesto: generalizar. Probablemente haya alguna empresa que de verdad te deje disfrutar de todo el potencial del coche (dentro de unos límites razonables, claro). Si habéis tenido alguna experiencia positiva con alguna empresa dedicada a este tipo de actividades, no dudéis en comentarlo.

Sobre el Autor

Fernando Poveda

Me encanta todo lo que está relacionado con los coches, desde la técnica que hay tras ellos hasta conducirlos en cualquier tipo de escenario. Estudio Ingeniería Mecánica con la ilusión de poder trabajar algún día en el mundo del motor.
Comments (6)
  • Plan de fin de semana: BMW xDrive Experience - Planeta del Motor

    […] este tipo de cursos merecen la pena muchísimo más, aunque puedan ser un poco más caros, que las típicas experiencias de conducir un Ferrari “capado” durante dos vueltas en un circuito. Estamos ante experiencias en las que se buscan los límites del coche, sí, con algunos caballos […]

  • Setesito

    Es obvio que siendo un negocio no te van a dejar que arriesgues más de la cuenta con una máquina que vale muchos miles de euros.

    Cuando yo fui a rodar con el F430 ya tenía esa idea asumida por lo que mis expectativas no eran demasiado grandes.

    Mi sorpresa vino cuando me ofrecieron cambiar de coche y me dijeron que estaba disponible un 599GTO y, que al montar en este, un instructor muy amable se puso en mi piel y no me puso restricciones sobre cuando debía cambiar de marchas (me dijo que cambiara a un régimen determinado, pero recuerdo que era a altas revs). Me dijo que si yo le hacia caso en todo momento disfrutariamos los dos con semejante bestia. Y así fue. Él me guiaba y yo intentaba seguir todas sus indicaciones lo mejor que podía. Como es normal, no se apuraban las frenadas, aunque tampoco importaba. Fue un primer contacto con un circuíto y con un buen copiloto.

    Una experiencia única que deseo repetir. En mi caso, a 69€ cada vuelta.

    Leyendo las opiniones por la red sé que mi caso es extraordinario, pero, como bien dice, no se debe generalizar.

    Un saludo.

    • Fernando Poveda

      Hola David! Muchas gracias por comentar y compartir tu experiencia con nosotros 😀 (Sólo un apunte, ¿seguro que no era un GTB en vez de un GTO?)

      Como dices, es lógico que no dejen arriesgar, pero una cosa es no arriesgar y otra ir en ‘modo Flanders’. No tenía ninguna intención de explorar los límites del coche (ya que están muy por encima de mis propios límites), pero aún así salí muy decepcionado.

      Un saludo!

      • Setesito

        Ahora me pones en duda. Creí escuchar que era GTO cuando me lo comunicaron, pero es muy probable que me haya confundido y fuera el GTB (sería lo lógico), gracias por el apunte. En cualquier caso, en una de las curvas entré más pasado de lo que debía, empezé a sobrevirar y fue cuando el copiloto tuvo que corregirme para evitar males mayores.

        Como dije antes, me considero un afortunado ya que pude llegar no a los límites del coche, pero sí casi a los míos propios. La clave está en el copiloto que te toque.

        Un saludo!

  • arribi

    sí, yo también he vivido la decepción de subirme a un F430 y no poder pasar del 10% de las posibilidades del coche porque no te dejan.

    como comentas, un curso de conducción es mucho más interesante (o eso espero, pues aún no he realizado ninguno). lo mejor, es que lo aprendido hará que vayas más seguro y/o más rápido en cualquier coche que cojas en la vida. yo estoy ahorrando y esperando a que salga uno en mi zona.

    PD: enhorabuena por tu primer artículo 😉

    • Fernando Poveda

      Es una sensación frustrante, pero de todo se aprende… Si no has hecho un curso, te lo recomiendo al 100%, es una experiencia genial.

      Y como siempre, muchas gracias 🙂

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