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Prueba Peugeot 208 GTi By Peugeot Sport: ahora sí, entre los mejores GTI

Corren malos tiempos para todos esos a los que nos suele gustar la parte menos racional de un vehículo, la que más gasolina gasta y menos práctica es, pero también por fortuna hay nichos en los que podremos disimular un poco esta oscura faceta nuestra, ya que entre las pocas cosas que podemos celebrar hoy día está que el segmento de los utilitarios GTI está más vivo que nunca, y coches como el Opel Corsa OPC o el Peugeot 208 GTi By Peugeot Sport, protagonista de este prueba, lo demuestran.

Probamos el Peugeot 208 GTi By Peugeot Sport, el único GTi que es capaz de hacer temblar al hasta ahora imbatible Ford Fiesta ST200

Hay algo maravilloso en este segmento, me encanta que cada marca se esfuerce en cada generación de sus utilitarios por sacar un coche pequeño y práctico que pueda emocionar al conductor cuando se trata de sacar el lado bueno del motor y el chasis. Es la vía de escape para todos aquellos que sólo podemos tener un coche y además lo necesitamos como una herramienta de diario, pero también nos gusta conducir por placer. Donde un Mazda MX-5 dejaría a tus amigos ir en bus o andando, un GTI les da un asiento, y después de dejarlos en casa puedes irte a tu tramo de curvas preferido, porque para ello han sido concebidos, y además, ¡sin hacerte VIP de la gasolinera de tu barrio!

¿Cómo es el Peugeot 208 GTi By Peugeot Sport?

El 208 GTi By Peugeot Sport es la versión de serie del 208 GTi 30 Aniversario, que a su vez era la versión mejorada del 208 GTi normal. Este 208 GTi, a pesar de su apellido, para la prensa nunca ha llegado a tener la percepción que un GTI como tal debiera tener, teniendo la competencia buena parte de la culpa en ello, y es que si te atreves a llamar GTI a tu retoño, has de estar a la altura.

Con el restyling de la actual generación Peugeot extrajo 8 CV más del motor 1.6 THP turboalimentado en las versiones GTi, llegando a los 208 CV junto a 300 Nm de par motor. Estas cifras unidas a un peso de 1.260 kilos, logran una velocidad punta de 230 km/h y paran el crono en 6,5 segundos en el 0-100 km/h.

¿Pero era más potencia lo que necesitaba el 208 GTi? Realmente no, ya que el que es llamado el ‘rey de los GTI’, el Fiesta ST, rinde 182 CV. Por tanto las carencias venían de la parte dinámica.

208 GTi 30th

Viendo la situación Peugeot Sport metió mano al 208 GTi para hacerlo tanto más efectivo como más divertido de conducir. Mejoraron la parte ciclo (entre otras cosas ensancharon las vías 22 milímetros), revisaron la dirección, añadieron un diferencial autoblocante tipo Torsen y una nueva línea de escape.

¿Y consiguieron mejorarlo? A esa pregunta no contesto porque no he probado el 208 GTi normal, pero sí os puedo decir que como utilitario es práctico, y que como deportivo no querremos dejar de atacar cada curva y de exprimir el motor en cada recta. Sí es de esos coches con los que te dan ganas de saber hasta dónde llega la carretera en la que estás, o con el que para llegar a algún sitio te darán ganas de elegir el recorrido que más te permita disfrutar de sus aptitudes.

Estética: toques sutiles para un resultado correcto en términos deportivos

Además también introdujeron mejoras estéticas que hacen que ahora sí podamos distinguir claramente al 208 GTi By Peugeot Sport de un 208 normal, al contrario de lo que pasaba con el 208 GTi. Estos cambios estéticos se corresponden con unas llantas de 18 pulgadas negro mate, calzadas en unos magníficos neumáticos Michelin Pilot Super Sport de 205 mm de ancho y 40 de perfil, que ocultan unas pinzas rojas en el tren delantero desarrolladas por Brembo. Además, gran parte de los plásticos cromados que el 208 GTi tiene por toda la carrocería han desaparecido.

También un plástico negro cubre la carrocería por encima de los pasos de rueda, es algo que a mi personalmente me recuerda a los recubrimientos que usan los SUV para parecer más todoterreno. Este mismo plástico va de un paso de rueda a otro, recorriendo la parte baja de la carrocería donde queda a modo de talonera.

Leves matices estéticos hacen que el 208 GTi By Pegeot Sport desprenda la deportividad que necesita, pero a diferencia de sus principales rivales no goza de un kit de carrocería

Por la parte trasera sólo un pequeño spoiler en la parte superior y una doble salida de escape envuelta en un plástico negro mate a modo de difusor intentan decirnos que estamos ante una versión de armas tomar, algo parecido a lo que pasa en la parte delantera. Tan sólo un labio pintado en rojo mate y el anagrama de Peugeot pintado en rojo nos advierten que estamos ante la versión GTi By Peugeot Sport.

¡Ah!, se me olvidaba. No dejemos pasar por alto el detalle del exterior que más me ha gustado junto a la doble salida de escape redonda. El aplique de plástico en el pilar ‘C’ que reza Peugeot Sport, colocada ahí no por casualidad, sino rindiendo tributo a las plaquitas de los Peugeot 205 de los 80.

Si bien es cierto que la estética del 208 GTi normal no es precisamente un aviso de sus pretensiones, en esta versión GTi By Peugeot Sport sí podemos constatar por varios detalles que estamos ante algo más serio. Pero si comparamos al 208 GTi By Peugeot Sport con los Ford Fiesta ST u Opel Corsa OPC, tal vez sea el francés el que menos claras deja sus intenciones estéticamente hablando.

¿Se podría mejorar? Si por mejorar entendemos hacerlo más agresivo la respuesta es sí,  por supuesto, pero esa no es la pregunta que tal vez debamos hacernos. Personalmente  creo que la pregunta sería, ¿le hace falta ser más agresivo? Y creo que no. Aunque también quiero pensar que Peugeot se ha dejado su lado más agresivo reservado para un 208 RC.

Cuando damos el salto al interior el hecho de que estamos ante una versión un tanto especial se hace evidente. Unas alfombrillas rojas chillan desde el suelo del habitáculo, llaman mucho la atención, y al igual que el aplique exterior que reza ‘Peugeot Sport’ tampoco están ahí por casualidad, ya que hacen un guiño a la moqueta roja del carismático Peugeot 205 GTI.

Después de aceptar que esas alfombrillas rojas deben estar ahí por herencia, porque a mucha gente no le han gustado (yo no voy a negar que me encantan), nos acomodamos en unos asientos semibaquet firmados por Peugeot Sport. A la vista son soberbios, tapizados en tela y alcántara, nos avisan de que nos abrazarán con fuerza cuando la carretera se complique, y tras pasar una semana con ellos debo decir que no sacrifican confort en una conducción diaria, ya que incluso los soportes laterales de la banqueta son muy blandos, para así molestarnos lo menos posible cuando vamos a sentarnos.

Una vez sentados en ellos e intentando acomodarme en el puesto de conducción tengo que remitirme a una frase que dijo mi compañero Diego después de conducir el coche: ‘Parece que el habitáculo lo ha diseñado alguien que mide dos metros’. Eso dijo él, que mide 1,83 y no llegaba a poder conjugar bien la colocación del volante con la altura del asiento para estar cómodo y poder ver bien el cuadro de instrumentos.

A mi, con mi 1,70 metros, la parte de los asientos que está diseñada para sujetar los hombros se me quedaba casi a la altura de la cabeza y las orejeras laterales estaban casi a la altura de mis hombros… Cosas de bajitos, supongo. Tengo que decir que aun así son más cómodos que los asientos de un Fiesta ST, aunque no tanto como los de un Corsa OPC.

Conforme al i-Cockpit de los Peugeot, después de un par de días conseguí colocar el pequeño volante a una altura idónea, en la que no me tapara la instrumentación y además lo pudiera asir de manera correcta, y para ser francos esta filosofía me ha convencido totalmente. Tanto para el día a día como para practicar una conducción deportiva el puesto de conducción es perfecto si el volante no llega a taparte la instrumentación.

Sobre las plazas traseras, los gruesos respaldos de los asientos delanteros dificultan mucho el acceso. Con el asiento colocado en mi posición de conducción de 1,70 metros el espacio restante detrás era correcto en todos los sentidos menos en el del espacio para las piernas, penalizado de nuevo por el grosor del respaldo del asiento delantero.

Dinámica: ¿está el 208 GTi By Peugeot Sport entre los mejores GTI?

El 208 GTi By Peugeot Sport no es otra cosa más que placentero para conducir. La dinámica está muy lograda, y con él es mucho más fácil ir rápido que con su máximo rival, el Fiesta ST200, con unas suspensiones más blandas y una puesta a punto que exige más al conductor.

En el momento de arrancar el motor del 208 GTi By Peugeot Sport podemos seguir girando la llave. Muchos querrán un botón, al igual que pasa con el freno de estacionamiento, que es de palanca, pero a los que nos gusta eso del ‘thrill of driving’ o las cosas originales, son detalles que nos gustan. En general, la atmósfera que se respira en el habitáculo invita a querer correr, a querer apurar al pequeño francés.

Al arrancar el motor hay dos sonidos claramente diferenciados entre sí, uno es el del bloque y otro el del escape. En parado el ‘cacharreo’ del bloque es tal que por momentos puede confundirse con un diesel (un diesel refinado, eso sí), pero por fortuna una vez en movimiento el motor funciona con toda la suavidad y todo el silencio que es característico de un gasolina.

El sonido del escape, por su parte, nada tiene que ver con el del 208 GTi. Es un sonido áspero y grave, profundo diría. Cuando salimos desde parado ese áspero matiz hace acto de presencia. Es un sonido llamativo y bonito que en ciudad al acelerar hará que algún curioso mire para ver qué es eso que suena, aunque tampoco es un giracuellos de esos que resuenan allá por donde van. Algo que no esperaba es un sonido sordo que tiene lugar al soltar el acelerador cuando el motor gira alto de vueltas o al subir de marcha, no llega a ser una pedorreta típica de algunos automáticos, pero invita a dar acelerones y soltar el pedal más de lo que deberías.

La atmósfera que se respira invita a sacarle los colores al conjunto. El pequeño volante conforma un maridaje perfecto con una dirección tan directa y rápida, tiene una desmultiplicación de 16,5 a 1, 0,3 veces más que en el 208 GTi.

En sucesiones de curvas rápidas es una gozada manejar el grueso y pequeño aro del volante, es una pena que el feedback que transmite la dirección sea nulo. Por la presencia del diferencial autoblocante me esperaba que la dirección transmitiera algo más, pero nada más lejos de la realidad, ni siquiera cuando en una salida fuerte patinan las ruedas delanteras nos dejará saberlo, nos enteraremos segundos después cuando el olor a goma quemada inunde el habitáculo.

El motor empuja con fuerza desde antes de las 3.000 vueltas, y aunque los 208 CV los entregue a 5.800 rpm no será hasta las 6.000 cuando decaiga, es muy pleno en toda esa franja. Se presta a sacar toda la potencia al más mínimo guiño al acelerador, en primera el paso de 3.000 a 6.000 es un suspiro, más de una vez cortamos encendido sin buscarlo al acelerar fuerte, y en segunda es cuando más disfrutaremos el desempeño del motor y en la marcha que más tiempo pasaremos mientras atacamos curvas.

Un aspecto que no me ha terminado de gustar ha sido el pedalier y su colocación. El recorrido del embrague es más largo de lo que esperaba, y el freno muy corto, que además queda muy alto y separado del acelerador. Tras un par de días pude comenzar a hacer punta-tacón, pero no siempre bien ejecutado; tendremos que girar en exceso el pie sobre el tobillo, y además para poder hacerlo bien no pisamos el freno todo lo que debiéramos, lo que en ocasiones origina que se escape, algo realmente peligroso. En un GTI es un aspecto que debería haberse cuidado más.

El desempeño dinámico del 208 GTi by Peugeot Sport lo lleva directo a estar entre los mejores GTI

Por su parte la transmisión corre a cargo de una caja manual cerrada de seis velocidades. Las relaciones de las marchas me parecieron acertadas para un GTI. La timonería del cambio (que deriva de la del Peugeot RCZ) es placentera de accionar e invita a hacerlo continuamente, tiene un feeling más mecánico que los ST200 y Corsa OPC, y a ello ayuda el pomo metálico y de mejor tacto que el de sus rivales.

Sólo criticaría dos leves defectos de la palanca;  que los recorridos son algo largos para un coche de pretensiones deportivas, y que en algunas reducciones peca de poco precisa y nos deja colgados, quedándose entre marchas o teniendo que corregir al engranar, me pasó, que recuerde dos veces al reducir practicando una conducción que exigía cambios rápidos.

Por todo lo anterior, en puertos de montaña el 208 GTi By Peugeot Sport se siente como pez en el agua. Vira plano y rápido, obedece rápidamente las órdenes que damos a través del volante y se siente seguro apoyando fuerte en las curvas, y sólo veremos un sobreviraje acusado cuando el asfalto deslice en exceso o haya gravilla.

El ESP peca de intrusivo y sólo puede estar apagado o encendido, no tiene un modo ‘sport’ como sí tiene el Fiesta ST, que nos deja cierto margen de juego hasta que el sistema actúa. En una ocasión, rodando rápido pero sin ser agresivo, saliendo de una curva a derechas el ESP bloqueó la rueda delantera izquierda, en un momento en el que no lo esperaba en absoluto, con el consecuente sustillo. Para alguien con poca experiencia (aunque yo tampoco me considero el primo andaluz de Walther Röhrl) mejor tomarse las cosas con calma e ir haciéndose al coche, que sólo podrá exprimirse al 100% al apagar el ESP.

Además, cuando los neumáticos Michelin Pilot Super Sport hayan alcanzado la temperatura óptima como para atacar las curvas de verdad, el buscar los límites del conjunto se vuelve cuanto menos interesante. El nivel de agarre que proporcionan es sustancialmente superior al de los Pilot Sport que tuvimos en el KIA pro_cee’d GT de pruebas durante la misma semana que el 208 GTi By Peugeot Sport , aunque dinámicamente la diferencia entre ambos coches era algo más que notable.

En curvas cerradas de doble radio, cuando estamos en pleno apoyo y nos aproximamos a la segunda parte de la curva, parece que en algún momento el sobreviraje hará acto de presencia de manera pronunciada, pero no es así. Al meter el volante para seguir cerrando la curva vemos cómo gracias al chasis y a los neumáticos seguimos trazando la curva de manera limpia y sin brusquedades, en más de una ocasión dejando la rueda trasera interior en al aire a causa del corto recorrido de suspensiones.

Aquí hemos de mencionar los asientos, que tal vez se queden algo cortos en este tipo de situaciones, echamos en falta algo de agarre lateral, aunque no será un defecto que achaquemos continuamente atacando curvas.

Por tanto la parte más divertida del 208 GTi By Peugeot Sport se centra en su efectividad atacando curvas y la facilidad con la que nos brinda el ir rápido, ya que no es uno de esos a los que le gusta sacar la trasera al ahuecar el acelerador en un apoyo y tampoco tendremos que pelearnos con la dirección a causa del diferencial autoblocante.

Hasta aquí todo muy bonito, pero una puesta a punto tan trabajada para el desempeño deportivo tiene sus contras en conducción diaria.

Por ciudad el tarado de las suspensiones y los neumáticos de bajo perfil serán un enemigo muy a tener en cuenta, sobre todo cuando haya badenes y resaltos  pronunciados, y zonas de asfalto en mal estado. No deja de ser fácil circular por él en entornos urbanos, ya que no lo olvidemos, sigue siendo un Peugeot 208, un utilitario urbano, por lo que es fácil de aparcar y se desenvuelve con soltura en zonas céntricas.

Para lo que el 208 GTi By Peugeot Sport no está pensado es para circular por autovía, no tiene un mal rodar, ya que va muy asentado en la carretera y los asientos son cómodos para viajes largos, pero de nuevo los neumáticos filtran mucho la rodadura al habitáculo y la dura suspensión harán que cada vez que pasemos por la junta de dilatación de un puente o sobre una zona con asfalto hundido o resaltado nos acordemos del Santo Padre. Y una cosa a tener en cuenta es lo directa que es la dirección, si vamos algo distraídos será fácil vernos cerca de las líneas ante cualquier insinuación al volante.

Además, a 120 km/h el motor gira ligeramente por debajo de las 3.000 revoluciones, y es justo ahí, a las 3.000 rpm cuando el escape cobra vida y suena más, lo que se convierte en un zumbido constante dentro del coche, y sobre todo en las plazas traseras. Ojo, no es algo insoportable, pero sí que algún pasajero te deje un comentario parecido a ‘no oigo bien la radio’.

Algo positivo que no dejó de sorprendernos durante toda la semana de pruebas fueron los consumos. Con cuatro personas a bordo y su equipaje, en un recorrido de 400 kilómetros compensado a 120 km/h de crucero, la media siempre rondó los 7 litros. Cuando salgamos de las autopistas, en carreteras nacionales a velocidades entre 80 y 100 km/h será fácil ver consumos de entre 5 y 6 litros.

Tampoco en ciudad nos tuvimos que echar las manos a la cabeza, practicando una conducción cotidiana, sin tener especial cuidado con el gas, no tendremos que ver consumos de más de 8 litros en el ordenador, y siempre serán mejorables cuanto más eficientes seamos. Pero con 208 CV bajo el pie, ¿quién quiere ser eficiente?

Después de todo y tras unos 2.300 kilómetros de pruebas con el 208 GTi By Peugeot Sport el consumo final obtenido fue de 7,5 litros, con dos viajes de 400 km por carretera y en la mayoría de los días habiendo visitado las carreteras de curvas que hay cerca de mi casa. Consumos en cualquier caso buenos para un gasolina de 208 CV.

Pero… ¿es mejor que un Fiesta ST200, su rival más directo?

Tal vez sea una pregunta que coger con pinzas, y variará dependiendo de las preferencias de quién conteste. Ambos tienen personalidades muy distintas, pero sin dejar de lado la filosofía GTI. El 208, a mi parecer, se siente más ágil y más compacto, se podría decir que brinda una conducción mucho más precisa que el Fiesta, que es más juguetón y es en algunos aspectos menos ‘coche’ que el 208, que goza de una calidad de fabricación y de materiales ligeramente superior, además de estar más puesto al día en la parte tecnológica y de infoentretenimiento, pero es algo a lo que Ford ya ha puesto solución con el recién presentado Fiesta ST 2017.

Ambos están en la misma línea de precio, 25.005 euros el precio del 208 GTi By Peugeot Sport y 26.400 euros en el caso del Fiesta ST200. Ambos tienen equipamientos cerrados, son el tope de gama de sus respectivos modelos y vienen equipados con todo lo equipable en un 208 o un Fiesta, tan sólo la pintura en el 208 tendrá un sobreprecio. A estas alturas de precio tal vez 1.400 euros no hagan decidirnos por uno o por otro, y menos aún teniendo en cuenta el perfil de público que tienen estos pequeños misiles. Aun así no te será difícil encontrar ejemplares de ambos modelos repartidos por España rondando los 21.00 euros y sin estrenar.

Decantarnos por uno u otro, por tanto, dependerá sobre qué tipo de conducción tengamos preferencia, cómo de a gusto nos sentiremos pensando que en el Fiesta cualquier gesto en falso puede hacer que tengamos que corregir mientras que el 208 GTi By Peugeot Sport te será mucho más fiel, y podrás llevarlo siempre un poco más allá sin que te traicione.

Por tanto, podemos finalizar la prueba dando por hecho que el Peugeot es el más duro contrincante con el que el Fiesta ST200 se ha topado, y sí deberías tenerlo en cuenta antes de comprar un ST o un ST200. Nuestro veredicto sobre si elegir uno u otro te lo daremos en unos días, desglosando de manera mucho más detallada el por qué de nuestra elección, pero por lo pronto si estabas pensando hacerte con el 208 GTi By Peugeot Sport y dudabas sobre modelos cómo el 208 GTi normal el Corsa OPC, yo sin duda compraría el 208 GTi By Peugeot Sport.

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Galería de fotos Peugeot 208 GTi By Peugeot Sport

Sobre el Autor

Álex González

Ya de chico todo el mundo sabía que de regalarme algo, tenía que ser relacionado con coches. Y unos veinte años más tarde la cosa no ha cambiado. Siempre a la última en actualidad del motor y las nuevas tecnologías que lo rodean.

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