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24 Horas de Le Mans 2017: Porsche revalidó el trono tras el desvanecimiento de Toyota

Le Mans y sus eventos de 24 horas tienen algo especial, algo mágico que hace que los seguidores de la Fórmula 1 nos convirtamos en fans del WEC durante esta jornada, y sí, debo incluirme en esta afirmación. No importa que el trazado no sea el original y haya sufrido modificaciones en favor de la seguridad (y en contra del divertimento, opinarán algunos) a lo largo de los años, ni que los coches sean tan radicales ni alcancen puntas de velocidad similares a los de años anteriores, como es el caso del Nissan R90CK del que hablamos hace un tiempo. Nada de eso importa, porque la incertidumbre y la emoción están siempre presentes en cualquiera de sus ediciones hasta que la bandera de cuadros hondea señalando el final de la carrera.

Y es que la historia se ha vuelto a repetir. Tras una grandísima actuación de Kamui Kobayashi, piloto de Toyota actualmente en el WEC y en el año 2009 en el mundial de F1, en la sesión de calificación para obtener la Pole (y récord absoluto de vuelta en el Le Mans de hoy día), parecía que la carrera adquiriría ciertos tintes de dominio de los japoneses. Y así fue, hasta que aconteció lo inesperado.

De liderar cómodamente a no estar ni en el podio

Este podría ser el resumen de la carrera de Toyota. Al comienzo de la carrera, una vez retirado el coche de seguridad, el número 7, pilotado por Mike Conway, compañero de Kobayashi, mantuvo la primera posición durante largo rato, con Sébatien Buemi y su Toyota #8 en segundo puesto, peleando con el Porsche número 1, que venía lanzado desde detrás. Aún así, los Toyota eran claros dominadores, y así lo reflejaron sus 9 horas a la cabeza desde el comienzo.

Próximos a las 18:30, comenzaban los problemas en el garaje de los alemanes. El número 2 tuvo que entrar en boxes, donde permaneció durante casi más de una hora, debido a unos problemas en el sistema de propulsión eléctrico situado en la parte delantera. Con 19 vueltas perdidas, los mecánicos consiguieron devolver al Porsche  919 Hybrid #2 a pista, pero la carrera para ellos no había terminado.

Lo que el turno de noche nos iba a deparar no era ni mucho menos previsible. A las 22:30, Buemi informaba a su muro de que algo iba mal en el Toyota, pero sus ingenieros no eran capaces de encontrar el fallo en la telemetría del vehículo. Minutos después, Sébastien tendría que detenerse en el box ante una avería en el sistema eléctrico, ahora ya confirmada. Tras 40 minutos de tensión pura, volvería a salir a pista, aunque sus opciones de victoria se habían desvanecido.

Otros incidentes de la noche fueron: la salida de pista del Ford GT #66, que forzó el primer Safety Car de la noche, tras dejar la pista llena de gravilla; un trompo del Porsche #1, que resultó ser el prólogo de los problemas mecánicos que más tarde sufrirían; el abandono del Toyota #7 líder de la carrera a la 1:08 de la mañana debido a problemas en el embrague después de la salida de otro Safety Car y el reventón de la rueda posterior izquierda del número 9 de los japoneses tras un toque con un LMP2, que también diría “adiós” a pesar de los esfuerzos de Nicolas Lapierre por llevarlo al box para reparar la parte trasera. Tales hechos resultarían ser el final de la aventura de Toyota en esta edición de las 24 horas.

Ante la ausencia de rivales, Porsche tenía el camino despejado hacia su 19ª victoria. El 919 Hybrid #1 se colocó en cabeza, y con una noche por delante que pintaba tranquila, los ingenieros de Stuttgart buscaban subir también al podio a los pilotos del número 2. Por detrás, y unas horas más tarde, el Oreca-Gibson #38 del equipo del actor Jackie Chan, DC Racing, de la categoría LMP2, se quedó cerca de dar una gran sorpresa.

Parada cardíaca general en el garaje de Porsche

Y, efectivamente, algo totalmente inesperado volvió a tener lugar en La Sarthe. El Porsche #1 que era líder desde la media noche se paró. A las 11:15 de la mañana, una avería dejó fuera de combate al coche de la categoría LMP1 que conducía Andre Lotterer en el momento. Al igual que los pilotos de Toyota, hizo todo lo posible por llevar al 919 a los boxes y tratar de arreglar el fallo que este presentaba, pero el esfuerzo fue en vano.

Nadie daba crédito. El drama se había apoderado de la carrera y parecía que, de forma inédita, la victoria no sería para ninguno de los equipos del grupo superior. Fue entonces cuando todas las miradas se centraron en el Oreca #38 de los pilotos Ho-Pin Tung, Thomas Laurent y Oliver Jarvis, al que tenía que alcanzar el Porsche #2, que sufrió la primera avería de los 919 Hybrid si los alemanes querían levantar su 3er trofeo consecutivo.

Y llegó la remontada. A 67 minutos del final, Timo Bernhard dió caza al Oreca número 38 y se posicionó en el primer lugar de forma definitiva hasta el final de la carrera, que acabaría con dos vueltas de ventaja sobre el equipo LMP2. El cajón del podio lo completaría otro Oreca-Gibson, el #13 en este caso, con Piquet Jr, Heinemer y Beche como pilotos.

En la categoría GTE Pro, las cosas también estaban bastante tensas. El Chevrolet Corvette del equipo del que Antonio García formaba parte estaba líder en esa clase. El encargado de cruzar la línea de meta sería Jordan Taylor, su compañero estadounidense, pero como en Le Mans nadie está exento de problemas, su abandono tendría lugar en la penúltima vuelta. Una salida de pista haría que su rueda trasera izquierda se pinchase, justo al pasar la chicanne previa a la recta de meta, sin posibilidad ninguna de entrar a cambiar las gomas. Taylor le habría dado a Antonio García su 4ª victoria en la categoría, que terminó siendo para el Aston Martin #97.

En GTE AM, tres Ferrari 488 GTE se subieron al podio. El número 84 del equipo JMW Motorsport con Rob Smith, Will Stevens y Dries Varhoor ha sido el coche ganador por delante del número 55 del equipo Spirit Of Race con Duncan Cameron, Aaron Scoot y Marco Cioci a los mandos.

Porsche sigue haciendo historia

Con la de este año, son ya 19 victorias en el viejo Le Mans que acreditan a la marca alemana como una de las mejores, aunque quizá en esta edición no se haya visto reflejado tal prestigio. La otra cara de la moneda es la debacle vivida en Toyota. Tras rozar la vitoria el año pasado, parecía que la Pole, el récord de vuelta y el dominio a la cabeza de la carrera durante más de 9 horas garantizarían el triunfo este año.

La mala suerte de los japoneses en estas dos últimas ediciones es un hecho, pero hay que reconocer igualmente que la tensión no desapareció de los cuerpos de aquellos que estuvimos delante de la pantalla en los últimos instantes de carrera. Y eso también hay que celebrarlo. Porque a pesar de todo, el mundial de resistencia se presiente como una competición sana, libre del mal gobierno que por desgracia se cierne, por ejemplo, sobre la Fórmula 1.

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Sobre el Autor

Miguel Benito

Estudiante de ingeniería del automóvil. Convirtiendo los sueños en realidades. Desde pequeño trasteando con todo tipo de cosas que tenían ruedas. Ahora, tengo la oportunidad de hablar sobre un tipo concreto de máquinas apasionantes: los coches, claramente. De la capital.

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